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Athletic-Cádiz | Liga Santander: directo y crónica
Athletic-Cádiz | Liga Santander

Sancet alumbra al Athletic cuando más lo necesitaba

Los rojiblancos, con el navarro en versión letal, hacen una exhibición de pegada para tumbar al Cádiz y lograr su primera victoria en Liga de 2023

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Viernes, 3 de febrero 2023

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«Ahora mismo estoy bastante preocupado por ganar algún partido de la Liga», reconoció el jueves Ernesto Valverde, que calificó de «vital» la cita contra el Cádiz. Pues bien, visto lo visto, hay que imaginar que Oihan Sancet escuchó esas palabras de su técnico y se dijo a sí mismo que, necesitado como estaba de una noche brillante tras dos partidos como suplente, esto lo solucionaba él mismo con su propio mecanismo. Y lo hizo con un 'hat-trick' espectacular. Veloz, certero en el remate e indetectable para la defensa cadista, el navarro volvió a demostrar que es el futbolista más desequibrante de la plantilla y que sólo su irregularidad le impide ser una estrella.

Athletic

Unai Simón; De Marcos, Yeray, Vivian, Yuri; Mikel Vesga, Sancet (Guruzeta, 84'); Nico Williams (Capa, 84'), Muniain (Morcillo, 84'), Álex Berenguer (Lekue, 59'); y Raúl García (Dani García, 75')

4

-

1

Cádiz

Conan Ledesma; Iza, Luis Hernández, Momo M'Baye, 'Pacha' Espino; Gonzalo Escalante, Fali ('Choco' Lozano, 59'); Bongonda (Sobrino, 69'), Brian Ocampo (Chris Ramos, 69'); Álex y Roger Martí (Sergi Guardiola, 69').

  • Goles 1-0: Sancet (9'); 1-1: Gonzalo Escalante (24'); 2-1: Sancet (34'); 3-1: Yeray (43'); 4-1: Sancet (74').

  • Árbitro Pizarro Goméz, del comité madrileño, como árbitro principal. A los mandos del VAR estuvo Estrada Fernández, adscrito al comité catalán de árbitros. Expulsó a Yuri con doble amarilla en el minuto 56. Recibió cartulina amarilla el visitante Luis Hernández

El caso es que el Athletic pudo suspirar ayer con profundo alivio tras lograr su primera victoria en Liga de 2023. Y la clave, personalizada en Sancet, fue la pegada. Sí, han leído bien. La pegada. Tras un gol en las cinco últimas jornadas, los rojiblancos necesitaban recuperar su pólvora de forma inmediata si no querían entrar en depresión y la recuperaron a lo grande, de una forma que recordó a las exhibiciones del equipo de Valverde en el arranque liguero; entre ellas aquel 0-4 en la Tacita de Plata.

Esta vez, el grupo de Sergio González demostró que tiene dentro bastante más fútbol que aquel 29 de agosto, cuando pareció un remedo de la tropa del capitán Tan con Locomotoro de central. Ayer, de hecho, el Cádiz acabó rematando casi tantas veces como el Athletic (17-15), sacó tres córners más (0-3) y tuvo más posesión (42%-58%). Pero lo cierto es que terminó perdiendo de la misma manera que en el nuevo Mirandilla, a causa de una grave flojera defensiva que le costó al menos tres goles, entre ellos el definitivo 4-1 permitiendo una contra del Athletic en superioridad cuando los de Valverde jugaban con un hombre menos por la expulsión de Berchiche en el minuto 56.

El partido no pudo ser más movido desde el pitido inicial. Los dos equipos querían jugar. El Athletic, por obligación y el Cádiz, sencillamente porque ahora juega. Los rojiblancos apretaron al principio por la banda de Nico Williams, pero los andaluces respondieron con una convicción que incomodó a los locales. Bongonda soltó un zurdazo con mucha mala intención en el minuto 7 y Escalante mandó a la parte exterior del poste izquierdo de Unai Simón un trallazo durísimo poco después. Y entonces apareció Oihan Sancet, al que se le venía echando de menos en su versión diferencial. El navarro descerrajó un tirazo que rozó en Luis Hernández y entró como un obús en la portería de 'Conan' Ledesma. Comenzó así una de sus noches más brillantes.

El 1-0, sin embargo, no tuvo el efecto que deseaba la parroquia rojiblanca. Más bien al contrario. Su juego se fue deslavazando, con Vesga fallón, Muniain irrelevante, Berenguer desaparecido y De Marcos defendiendo muy mal, sobre todo a su espalda. Los andaluces, por el contrario, comenzaron a tocar y a moverse con calidad, como lo hacen los equipos bien cosidos y ambiciosos. Con estas virtudes lograron el empate en una jugada excepcional que comenzó en su lateral derecho y terminó con un pase de la muerte de Ocampo, que había dejado a De Marcos convertido en estatua de sal, a Escalante. Habría que remontarse a los tiempos de Mágico González para recordar un gol del Cádiz tan bello.

Se podría decir que tan bello como feo y chusco fue, diez minutos después, el error primero de Carcelén haciéndose un lío absurdo junto al córner y luego de Mbayé en el despeje que permitió a Sancet lograr el 2-1. Fue un regalo inmenso. Al Athletic le vino de cine porque su juego estaba empezando a mostrar una caligrafía defectuosa. Los rojiblancos crecieron entonces en la misma medida que los jugadores del Cádiz se lamentaban de esa pifia que les había costado tan cara. Los pupilos de Valverde olieron la sangre. Aumentaron las revoluciones de su juego, percutieron mejor por las bandas y volvieron a crear peligro en la portería de Ledesma, que con un malo milagrosa evitó –sería mejor decir lo retrasó– lo que hubiera sido el 'hat-trick ' de Sancet en ese momento. Lo que no pudo evitar el portero argentino fue el 3-1 de Yeray –por cierto, el único vizcaíno ayer en el once del Athletic–, que pudo rematar de cabeza a placer, sin ninguna oposición, una falta muy bien puesta por Muniain.

Era el minuto 43 y los de Valverde habían encarrilado la contienda. Tocados, los andaluces no parecían capaces de levantarse en busca del empate en la reanudación. Sin embargo, lo intentaron. Luis Hernández obligó a lucirse a Unai Simón en el minuto 52 y poco después, en el 56, Berchiche vio la segunda amarilla en una falta. La expulsión fue muy protestada por los rojiblancos, pero lo cierto es que la acción del guipuzcoano no tuvo ningún sentido teniendo ya una tarjeta. Que esta primera hubiera sido injusta, que lo fue, no significaba nada.

El Athletic supo jugar en desventaja. Lo hizo de forma impecable, la verdad. Ante un Cádiz que acabó tirando con todos los delanteros de la plantilla –en el minuto 69 entraron Guardiola, Ramos y Sobrino–, no sólo se sostuvo muy firme en defensa sino que le puso la guinda al partido en el minuto 74 con un gran gol al contragolpe aprovechando que el Cádiz estaba tan volcado que decidió defender solo con un jugador. Muy poca cosa cuando delante está un Sancet pletórico.

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