El Athletic se oscurece en San Mamés

El Athletic se oscurece en San Mamés

El equipo de Berizzo, que se inmoló en el derbi con su falta de creatividad y tres graves errores defensivos, empieza a tener un serio problema como local

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El Athletic de Berizzo comienza a tener un grave problema en San Mamés, donde su creatividad está por los suelos, apenas crea ocasiones y no tiene a nadie que esas pocas las convierta. Al equipo le sobra actitud en la misma medida que le falta criterio y precisión. Si a estos defectos se le suman tres errores mayúsculos en defensa que terminaron en goles del rival se explica, grosso modo, el durísimo 1-3 que encajó ayer en el derbi. La Real sólo necesito orden, carácter, una guindilla muy picante como el joven canterano Sangalli y un frío ejecutor desde los once metros como Oyarzabal para llevarse un justa victoria que comenzó a cimentar en la primera parte gracias a un soplo del VAR al árbitro Hernández Hernández. La derrota deja al Athletic muy tocado. Digamos que muy necesitado de un giro total en sus prestaciones. De más fútbol. Sobre todo delante de su público.

Lo cierto es que la primera apariencia del equipo fue bastante potable. El Athletic salió a todo trapo y con unas consignas muy claras entre ceja y ceja. Se notaba que entre semana se habían trabajado una serie de variantes para intentar que el dominio fuera más fructífero que en partidos anteriores en San Mamés. Tanto Yeray como Iñigo Martínez se atrevían a sacar el balón con largas conducciones, mientras Dani García les cubría las espaldas. Y salvo Beñat, que mantenía su parcela, los cuatro de arriba se intercambiaban posiciones en busca del factor sorpresa y de un mayor equilibrio en los ataques, llevándolos a las dos bandas y no sólo a una, como ha sucedido tantas otras veces. Y todo con mucho ritmo. Lo de los rojiblancos se antojaba, en fin, un intento de recrear el viejo 'tourbillon' de Stade Reims. Ya saben: aquellos ataques veloces e indetectables en los que el rival no sabía por donde le daba el viento porque éste soplaba de muchas partes.

1 Athletic

Unai Simón; De Marcos (Capa, m.68), Yeray, Iñigo Martínez, Yuri Berchiche; Dani García, Beñat (San José, m.84), Muniain; Susaeta, Raúl García (Aduriz, m.68) y Williams.

3 Real Sociedad

Moyá; Gorosabel, Aritz Elustondo, Raúl Navas, Kevin Rodríguez; Illarramendi, Zubeldia; Sangalli (Sandro, m.76), Rubén Pardo (Zurutuza, m.65), Oyarzabal (Héctor Moreno, m.85); y Bautista.

Goles
0-1, m.30: Oyarzabal, de penalti. 1-1, m.32: Muniain. 1-2, m.47: Sangalli. 1-3, m.74: Oyarzabal, de penalti.
Árbitro
Alejandro José Hernández Hernández (Comité de Las Palmas. Mostró tarjeta amarilla a los locales De Marcos (m.17), Susaeta (m.26), Iñigo Martínez (m.29), Williams (m.30), Dani García (m.39) y Raúl García (m.67), y a los visitantes Zubeldia (m.38), Moyá (m.56), Zurutuza (m.70), Illarramendi (m.83), Bautista (m.92).
Incidencias
Partido correspondiente a la octava jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 46.684 espectadores, según datos oficiales. Entre ellos más de un millar de seguidores visitantes.

No era un mal plan para un derbi al que la Real, además, llegaba con un equipo de circunstancias. Negativas, se entiende. Las bajas de Januzak, Merino, Teo, Llorente, Juanmi y Zaldua pesaban en el once de Asier Garitano, lo cual no impidió, sin embargo, que el técnico de Bergara dejase en el banquillo a futbolistas con mucho poso como Zurutuza, William José y Sandro. El problema del Athletic es que su torbellino fue perdiendo fuerza como una mala gaseosa a medida que pasaban los minutos y la Real se iba serenando tras la sorpresa inicial. El motivo no fue otro que la falta de precisión, las pérdidas, los malos centros, las pocas ideas... Los pupilos de Berizzo no eran capaces de firmar una ocasión clara y el derbi, ya con menos vibraciones, se fue igualando y entrando en una fase tediosa.

Hasta que, poco antes de la media hora, una jugada vino a dinamitar todo aquel escaparate. Los jugadores de la Real protestaron en bloque una caída en el área de Sangalli, pero Hernández Hernández dejó seguir el juego. Lo detuvo de improviso dos minutos después, tras una llamada de los responsales del VAR -no iba a ser de su suegra, claro- y la afición de San Mamés se temió lo peor. Con razón. De ahí su bronca monumental al árbitro, que hay que interpretar como una mezcla de desahogo, malestar y crítica por su tardanza en pitar. Al fin y al cabo, no podían ver la repetición de la jugada. El árbitro canario visionó la acción, apreció una patada en la cara de Iñigo Martínez al pequeño delantero realista y pitó penalti. Pese al estruendo del público, Oyarzabal convirtió con frialdad.

La reacción del Athletic fue fulgurante. Antes de disfrutarla, sin embargo, a algunos nos quedó flotando una duda corrosiva. ¿Qué hubiera pasado si los rojiblancos llegan a marcar en el intervalo entre la desafortunada acción de Iñigo Martínez y la llamada del VAR? ¿O si un jugador hubiera sido expulsado? ¿Qué hacemos con ese tiempo? ¿Sigue siendo real o se vuelve imaginario? A falta de respuesta, la gente se consoló con un saque de centro rabioso del equipo de Berizzo, personificado en Muniain, que supo retener el balón entre tres rivales, abrirlo a la banda y acabar rematando a la red un centro de Susaeta que la defensa txuriurdin no supo sacar de su área: un despeje infame y un rebote afortunado permitieron que el navarro hiciera el empate. Con todo merecimiento porque su furia era justo lo que el equipo necesitaba tras recibir el rejonazo del 0-1.

Ahora bien, ese tipo de ramalazos viscerales duran lo que duran. No pueden sostenerse demasiado tiempo. Y el Athletic volvió a caer de nuevo en la imprecisiones, en los malos centros, en una especie de barullo vacuo que no servía para inquietar la portería de Moyá. Esto era lo que había que corregir tras el descanso, pero la tropa de Berizzo se encontró con un contratiempo inesperado. Una pérdida de Berchiche -por cierto, muy lejos del jugador que vino a reverdecer el lateral izquierdo del Athletic-, seguida de un quite muy blando de Beñat, permitieron que un centro de Zubeldia lo empujara en boca de gol Sandelli. El chaval debutaba en un derbi y quería dejar su sello. El 1-2, tan rápido como inesperado, dejó muy aturdidos a los rojiblancos, cada vez más impotentes y con menos criterio.

A falta de 22 minutos, Berizzo tiró de banquillo y sacó a Aduriz y Capa por Raúl García y De Marcos. Lo cierto es que casi no hubo tiempo de apreciar su influencia en el partido, que se le derrumbó al Athletic tras un fallo clamoroso de Yeray que dejó vendido a Unai Simón. El portero alavés acabó atropellando a Bautista en la salida. Penalti y 1-3 de Oyarzabal. Y un golpe muy duro para los rojiblancos, que empiezan a jugar con fuego. Un nuevo proyecto que está todavía con los andamios puestos no puede permitirse este tipo de afecciones sin riesgo de venirse abajo.

Más información