Un Marcelino muy emocionado se ha despedido del Athletic en la sala de prensa de San Mamés. / ignacio pérez

Marcelino se marcha del Athletic: «Me voy porque siento que el club no me da la confianza que necesito»

El técnico asturiano dice adiós tras 17 meses en el banquillo de San Mamés y argumenta su decisión por la falta de apoyos detectados en las candidaturas de Barkala y Arechabaleta

Robert Basic
ROBERT BASIC Bilbao

A veces, la voz se quebraba. Costaba tragar saliva, digerir la marcha, decir adiós a un club que ha aprendido a querer. «Durante 17 meses, hemos tenido el privilegio de entrenar al Athletic. Nos sentimos orgullosos de haber aceptado esta grandísima oportunidad». Con estas dos frases iniciales, recogidas en un papel en forma de discurso, Marcelino García Toral se ha despedido este martes de la que ha sido su casa desde el 3 de enero de 2021. «Eskerrik asko y agur», han sido las palabras en las que ha enmarcado una intervención en la que han cabido agradecimientos, sentimientos y explicaciones de por qué deja Bilbao. Al asturiano le costaba mantenerse entero, no romperse, arropado por la plana mayor de la ya dimitida junta directiva, amigos y familiares. Hablaba por los ojos que, pese a su sempiterna media sonrisa, transmitían tristeza. Ha admitido que le hubiera encantado «seguir», pero el proceso electoral ha laminado sus deseos. «Me voy, nos vamos, porque siento que el el club ya no me da la confianza que necesito. No me ofrece el apoyo para construir algo a medio o largo plazo», ha apuntado hacia las candidaturas ya formalizadas de Ricardo Barkala e Iñaki Arechabaleta. Con Jon Uriarte, el último en sumarse a la carrera por la presidencia, ha confirmado que no ha llegado a contactar ni hablar.

En las tripas de San Mamés, donde ha reído y llorado, Marcelino se ha sentado en la mesa junto con Aitor Elizegi, el hombre que le ofreció la renovación varias veces sin conseguir su firma. «Acertamos al no rubricar el contrato», ha incidido Marcelino, quien ha dejado claro que le hubiera gustado continuar con la junta directiva saliente. Es justo lo que no ha detectado en los candidatos, ganas de aunar sus proyectos, por lo que ha decidido descabalgarse del proceso electoral. «En estas últimas semanas -ha recalcado-, no he percibido el interés inequívoco ni la confianza a futuro para seguir siendo el entrenador del Athletic». Una vez más, ha puesto el foco sobre los aspirantes al sillón presidencial de Ibaigane para alumbrar una nueva realidad que, a su juicio, ya no le pertenece. El asturiano ha aclarado que su determinación de marcharse ha sido «un proceso» que ha cristalizado en la certeza de que ni Barkala ni Arechabaleta le querían en sus planes. «Esta decisión nos duele en el alma y lo afrontamos con muchísima pena, que perdurará», ha confesado.

Elizegi y Marcelino se funden en un abrazo en el acto de su adiós al Athletic.

Galería. Elizegi y Marcelino se funden en un abrazo en el acto de su adiós al Athletic. / ignacio pérez

El de Careñes ha repasado todos los logros que en su opinión ha conseguido la plantilla -ha hablado del título de la Supercopa, de las finales, de la pelea por Europa hasta el último momento y los «55 puntos que son la mejor marca de las últimas cinco temporadas»-, un grupo de profesionales a los que ha cubierto de elogios. «Ha sido el mejor grupo con el que he trabajado en mis 20 años de entrenador. En San Mamés -ha recordado- hemos vivido noches mágicas e inolvidables. Gracias a esta plantilla, que nos ha hecho campeones», ha afirmado Marcelino mirándole al capitán Iker Muniain, quien tampoco ha querido perderse la última rueda de prensa del que ha sido su técnico desde el 3 de enero de 2021. «Ha llegado el momento de dar un paso al lado y cerrar una bonita historia». Ha evitado dar consejos a su sucesor, aunque le ha subido un poquito el listón. Con inteligencia y elegancia: «Le deseo lo mejor. Estoy seguro de que encontrará soluciones para un Athletic mejor».

«No me han faltado el respeto»

Marcelino ha expresado su convicción de que el equipo «seguirá mejorando porque hay buenas personas y grandes jugadores con experiencia, mucha calidad, talento y un futuro prometedor en los que están llegando. Nos sentimos muy unidos a ellos y les estaremos agradecidos de por vida». Voz temblorosa otra vez, mirada hueca. «Como grupo humano, nos han ofrecido lo mejor. Esto no es un adiós. Siempre estaréis en nuestro corazón». El asturiano ha hablado de una ciudad «maravillosa», de una afición ejemplar y de un club que superó todas sus expectativas. «Cuesta tomar esta decisión, pero así es la vida. He hablado con los otros dos candidatos -ha contestado cuando se le ha preguntado por Uriarte, con el que no ha llegado a conversar- y he sentido lo que he reflejado», ha comentado en referencia a la falta de confianza en él y su equipo de trabajo. «En ningún caso me dijeron que no contaban conmigo», ha precisado, sabedor de que sus preferencias iban por otro lado. Ha aclarado que no está dolido con ellos. «No me han faltado el respeto en absoluto».

Tras 506 días en el banquillo del Athletic, Marcelino no ha dudado cuando se le ha preguntado por su peor y mejor momento en el Athletic. «El día que decidí venir fue el mejor, y peor, el de ahora, cuando comunico que me voy». Se ha preocupado de dejar clara su adhesión a Aitor Elizegi y su junta, a los futbolistas, personal de Lezama y Rafa Alkorta. Un director deportivo al que ha calificado como «profesional, honesto, trabajador, respetuoso y compañero». Cuando se le ha pedido que desvele cómo ha sido su proceso de toma de decisión, el asturiano ha bajado un poco la voz y la mirada para finalmente decir: «Tenía una guerra interna en mi interior. El corazón decía quédate; la cabeza, no puedes». Ganó la cabeza.