Los jugadores celebran el triunfo.

Athletic Y ahora, a por dos finales de la Copa y a por Europa

El Athletic mira al torneo del KO que arranca el jueves ya la final todavía no disputada, y aspira también al Viejo Continente en la Liga

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El Athletic está en una nube. El cuadro rojiblanco ha tumbado en cuatro días a los dos grandes equipos del fútbol español, Madrid y Barcelona, y ha recaudado el primer título en algo menos de seis años. Pero no goza la plantilla de tiempo para paladear este enorme éxito, incuestionable, porque los próximos retos aparecen a la vuelta de la esquina; en tres días hay un partido de Copa y en una semana el Getafe espera en San Mamés. Marcelino García Toral ha provocado que el fútbol rojiblanco y la ilusión de la gente que siente este equipo dé un giro de 180 grados y lo que hace poco más de diez días era todo pesimismo se ha transformado en confianza y esperanza en que los triunfos continúen y lleven a la formación bilbaína a nuevos éxitos. Por eso, quien más que menos ya piensa en la final de Copa del Rey todavía no disputada contra la Real y que carece de fecha concreta -apunta al 4 de abril, pero no hay nada confirmado-, en acceder a Europa vía Liga, y también, por qué no, en llegar a la última cota del torneo del KO del presente ejercicio que arranca en Ibiza. De ahí que lejos de celebraciones -tampoco la situación sanitaria actual lo permite-, la escuadra vizcaína ya tiene en mente el partido del jueves contra un equipo de Segunda División B.

Después de la derrota en el derbi, el universo Athletic giró su cabeza hacia las posiciones de descenso: estaban a tres puntos. Ahora, con el triunfo ante el Elche y el partido perdido frente al Barcelona en el debut de Marcelino, el pozo queda a cinco puntos. Más lejos, tampoco mucho, es cierto, pero las sensaciones que transmite el equipo han cambiado, han mutado: ha pasado de no generar juego casi ni ocasiones -ante el Real ni se tiró a puerta- a ser un vendaval que ha arrasado en la Supercopa, no sin algunas dosis de sufrimiento normales si se mira el nombre de los adversarios, y ha recaudado el primer trofeo de la temporada en curso.

Quemar rondas

Estos dos triunfos han aumentado la moral de un vestuario y también de un colectivo, el que siente el Athletic, que quieren más. Que no se conforman. Y piensan en esa final todavía no afrontada con la Real Sociedad, por ejemplo. También en quemar rondas del torneo del KO de este ejercicio para plantarse en otra final, aunque para empezar el Ibiza es un rival peligroso: es el líder de su grupo, está confeccionado para lograr el ascenso de categoría y juega en un campo de césped artificial, con lo que de peligro conlleva este aspecto para una formación de Primera División, como demostró el Celta hace quince días.

Y, por supuesto, cuando se mira a la Liga, se habla más de entrar en Europa que de acomodarse en los puestos medios y no pasar apuros, que era lo que se pensaba hace apenas dos semanas. El sexto puesto se encuentra a nueve puntos, en poder del Sevilla. El quinto, también está a la misma distancia, con una Real que ha jugado un partido más que los bilbaínos. Ahí se sitúa, en estos momentos, la mirada de una escuadra que confía de nuevo, que se siente cómoda en el campo y que ha recuperado su apetito competitivo. Y se quiere alimentar con triunfos, con la Copa y con un billete para viajar por el Viejo Continente el próximo ejercicio. Y todo ello, sin tiempo para saborear el nutritivo triunfo recaudado ayer por los supercampeones.