Un Athletic luminoso

MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Qué bonito es el fútbol y qué fácil parece cuando las cosas se hacen bien. El Athletic está soltando un sensacional comienzo de temporada y no le voy a hacer caso por una vez a mi admirado amigo y maestro Jon Rivas, quien escribió aquello de que convendría contener la respiración, por si acaso. A mí me parece, por el contrario, que lo que toca es disfrutar de los goles, el juego y las victorias a pleno pulmón. Bastante nos obliga el fútbol de ahora a sujetar la euforia, el grito de gol a veces chafado por la moviola implacable. Si les pasa incluso a los futbolistas, que no se lanzan ya a celebrar abiertamente los goles, sino que primero miran a un lado y a otro, trazan imaginarias e hipotéticas líneas paralelas a la portería, por si acaso, antes de permitirse celebrarlos como se merecen, sin tonterías, pero con esa emoción instintiva. Bastante neuróticos nos está volviendo la tecnología como para que no disfrutemos de estas victorias contundentes, rotundas, incontestables. Qué nos quiten lo bailado. Ya se verá después, pero el comienzo de temporada está siendo luminoso.

El Athletic está en los puestos altos de la clasificación, y también en los del juego, la velocidad, la eficacia goleadora -al fin-, la presión alta y el robo frecuente de balones, el asalto sucesivo a la posesión del rival, con intensidad y con orden, con la disciplina y la insistencia, implacables y sucesivas, de una jauría organizada. Da gusto ver cómo recuperan el balón no solo los jugadores habituados a las tareas de contención sino incluso los de más clase. Lo fácil es recrearse en los puntos y en la clasificación, que podría ser aún mejor, no olvido los cinco puntos injustamente perdidos, pero a mí me parece más importante, si cabe, observar la transformación de las dos líneas adelantadas, de una delantera repentinamente goleadora y un centro del campo eficaz, rápido y creativo donde de pronto se diría que hay más jugadores que puestos. Da gusto contemplar la precisión y velocidad con que tiran paredes los jugadores del centro del campo que parecía tan solo voluntarioso en temporadas anteriores. A veces, como si fuera en un retrato, un trazo del dibujo, una pincelada, le dan al retratado un rasgo psicológico que no hubiéramos imaginado, una nueva vida interior, una sorprendente personalidad. El acierto indudable de Valverde, no nos cansaremos de repetirlo, ha sido convertir un dos uno en un uno dos, es decir, atreverse a jugar con un solo pivote de contención y dos futbolistas técnicos e imaginativos por delante, Sancet y Muniain, escalonados sucesivamente. Cómo no se van a entender dos de los jugadores más técnicos del equipo, se entienden a la perfección, y a eso se une la habilidad, la técnica y la rapidez de los dos extremos abiertos, Berenguer y Nico Williams, que siempre se ofrecen para dar salida a los centrocampistas y siempre están dispuestos a encarar, hacia adentro o hacia afuera como magníficos representantes del fútbol moderno. El Athletic es ahora mismo uno de los equipos más abiertos y luminosos de la Liga.