EL CORREO con el Athletic en Holanda

Entrenamiento con música latina en De Lutte

El preparador físico da ritmo a una sesión en la que Raúl García entrenó aparte

JUANMA MALLO Enviado especial De Lutte

La segunda jornada de la concentración en De Lutte se desplegó pasadas las 10 horas en el Sportpark Stockakker. Con Raúl García al margen, a las órdenes del readaptador Imanol Martín, los futbolistas del Athletic comenzaron la práctica con una lección del preparador físico Pablo Fernández. Duró esta etapa de la sesión algo más de 30 minutos, con cuatro estaciones de trabajo; primero TRX, luego alzamiento de piernas, a continuación saltas a la pata coja, y una especie de flexiones rematadas con un sprint; los porteros, en esta última fase, protagonizaban otro tipo de trabajo específico. Además de las instrucciones del ayudante de Eduardo Berizzo, se escuchaba música latina, éxitos del verano como Sin Pijama, de Becky G, y 1, 2, 3 de Sofía Reyes, con Jason Derulo y De La Ghetto, entre otras.

Media hora más tarde, justo cuando el navarro, lesionado en un muslo, ponía fin a su entrenamiento, el cuerpo técnico dividió a los jugadores en dos equipos. Ya con las botas de fútbol puestas, por un lado, los centrales –Unai Núñez, Yeray, Andoni López y Nolaskoain–, y los medio centros, Iturraspe, San José y Dani García, ensayaban la salida de la pelota. Les corregía Roberto Bonano. En otro campo, con Eduardo Berizzo como maestro de ceremonias, al mando, el resto de futbolistas pulían la forma de enlazar el corazón del equipo con la vanguardia, a través de los laterales. En esta parte, destacó un soberbio tanto de Guruceta, y un Sabin Merino bastante acertado.

A continuación, ya se juntó toda la plantilla y disputó diversos partidillos en el campo en el que hoy se jugará el duelo contra el ADO Den Haag, de la primera división de los Países Bajos. Hubo intensidad, los centrales se tenían que emplear a fondo en la defensa, ya que a partir de una línea no podían pasar sus compañeros. Dio un pequeño susto Balenziaga, al recibir un golpe en el tobillo, pero careció de importancia. Siguió con normalidad el lateral izquierdo, hasta sumar una hora y cuarenta y cinco minutos de labor; a la tarde nueva práctica, tras comer a las 13 horas, y descansar en sus habitaciones del hotel De Bloemenbeek.

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