El Athletic por fin derriba el muro

Kodro y Williams, los dos autores de los goles en San Mamés. /Borja Agudo
Kodro y Williams, los dos autores de los goles en San Mamés. / Borja Agudo

Los rojiblancos ganan con toda justicia al Atlético de Simeone seis años después y se marchan al parón con los tres puntos y la sensación de que aún queda Liga

Robert Basic
ROBERT BASIC

Un día, le trajeron a un veterano entrenador de baloncesto a un nuevo jugador. «Aquí lo tiene, un tirador», le dijeron con un cierto tono de suficiencia. «Quédeselo, lo que yo necesito es un metedor». La anécdota es perfectamente extrapolable al Athletic y sus problemas de efectividad, que este sábado fueron mitigados con dos goles de Williams y Kodro. El bilbaíno abrió la lata ante un Atlético deprimido y el donostiarra acabó por reventarla a los pocos segundos de saltar al césped. Fue salir por Raúl García, recibir de Ibai y batir a Oblak. Es lo que vulgarmente se conoce como llegar y besar al santo. Los rojiblancos convirtieron San Mamés en una fiesta y firmaron una victoria más que justa que les permite marcharse al parón con los tres puntos y la sensación de que aún no han dicho su última palabra en esta Liga. Seis años después, el equipo derribó por fin el muro del 'Cholo'.

2 Athletic

Herrerín; De Marcos, Núñez, Yeray, Yuri; Dani García, San José; Ibai (Lekue, m.88), Raúl García (Kenan Kodro, m.84), Muniain (Córdoba, m.72); y Williams.

0 Atlético de Madrid

Oblak; Juanfran (Correa, m.80), Giménez, Godín, Saúl; Thomas, Rodrigo, Koke; Griezmann, Diego Costa y Morata.

Goles
1-0, m.73: Williams. 2-0, m.85: Kenan Kodro.
Árbitro
Santiago Jaime Latre (Comité Aragonés). Expulsó al preparador físico el Atlético, Oscar el 'Profe' Ortega, en el minuto 73. Mostró tarjeta amarilla a los locales Raúl García (m.37), San José (m.67) y Yeray (m.81), y al visitante Rodrigo (m.45).
Árbitro VAR
Alejandro José Hernández Hernández (Comité de Las Palmas).
Incidencias
Partido correspondiente a la vigésima octava jornada de LaLiga Santander disputado en San Mamés ante 39.659, según datos oficiales.

La película empezó bien, pero solo funcionaba a tirones. Un trozo interesante, que llama la atención y engancha al espectador, y luego una dosis de sopor que invitaba a coger la manta y echar una cabezadita en el sofá. Era un quiero y no puedo en el que el único protagonista era el Athletic, porque el Atlético no llegaba ni a secundario y menos a uno de lujo. Basta con decir que en toda la primera parte los hombres de Diego Simeone, quien tuvo que escuchar cómo la grada de San Mamés cantaba «¡Juve, Juve!», no llegaron a disparar ni una sola vez a la portería del centenario Iago Herrerín. Ni un solo intento de remate en tres cuartos de hora de un equipo que hasta hace nada aspiraba a ganar la Champions. Así que el peso del partido lo llevaban los rojiblancos, que más allá de su siempre encomiable actitud batalladora tampoco tiraron excesiva purpurina al aire, aunque jamás dejaron de intentarlo y de buscar las cosquillas a un rival que estaba para pocas alegrías. Ahora bien, las ocasiones que hubo fueron suyas y en una de ellas tuvo que trabajar Oblak.

La entrada de Córdoba resultó muy beneficiosa para que el Athletic ajusticiara a su rival

Gaizka Garitano solo introdujo dos cambios respecto al once que igualó contra el Espanyol, ambos obligados. Núñez suplió al sancionado Iñigo Martínez e Ibai se acomodó en el costado derecho del ataque rojiblanco en detrimento de un indispuesto Susaeta. Fue precisamente el de Santutxu el que probó suerte nada más arrancar el choque. Una buena dejada de Williams le permitió meterse en el área y sin pensárselo dos veces remató fuera por poco y obligó a Oblak a volar por si acaso. El Atlético contemporizaba, trataba de organizarse en torno a Rodrigo y conectar arriba con el tridente formado por Griezmann, Morata y Diego Costa. Los 'colchoneros' jugaban con la peluca de susto, pero el Athletic no pasó miedo en ningún momento. Al revés, manejaba la pelota, talaba el escenario en que se movía su enemigo y trataba de encontrar una fisura en el armazón madrileño. No la localizó por poco en el minuto 24, cuando Yuri protagonizó una gran cabalgada por su banda y regaló un maravilloso pase a Raúl García, quien remató de forma defectuosa. Poco después apareció de nuevo Ibai para soltar un obús que despejó a córner el meta esloveno. El Atlético las veía venir y confiaba en su talento arriba, que no llegó a aparecer.

Cambios claves

Raúl García se encargó de encender La Catedral con una amarilla fruto de su abrazo de oso a Saúl. Justo antes los rojiblancos habían pedido penalti por mano del propio jugador 'colchonero', pero no lo hubo porque primero le dio con la cabeza y luego el rebote le pegó en el brazo. El marcador seguía como al principio y los dos equipos se fueron a los vestuarios con la sensación generalizada de que el Athletic merecía más. El escenario cambió en la reanudación, con un Atlético más activo y dispuesto a hacerse con el control del choque, pero la efervescencia le duró poco a los de Simeone. Griezmann armó un peligroso contrataque y solo la providencial aparición de Dani García evitó que el pase de la muerte de Diego Costa llegara a Morata. El Athletic se desperezó y respondió con un flojo remate de Williams desde dentro del área que acunó sin problemas Oblak.

Los hombres de Garitano sujetaban bien a un Atlético aún aturdido por su eliminación en Turín. Los 'colchoneros' pidieron penalti por una acción de San José sobre Morata y el árbitro atendió las instrucciones del VAR. No señaló nada porque no hubo nada. Y entonces el técnico deriotarra hizo el movimiento de la tarde. Quitó a un intrascendente Muniain y dio entrada a Córdoba. El extremo revolucionó el partido y cambió su rumbo. En el minuto 73, peleó y ganó un balón a Giménez, cedió la pelota a Raúl García y la recibió de vuelta. Se internó en el área y su disparo a puerta se convirtió en una asistencia a Williams que sólo tuvo que empujarla. San Mamés estalló de alegría y el delantero también, quien llevaba más de dos meses sin marcar. Córdoba volvió a asistirle poco después, pero remató alto.

A falta de cinco minutos para el final, Garitano activó a Kodro. El 2 saltó al césped y marcó con ayuda de Giménez. Seis años después, el muro de Simeone quedó hecho añicos y de nada sirvieron las intentonas de Morata y Thomas.

Más información