Capa posa con el presidente del Athletic tras firmar su renovación. / ATHLETIC CLUB

La renovación de Capa cierra dos años y medio de negociaciones y desencuentros

El lateral derecho firma un nuevo contrato por dos temporadas, la segunda vinculada a cumplir objetivos

Robert Basic
ROBERT BASIC

Ander Capa se queda en el Athletic. Después de dos años y medio de conversaciones, de ofertas y contraofertas, de situaciones límite y plazos consumidos, la nueva junta directiva y el lateral han llegado a un acuerdo y desbloqueado la firma de un contrato por dos temporadas, aunque la segunda está vinculada al cumplimiento de una serie de objetivos. Por fin ha habido fumata blanca en Ibaigane, donde se han acabado por pulir las últimas aristas de un documento que combina importes fijos y variables validado por ambas partes. De esta manera, Ernesto Valverde contará con el portugalujo en el costado derecho de la zaga rojiblanca y tratará de recuperar a un futbolista prácticamente inédito durante el último curso de Marcelino García Toral. El club y el jugador han cerrado un culebrón que parecía no tener fin –el defensa ha puesto de su parte para llevar la negociación a buen puerto– y ahora abren una nueva etapa en la que el vizcaíno deberá demostrar en el campo que merece contar con minutos y cobrar parte de su sueldo por conquistas deportivas.

Los contactos entre el Athletic y la agencia de Capa se habían intensificado en las últimas semanas. Hubo situaciones límite, pero las negociaciones no se rompieron en ningún momento. El club formuló propuestas nuevas y las hizo llegar al futbolista, quien junto a su gente se tomó un tiempo para valorar los términos de las ofertas. La junta directiva presidida por Jon Uriarte le presentó un fijo importante y unas cantidades adicionales sujetas al cumplimiento de una serie de objetivos. Las retribuciones variables son una promesa electoral del nuevo inquilino de Ibaigane y de ahí que hayan sido incluidas en el contrato del portugalujo. Tras su evaluación, la representación del defensa hizo llegar su respuesta a Ibaigane. Estaban de acuerdo con el marco general planteado pero insistieron en unos ajustes. El club accedió a unos y rechazó otros. A partir de ahí, con diferentes apuntes, la operación se desbloqueó, comenzó a fluir todo y la renovación ganó terreno hasta cristalizar en un apretón de manos.

La renovación es el punto final de un culebrón que empezó a escribirse en 2020, cuando el entorno de Capa inició los contactos con la directiva de Aitor Elizegi para prolongar un contrato que expiró el pasado 30 de junio. En enero de aquel año se celebró la primera reunión entre las partes. «En su día fui al Athletic y les dije que quería renovar. Dije que estaba a gusto, que es el club donde siempre he querido estar y que quería renovar. Se torcieron las cosas por el covid y dieron prioridad a otros temas», explicó el lateral a este periódico. Luego llegó la oferta que no colmó sus expectativas. Insistió en estas páginas en que la diferencia no era económica, sino temporal. «Lo único que quería era que me recompensasen con años. En cuanto al tema del salario, en ningún momento he dicho nada. Lo mínimo que quería eran dos años», sostuvo. Ibaigane no accedió. Ahora los tiene, pero deberá convalidar el segundo en el campo.

Contactos intensos

El lateral estuvo a punto de marcharse en el pasado mercado de invierno. Tenía un acuerdo con el club para rescindir su contrato y desvincularse sin que Ibaigane tuviera que abonarle nada. El portugalujo contaba con una oferta de otro equipo, pero rechazó salir porque no contemplaba la opción de repesca que deseaba el Athletic. La llegada de elecciones y la salida de Marcelino supusieron una nueva oportunidad para él. Capa quedó a la espera de la decisión de Uriarte después de que no lograra que los tres candidatos firmaran un documento consensuado sobre su continuidad. Su agente mantuvo numerosos contactos con las planchas del actual presidente, Ricardo Barkala e Iñaki Arechabaleta en busca de un acuerdo que no llegó.

Con la victoria de Uriarte, se recuperaron las conversaciones sobre el contrato de un futbolista que confiaba en seguir y, de hecho, se negó a abrir contactos con otros clubes de Primera que se habían dirigido a él. En la presentación de Ernesto Valverde salió el nombre del portugalujo. El encargado de responder fue el nuevo entrenador del Athletic, quien reconoció que «valoraban» la situación del futbolista y que estaban «pendientes de una reunión». Los plazos se alargaron más de lo previsto, con la conversación abierta en todo momento. «Yo tengo algo pensado, pero ya lo veremos», dijo por aquel entonces Txingurri. Días más tarde, el culebrón llegó a su fin y se manifestó en forma de acuerdo. Capa se queda.