El Athletic vuelve a ser pionero en el reconocimiento del fútbol femenino

La sueca Moström levanta un trofeo. /
La sueca Moström levanta un trofeo.

Entrega por primera vez el One Club Awards a una mujer. La sueca Moström y el escocés McNeill, campeones de Europa con el Umea y el Celtic, recibirán el galardón que premia la fidelidad a unos colores

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANOBilbao

El Athletic ha dado otro paso de alto valor simbólico para igualar el fútbol femenino con el masculino. En la quinta edición de los One Club Man Awards (Premios a un hombre de un club) se galardona por primera vez a una mujer. El honor corresponde a la sueca Malin Moström (Örnsköldsvik, 43 años), que desarrolló toda su carrera en el Umea IK, con el que ganó dos Ligas de Campeones.

A partir de esta campaña, el premio a un futbolista de cada sexo. En el apartado masculino, el galardón corresponde a Billy McNeill (Bellshill, 79 años), capitán de los célebres 'Liscon Lions', el memorable Celtic de Glasgow que conquistó la Copa de Europa de 1967 contra el Inter de Milán de Helenio Herrera (2-1) con un once compuesto en su integridad por futbolistas escoceses. Y todos ellos nacidos en un radio de menos de 50 kilómetros alrededor de Glasgow.

Billy McNeill.
Billy McNeill.

El cambio incluye, por tanto, una nueva denominación del reconocimiento. A partir de esta quinta edición se elimina el género para quedar como One Club Awards (Premio a un club).

El Athletic se confirma de nuevo como pionero en el reconocimiento del fútbol femenino. Fue de los primeros en fundar una sección de mujeres, en abrir su estadio a partidos de esa competición, y sus hinchas rindieron un multitudinario rendimiento a sus jugadoras cuando ganaron su última Liga, en 2016.

El Athletic apuesta por el fútbol femenino

Las directivas anteriores ya habían apostado con firmeza por el fútbol femenino. La de Aitor Elizegi sigue por el mismo camino, acelerado por actos que han contruibuido a resaltarlo. «Cuando arrancamos, nuestro primer propósito era tener un reconocimiento con las mujeres del Athletic. Creíamos que había que reconocerles un espacio, ponerles en valor y la mejor manera era que jugaran en San Mamés», explicó María Tato, vicesecretaria del Athletic, a este periódico en abril.

Dos meses antes, el club había celebrado un partido en la Catedral frente al Atlético de Madrid. Acudieron 48.121 personas. Fue récord mundial para un partido de clubes. Duró poco, porque se lo arrebató a las pocas semanas el propio Atlético de Madrid, que contra el Barcelona reunió a 60.739 espectadores. El valor de aquella iniciativa es que ha tenido recorrido en otras ciudades, donde los estadios comienzan a abrirse a las mujeres deportistas. La apuesta del Athletic también motivó al Madrid, a la Real Sociedad, al Alavés, al Osasuna y al Betis. Traspasó incluso las fronteras españolas y llegó a Italia en el Juventus-Fiorentina.

La buena acogida no sólo se dio aquella jornada, con entradas gratis para los escolares. Con localidades de hasta diez euros para los no socios, el estadio ha reunido posteriormente a 25.000 hinchas ante el Levante. La propia FIFA felicitó al Athletic con el título de una canción de Bob Dylan: «Los tiempos están cambiando».

El fútbol femenino ha tenido también una señalada presencia en el Thinking Football 2019, donde se emitió una película sobre uno de los grandes equipos de mujeres de Suecia, el Rosengard, y otra sobre la lucha de las libias por practicar este deporte en mitad de la guerra civil que asola su país.

El Athletic está además en la vanguardia en el reconocimiento económico al fútbol femenino. Fue de los primeros clubes que hizo a las jugadoras profesionales, lo que les permite dedicarse a tiempo completo a su actividad, algo que no sucede en buena parte de sus rivales en la Liga Iberdrola.

En un momento en el que el fútbol español negocia el convenio colectivo que pretende ser un arrastre para el resto de deportistas, el Athletic recompensa a una futbolista sueca y a un balompie, el escandinavo, que ha sido punta de lanza en Europa.