Athletic ¿Una economía sostenible?

«Si mantenemos que el Athletic es un referente en el fútbol de cantera y en Euskadi, debemos exigirnos convertir de una vez a Lezama en una generación de jugadores no solo para el primer equipo, si no para otros»

JULÍAN GARCÍA URETA Socio Compromisario del Athletic. Economista. Licenciado UCD, Bilbao y LSE, londres

Parece que al final alguien habla con una cierta razonabilidad de sostenibilidad económica frente a déficit estructural. El déficit es algo que no sería corregible en el tiempo, en cambio la sostenibilidad se soporta con las acciones que seamos capaces de gestionar.

Por economía sostenible en el Athletic podemos entender, más allá de otras definiciones respetables, de una situación económica que nos permita seguir alcanzando varios objetivos. Que nos permita cumplir con el mantenimiento de nuestra filosofía como club de cantera, desarrollar nuestra capacidad competitiva en las que podemos estar, desarrollar nuestra reputación social con nuestras actividades y mecenazgos y tener un equilibrio económico que preserve nuestro patrimonio.

Es indudable que podemos definir otros objetivos implícitos, como ser referencia futbolística en y para Euskadi, o referencia social en el deporte de nuestro país. Seguro que encontraríamos otras definiciones implícitas, que debemos pretender mediante una economía sostenible.

Desde 2020 y hasta el final del ejercicio previsto en 2023, los datos no muestran la capacidad del club para mantener y conseguir de forma sostenible los objetivos definidos. La propia Junta Directiva lo ha dicho.

En el periodo considerado el Athletic, según datos del club, va a perder, sin traspasos, 117 millones de euros, una media de 39 millones al año. Si deducimos la dotación de «provisiones», como ingresos, por venta de jugadores, los resultados recurrentes, serían como media de solo 104 millones al año.

Son muchas las cifras aportadas, para intentar conocer nuestra sostenibilidad. Nuestro déficit crónico en este periodo, solo se salva o maquilla con la venta de jugadores, que supone una pérdida en el objetivo de competitividad y harto no previsible en el futuro. Nos queda un ejercicio para maquillar las cuentas. Otros datos destacables son que sin extraordinarios, generamos un ingreso medio de 104 millones, que las plantilla y las competiciones suponen el 91,5% de los ingresos y que los gastos totales suponen el 115% de los ingresos, y esto no parece sostenible para cumplir con los objetivos pretendidos. Tendremos un déficit de tesorería anual al menos de 16 millones en el futuro, el EBITDA negativo de media hasta 2023.

Seamos conscientes de que, por la parte de los ingresos sin aportaciones de las ventas de jugadores, los socios solo suponen el 15,6%, las ventas de entradas el 7%, frente al 63% de los derechos televisivos y tan solo el 12% de publicidad o merchandising, que son solo 12,4 millones de media al año.

Es necesario analizar nuestras capacidades para mantener una economía sostenible, que no nos conduzca a una perdida competitiva y patrimonial permanente. Nuestra economía se ha sostenido sobre nuestra capacidad o demanda de venta de jugadores, dado que hemos perdido ingresos en derechos televisivos o no participar en Europa, asumiendo, además, los costes del resto de equipos y de Lezama, etc.

Tenemos que asumir un déficit crónico, de al menos 30 o 35 millones de euros anuales, que es imprescindible corregir para mantener una sostenibilidad económica. Es difícil que seamos capaces de reducir los gastos más importantes. Podemos asumir que las bajas o sustituciones en la primera plantilla, pudieran mantener un coste razonablemente estable en el tiempo, más en unos momentos, donde la demanda de jugadores parece haberse estabilizado en precio, salvo en alguna liga.

Concentrémonos en el lado de los ingresos, para poder saber que expectativas tenemos en el medio o largo plazo. Vayamos de lo real a lo probable. Las cuotas de socios con crecimiento vegetativo del 50% del IPC, como establecen los nuevos estatutos, crecen en este presupuesto actual menos del 5%, y no van a aportar a cubrir siquiera el déficitpermanente más allá de un 5 %.

Hay dos ingresos que están relacionados. Mejoran si ambos se producen. Los ingresos por competiciones europeas y los ingresos televisivos, que dependen de nuestra clasificación en la liga, dejando aparte la reclamación del club por discriminación, de reparto y audiencias. Por lo tanto, su probabilidad está asociada. Nuestro objetivo de competitividad se debe cumplir conjuntamente, para que los resultados del equipo de forma sostenible ayuden a nuestra economía. Deberían soportar al menos más del 80% de nuestro déficit actual y en algunos ejercicios ser capaces de generar superávit, pero no olvidemos que para que sean sostenibles estamos exigiendo, que eso se produzca de forma recurrente y sinceramente no lo veo muy probable, aunque nos permitiría estabilizar nuestros resultados. Un año en Europa salva el déficit e incluso nos deja remanente. Mas de 15 millones adicionales en televisión, más las competiciones, pero la sostenibilidad no se puede fundamentar en unaexpectativa, harto no probable.

Sigamos con lo probable. Objetivo manifestado por todas las juntas directivas, pero de difícil consecución, para una aportación efectiva defondos, son nuestros ingresos de merchandising. Ni doblando los ingresos actuales, objetivo harto difícil, solucionamos más allá del 20% del déficit. Si mejoramos nuestra valoración reputacional y trabajamos la diáspora, quizás podamos acercarnos al objetivo. Si conseguimos crecer un 60% recuperamos hasta el 20% del déficit. Por último, debemos concentrarnos en un punto significativo, queramos o no, nuestra capacidad de venta. Entre el año pasado y este año contabilizamos como ingreso, 55 millones de euros y nos quedan redondeando otros 25 millones aproximadamente. Sin estas ventas hubiéramos tenido pérdidas comentadas. Ventas deseadas o no, han sido una realidad necesaria para tener una economía un poco sostenible. No deseamos vender, nos hace perder competitividad, pero entra en lo probable que lo tengamos que hacer, porque el resto de los ingresos significativos y previsibles son eso, tan solo previsibles.

Por último, quiero concentrarme en este apartado de ventas y en Lezama. Quizás la parte más opaca o menos explicada de los resultados del Athletic. Indudablemente debe seguir siendo el alimento para el primer equipo, lo que permite recurrir a los ingresos por ventas, pero debe ir más allá en esta economía sostenible. Si mantenemos, que el Athletic es un referente en el futbol de cantera y en Euskadi, si sabemos que son muchos los clubs que apetecen nuestros jugadores, que muchos no tienen una expectativa de permanecer en el primer equipo, porque necesitan mantener su carrera futbolística o porque esta, está llegando a su fin, también debemos exigirnos, como objetivo permanente y demostrable, convertir de una vez a Lezama en una generación de jugadores no solo para el primer equipo, si no para otros. Dejando de ser un centro de coste, pasando a ser un centro explícito de beneficio, perfectamente definible y medible. Exigencia que la actual junta directiva debe intentar conseguir. Donde nuestros jóvenes, más allá de esperar estar en nuestro primer equipo, sepan que el Athletic les ofrece en su formación, otro futuro en el futbol, lo que aumentaría la masa crítica de jugadores y de ingresos.

Hay que reclamar de una vez que Lezama aporte ingresos efectivos, que rentabilice las importantes inversiones recién realizadas, más allá del coste de oportunidad de aportar jugadores al primer equipo. Sus logros tienen que medirse, ser más diáfanos y sobre todo más efectivos para que este club consiga una economía sostenible.