Jon Guruzeta intenta superar a dos jugadores del Sabadell el domingo en la Nova Creu Alta. / ATHLETIC

El Athletic busca soluciones en el mercado para reflotar a un filial hundido

La directiva mantiene por ahora su confianza en Pallarés pese a que sólo ha sumado 2 de 18 puntos posibles

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO Bilbao

La palabra crisis empieza a quedarse pequeña para lo que sucede en el Bilbao Athletic. El equipo se desploma hacia Segunda RFEF sin que se encuentre el remedio. Si se echa la mirada atrás hay un dato es terrible. Nunca en sus 59 años de historia el conjunto nodriza rojiblanco ha jugado en la cuarta división del fútbol español.

La pregunta a estas alturas es saber hasta cuándo aguantará la directiva al entrenador Álex Pallarés, cada vez más puesto en solfa en el entorno del club. Las fuentes consultadas por EL CORREO indican que la junta mantiene por el momento su confianza en él y que, por tanto, se sentará el domingo en Lezama en el partido ante el Real Unión (16.00 horas), un duelo clave porque el equipo dirigido por el vizcaíno David Movilla -nueve puntos por encima- es el primero fuera de la zona de descenso. Al catalán también le ayuda que Jon Uriarte debe esquivar labrarse una reputación de 'tragaentrenadores'. De momento, el técnico dirigió la sesión de ayer.

Nombres sobre la mesa

El club rastrea soluciones en el mercado. Ya se ha hecho con Quicala (extremo del Portugalete) y busca nuevos refuerzos. Una de las opciones valoradas es recurrir a algún jugador con experiencia, aunque no cumpla el papel de futurible del primer equipo. Jon Irazabal, excentral del Amorebieta de 26 años y en el Sabah de Azerbayán, mantuvo contactos con el club, pero que la opción ha quedado casi descartada por la ficha que tiene en Bakú.

Otra vía que explora el director de Lezama, Sergio Navarro, es hacerse con alguno de los vascos que están en el Villarreal, en donde trabajó antes de venir aquí. La pasada campaña se apostó por el Basconia al subir al Malcon Adu y Luis Bilbao en la crisis que se llevó por delante al primer entrenador, Imanol de la Sota. El filial se salvó.

Tras la salida del delantero Ewan Urain al Amorebieta, hay una ficha libre, pero se busca tener más. El central Jon Sillero, con sólo tres partidos jugados y no convocado en el último duelo, puede ser el siguiente en dejar el equipo. Apunta al Algeciras. Habría por tanto sitio para dos fichajes. También se irá el delantero Andoni Tascón, pero no tiene repercusión porque sale de una grave lesión y es un jugador sin ficha. Se dirigirá al Arenas o al Gernika.

Los malos resultados se llevaron por delante a Bingen Arostegi. El filial estaba a dos puntos de la permanencia. Navarro, contrató para relevarle a Álex Pallares, a quien definió en 2020 en su cuenta de Twitter como "gran amigo".

El Bilbao Athletic no ha ganado ninguno de sus seis partidos con él, ha perdido los tres últimos sin marcar un gol y se acerca peligrosamente al momento en el que un equipo queda desahuciado. Está a nueve puntos de la permanencia tras sumar dos puntos de 18 posibles con el catalán. En el club hay decepción porque Pallarés no da con la tecla y el equipo ofrece una imagen muy pobre.

La gestión de Navarro

La crisis del filial pone el foco sobre la gestión de Navarro en Lezama. El fichaje de Pallarés, pese a que Tercera era su máxima división en España y su desconocimiento sobre el Bilbao Athletic, ha sido su decisión más controvertida.

Pero también levantó polémica que contratara como metodólogo a Julio Salinas Cavero y que sólo venga dos días a la semana a Lezama porque el resto de la semana teletrabaja desde Basbastro (Huesca), en donde también desempeña funciones en el club de la localidad aragonesa.