Valverde firma por un año: «Sabemos lo que enciende a la gente y hay que conquistarla»

El técnico dice que el objetivo es «estabilizar» al Athletic en los puestos de lucha por Europa

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Han pasado cinco años, un mes y una semana desde que Ernesto Valverde se despidió del Athletic en la sala de prensa del nuevo San Mamés. «Es lo mejor para todos», dijo entonces, conteniendo las lágrimas y sin querer confirmar que se iba al Barcelona. La primera impresión, por tanto, al verle este jueves reapareciendo en esa misma sala de prensa, esta vez para presentarse como nuevo entrenador, fue la de volver a comprobar, con la melancolía propia de estos casos, lo rápido que pasa el tiempo y lo condenados que estamos en el Athletic a los 'deja vú'.

La presentación de Txingurri, a cargo del presidente Jon Uriarte y con toda la nueva directiva presente, además de José Ángel Iribar y el director general, Jon Berasategi, arrancó con casi veinte minutos de retraso. Como la expectación era muy grande, en ese momento a nadie le importó demasiado. Había muchas preguntas que hacer, muchos temas candentes, muchos centros de atención. Al fin y al cabo, el presidente llevaba seis días sin hablar tras la victoria en las elecciones y el entrenador comenzará a trabajar de inmediato. La plantilla, de hecho, se presenta el lunes.

Pues bien, la comparecencia no será de las que pasen a la posteridad. Y si pasa, no será precisamente por su valor informativo sino por la total ausencia de éste. Fue un ejemplo de contención total y de respuestas consabidas tanto por parte de Jon Uriarte como de Ernesto Valverde. Lo cierto es que se podría haber sustituido perfectamente por un anuncio a través de twitter o una nota de prensa acompañada de una foto del apretón de manos.

Txingurri, que ha firmado por un año, se refirió a la ilusión que le hacía esta tercera etapa en el club, «un honor y un reto difícil, con la presión añadida por haber estado antes y por ser de aquí». El nuevo técnico rojiblanco reconoció que en estos últimos años ha pensado más de una vez que no volvería al Athletic, pero al final ha surgido la oportunidad.

Cuestionado sobre el fútbol que va a practicar su equipo y las preferencias anunciadas en campaña por Jon Uriarte sobre el fútbol 'rock and roll', Valverde tiró de humor. «Hay mimbres. Tenemos un grupo de música y será por algo. No les veo haciendo jazz. El estilo de juego de ritmo siempre hemos intentado hacerlo. Sabemos lo que enciende a nuestra gente y hay que conquistarla».

La etapa de Marcelino se ha caracterizado por una apuesta firme, inflexible, por el 4-4-2. Valverde acostumbra a utilizar otros dibujos, el 4-2-3-1 o el 4-3-3. «Te tienes que adaptar al equipo y es lo que voy a hacer. Al equipo hay que verle una esencia. En eso no he cambiado. Y si he cambiado algo en estos años espero que sea a mejor», dijo, antes de contestar a la inevitable pregunta sobre los objetivos del equipo la próxima temporada. Su respuesta fue otro ejemplo de contención, de cómo esquivar el interrogante, con un regate que hubiera firmado Garrincha, para no dar un titular. «La cuestión es intentar mejorar. Este año hemos sido octavos y hemos estado en la lucha por el acceso a Europa. Y el objetivo es estabilizar esta situación», aseguró.

Nombres propios

Los nombres propios de jugadores no tardaron en salir a la palestra. Lo hicieron por orden de importancia estratégica, digámoslo así. Los dos primeros fueron Muniain e Iñaki Williams. Se le cuestionó sobre la posición en la que les ve jugando. Valverde pidió tiempo. Paciencia. «Como dice un amigo mío, cuando lleguemos al río cruzaremos el puente. Pueden jugar por dentro y por fuera. Lo veremos con el tiempo. Lo importante, en cualquier caso, es la redondez, la fluidez del juego», aclaró.

Tampoco quiso entrar en harina Txingurri sobre sus planes con los centrocampistas ni con dos jugadores que se encuentran en una situación compleja, por diferentes motivos: Capa y Villalibre. Del portugalujo dijo algo difícil de interpretar. «Tengo una idea pensada, pero ya veremos». Del delantero de Gernika no adelantó nada. Se limitó a recordar que es un nueve diferente y que eso «no está mal».

Lo que sí anunció el nuevo técnico rojiblanco, que no quiso pronunciarse sobre posibles fichajes, lo mismo que el presidente, fue que hay algunos jugadores del filial que le gustan y que harán la pretemporada con el primer equipo. Así las cosas, Valverde, siempre partidario de las plantillas cortas, se va a encontrar con más de treinta futbolistas en su regreso al trabajo en el Athletic.