Este contenido es exclusivo para suscriptores

Tu suscripción anual por 59,40€ al año. ¡Últimos días! para llevarte un lote de productos Ortiz

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidosNueva app exclusiva sin publicidadInteractúa con los periodistasNuevas newsletters de autorOfertas y eventos exclusivos

Con el esfuerzo no basta

Raúl García empata un partido en el que el Athletic mereció mucha mejor suerte ante un rácano Espanyol

Robert Basic
ROBERT BASIC

En el día mundial de la igualdad, el Athletic reivindicó su derecho de imponerse al Espanyol y se quedó a medio camino pese a su incontestable superioridad. Hizo lo que pudo para quitarse de encima a un rival incómodo, rácano, encerrado en su cueva y alumbrado únicamente por la tenue luz de una antorcha que certificaba su presencia en San Mamés y que no acabaron de apagar los rojiblancos. Debieron y merecieron hacerlo, de un soplido o de cien, que los hubo, pero una vez más la falta de acierto penalizó a la tropa de Gaizka Garitano y dejó al equipo con la miel en los labios. El punto rescatado por Raúl García sabe a poco e impide a los rojiblancos desplegar las alas y volar.

Sabía el Athletic que el partido podía darle un mundo de nuevas sensaciones y decidió ponerse el frac y sacar la batuta. Al fin y al cabo mandar, controlar y tratar de proponer es el camino más corto hacia la victoria. Gaizka Garitano había avisado en la previa que el centro del campo 'periquito' fabricaba un fútbol interesante y decidió amurallarlo con Dani García y Mikel San José. Así que prescindió de la creatividad de Beñat y también de Ibai, quien dejó su sitio en el costado derecho a un chisposo Susaeta. Fueron los únicos cambios respecto al once que naufragó en Mestalla y que anoche buscaba las costuras de su rival para descosérselas y desnudar sus carencias. Los rojiblancos tenían el balón -acabaron la primera parte con una posesión del 72%- y el dominio territorial, pero una vez más sufrieron en los metros de la verdad y acusaron su preocupante falta de gol.

1 Athletic

Iago Herrerín; De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García (Beñat, m.63)), San José; Susaeta (Ibai, m.75), Raúl García, Muniain; y Williams (Kodro, m.46).

1 Espanyol

Diego López; Rosales, Naldo, Hermoso, Javi López; Marc Roca, Melendo (Pedrosa, m.85), Granero; Hernán Pérez (Víctor Sánchez, m.70), Ferreyra y Wu Lei (Puado, 60).

Goles
: 0-1, m.9: Ferreyra. 1-1,m.81: Raúl García.
Árbitro
: González Fuertes (Comité Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Dani García (m.36), Iñigo (m.77), y a los visitantes Ferreyra (m.21), Mario Hermoso (m.24), Melendo (m.45), Granero (m.73), Víctor Sánchez (m.88).
Árbitro VAR
: Undiano Mallenco (Comité Navarro).
Incidencias
: partido correspondiente a la vigésimo séptima jornada de Liga, disputada en San Mamés ante 38.453 espectadores, según datos oficiales. Los jugadores del Espanyol saltaron al terreno de juego con camisetas de ánimo a su compañero David López, lesionado de gravedad en la última jornada

El encuentro arrancó con una buena jugada por la banda derecha de Susaeta, uno de los hombres más destacados en los 45 minutos iniciales, quien localizó a Raúl García en el corazón del área y casi libre de marca. En vez de disparar, opción más lógica y razonable, el navarro quiso cedérsela de tacón a Muniain y la defensa del Espanyol respiró aliviada con el error. Los 'pericos' defendían su jaula con uñas y dientes y achicaban espacios, con vigilancia especial y contundente sobre Williams, agazapados atrás y pendientes de una contra o un error ajeno que les permitiera colocarse ante Herrerín. El Athletic se sentía cómodo, dueño de la herramienta de trabajo, que movía de un lado para otro, aunque no lograba fisurar la armadura blanquiazul. Entonces los catalanes se estiraron en su primera y prácticamente única llegada en la primera parte y asestaron un duro golpe a los bilbaínos. Una puñalada en el corazón. Granero, el hombre encargado de pensar y ejecutar el fútbol de los de Rubi, puso un buen centro a Lei Wu, quien asistió de cabeza a Ferreyra. Le dejó solo, en el corazón del área, y el argentino fusiló a Iago Herrerín. Demasiado premio para tan pocos boletos jugados.

Una extraña sensación recorrió el espinazo de San Mamés, temeroso de ver a su equipo por detrás en el marcador y conocedor de que remontar le cuesta un triunfo, que empujó lo suyo y no paró de escenificar su descontento con González Fuertes. Los 'pericos' rascaban y también arañaban segundos al cronómetro, sobre todo Diego López, con sus eternos saques de puerta acompañados por la música del viento. Los rojiblancos lo intentaban por los costados, con un Yuri muy activo pero impreciso en sus centros y un Susaeta insistente en su zona de influencia mientras le duró la gasolina, pero el peligro llegaba a balón parado. En el minuto 22, una falta botada por el capitán fue prolongada por Raúl García hacia Williams, quien cabeceó por encima del larguero. Poco después, y tras un disparo flojo de Iñigo Martínez, que se perderá el duelo ante el Atlético por sanción, el eibarrés se inventó una bonita acción. Se fue de su marcador, recortó a Granero y su disparo con la zurda lo desvió a córner el meta gallego. El dominio resultó estéril y los hombres de Garitano se marcharon a los vestuarios en desventaja.

Kodro por Williams

Garitano decidió desactivar a Williams y poner en su lugar a Kodro. Dejó en el vestuario a la bala rojiblanca, que anoche viajó a una velocidad menor. Lleva casi dos meses sin marcar -desde el doblete ante el Sevilla- y tampoco tuvo su día ante el Espanyol. Un conjunto catalán que perdonó la vida al Athletic nada más arrancar la segunda parte. Lei Wu se quedó solo ante Herrerín, pero definió mal y mandó la pelota fuera cuando más de uno había cerrado los ojos en las gradas. A partir de ahí, el Athletic prosiguió con su monólogo. Empujaba, ponía centros en el área una y otra vez, mordía, presionaba, lanzaba, mejor o peor, pero lo hacía y lo volvía a hacer. Un martillo pilón, pero con la punta desafilada. Hueca. Hasta que apareció Raúl García y adecentó un marcador que hacía daño a la vista.

A medida que pasaban los minutos, con Beñat en el campo, el Athletic ha ido encerrando a un Espanyol agotado. Fruto de ese empuje, ha llegado el empate. Raúl García, quién si no. Y enorme centro de Ibai. Lea aquí la crónica del encuentro.

Con Beñat e Ibai también en el campo, relevos de Dani García y Susaeta, el Athletic percutía sin descanso y abría pequeñas grietas en el muro catalán. Al final lo reventó de un cabezazo Raúl García, quien mandó a la red un medido centro del extremo de Santutxu. Los rojiblancos ya no eran un equipo, sino una avalancha. Llegaban por todos los lados y de todas las maneras, pero el Espanyol resistía en la cueva y sin apenas luz. No terminaron de apagarla los bilbaínos, que merecieron encender la noche con una victoria.

Más información