Despedida a pie de campo a tres leones

Rico, Iturraspe y Susaeta, con la afición, en su emotivo homenaje./Jordi Alemany
Rico, Iturraspe y Susaeta, con la afición, en su emotivo homenaje. / Jordi Alemany

San Mamés rinde tributo a Susaeta, Iturraspe y Mikel Rico, que dicen adiós con una emotiva vuelta de honor

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

San Mamés recompensó medio siglo de dedicación al club. El Athletic homenajeó a tres leones que se van, Markel Susaeta (22 años en Lezama), Ander Iturraspe (21) y Mikel Rico (6). Entre los tres, 49 temporadas. Fue un acto muy emotivo y que alimenta una de la grandes fuerzas vitales de este club, el aprecio por sus jugadores legendarios (categoría en la que entra Susaeta) y por los que se han vaciado por la causa, en donde Rico e Iturraspe aparecen como ejemplos.

La junta habló con los protagonistas para diseñar el acto de su despedida, convocado al acabar el duelo ante el Celta. Sólo jugadores en el campo. Ni un representante de la directiva. El resultado fue un homenaje vibrante que combinó el reconocimiento del club con la sensibilidad de una hinchada entregada y la emoción que vivieron los protagonistas y sus compañeros.

Susaeta fue el gran protagonista. La forma en la que se ha ido ha generado controversia. Iñigo Cabacas Herri Harmaila cree que la junta no se ha portado bien con el eibarrés, que rechazó sin abrir la propuesta de renovación. Los integrantes de esa grada convocaron a los 14 minutos de partido sesenta segundos de aplauso al extremo en coincidencia con su número de dorsal.

Comenzaron a ovacionarle y a mostrar una pancarta con el lema 'Eskerrik asko Susaeta' cuando sucedió un imprevisto magnífico para los rojiblancos, el penalti a Muniain que dio el 1-0. Puso punto final al tributo.

Susaeta era el único de los tres homenajeados que estaba en la convocatoria. Con el partido ganado, la hinchada comenzó a reclamar su entrada. Cuando saltó a calentar el público le dispensó una gran ovación, pero se llevó un chasco cuando el primero en entrar en fue Córdoba.b Cuando por fin salió fue recibido con una ovación atronadora. Algún espectador comentó que en su adiós se llevaba uno de los mayores aplausos de su carrera en un campo que ha sido muy comedido en el reconocimiento al eibarrés.

Al acabar el duelo los tres homenajeados saltaron al césped. Los compañeros se colocaron camisetas con sus nombres. El 'speaker' del campo anunció que 'El gladiador de Andosilla' les iba a entregar tres presentes, sus camisetas enmarcadas con los dorsales a la vista.

La mayor parte de los 42.000 espectadores se quedaron y vivieron un momento sublime. Muy emocionados, recogieron el regalo del club y sobre todo la sentida ovación de las gradas. Con Susaeta y Rico acompañados por uno de sus hijos, los protagonistas comenzaron a dar una emocionante vuelta al césped. El punto cumbre fue cuando llegaron a la tribuna de Iñigo Cabacas Herri Harmaila. Allí colgaron poco antes una gran pancarta que solo aludía al eibarrés. Les hicieron acercarse y cantar con ellos canciones de animación como el «Athletic gu gara». Al acabar, sus compañeros les rindieron tributo al estilo de los futbolistas, manteándoles.

Gaizka Garitano quiso permanecer en un segundo plano durante el homenaje, pero puso voz al sentir del vestuario en la sala de Prensa. «Gente tan querida en el vestuario, grandes profesionales y grandes jugadores. Cuando se va alguien tan querido, da pena. Esto supone un pequeño bajonazo. Son tres pérdidas humanas importantes. Son tres fenómenos».

'One Club Man'

En el descanso también hubo un momento muy emocionante. Susan, hija de Billy McNeill, y John Clark, compañero del exjugador del Celtic galardonado por el Athletic y recientemente fallecido, recibieron de manos de José Ángel Iribar el premio 'One Club Man'. Salieron al campo acompañados por Aner Rodríguez, el jugador más joven de la cantera del club rojiblanco.

Sobre un círculo central cubierto por una lona con los colores el Celtic y el número '5' que lucía su padre, Susan vivió un momento de gran intensidad emocional.