El Athletic valiente que propone Berizzo cautiva al vestuario

Sonrisas y buen ambiente imperaron en el entrenamiento de ayer, en el que los titulares hicieron recuperación y el resto se ejercitó con más intensidad./Mireya lópez
Sonrisas y buen ambiente imperaron en el entrenamiento de ayer, en el que los titulares hicieron recuperación y el resto se ejercitó con más intensidad. / Mireya lópez

Los jugadores aplauden la apuesta por la presión alta y la intensidad, aunque asumen que el plan necesita mejoras cuando los rivales se encierran

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

«Queremos ser lo que fuimos en el Camp Nou, valientes». El capitán Markel Susaeta era un hombre feliz al término del partido del sábado contra el Barcelona. Valiente era la palabra que más veces utilizó cuando conversaba con los periodistas en la zona mixta. «Hemos sido valientes en un campo en el que es difícil serlo», remachó. Eduardo Berizzo proclamó nada más llegar que su objetivo era construir un equipo que buscara «ganar al que está enfrente». Eso no es decir mucho. Lo quieren todos. Más adelante comenzó a definir sus señas de identidad, gran despliegue físico, juego a máxima intensidad, presión alta, posesión y marcajes al hombre en muchas circunstancias. Así trazó un camino propio.

Los jugadores se han sumado de buen grado a la propuesta de Berizzo. Sus manifestaciones son las de un grupo convencido. Una de las cuestiones fundamentales ya está resuelta. El mensaje del entrenador ha calado en el vestuario. El argentino tiene lo que busca, un aliado en la plantilla. Es un gran avance. El pasado curso, la situación delicada que vivió el equipo se explica en buena parte porque el mensaje de José Ángel Ziganda no caló entre los hombres que competían a sus órdenes.

Los futbolistas creen que este es el camino a seguir y que traerá éxitos. «Jugamos ante el Barcelona con la presión alta, aun sabiendo los riesgos que lleva hacerlo en este campo. Hay que valorar lo que supone ser valientes en un estadio tan complicado», se congratuló Susaeta. El eibarrés aplaudió la transformación. «Queremos ser un equipo valiente, que juegue en campo rival, con presión asfixiante y al que le dé igual cómo se comporte el contrario. Debemos ser fieles a nuestro estilo», sentenció.

El Athletic llegó a Barcelona en una situación de tensión. Sumó un punto ante el Betis, pero sufrió un tropezón grave en San Mamés con el Villarreal. «El riesgo de que la semana acabara mal era importante», admitió Óscar de Marcos. El entrenador habló con sus jugadores después de aquel 0-3. Les advirtió de que no pensaba dar marcha atrás en el campo del Barcelona. El plan de equipo de presión adelantada y máxima intensidad seguía en pie aunque conllevara el riesgo de recibir un duro golpe. «Ver cómo se rehízo el equipo tiene valor. Como también lo tiene que seguimos creyendo en la misma idea. Nuestra intención es presionar arriba, hacer ocasiones y jugar de tú a tú al rival, aunque sea el Barça. Eso tiene mucho mérito», reflexionó el lateral alavés.

Otra de las cuestiones que ha recuperado el técnico de Cruz Alta son los marcajes individuales, un sistema de vigilancia que no se veía desde los tiempos de Marcelo Bielsa. Exige máxima concentración por parte de cada jugador. Los futbolistas deben ser conscientes de que si uno de ellos se despista la defensa corre el riesgo de venirse abajo. A De Marcos se le ordenó seguir a Coutinho. «Se movía mucho y había momentos que no le tenía localizado», confesó con franqueza el autor del 0-1.

Cautela en el vestuario

Pese a la alegría, hay un motivo para la cautela en el vestuario. El Athletic ha rendido muy bien ante equipos que quieren sacar la pelota jugada y mandar en el partido, como el Betis, Real Madrid y Barcelona, pero ha ofrecido su peor cara ante grupos más armados atrás como Huesca, Leganés y Villarreal. Esto, como admite el defensa de Laguardia, genera dudas en la caseta. «No hemos encontrado la forma de crear ocasiones cuando los rivales se nos meten atrás. En cambio con los que quieren jugar y mandar jugamos de tú a tú y peleamos por tener la pelota. Eso nos permite estar más liberados, robar balones adelante y hacer duelos que podemos ganar. Pero cuando se repliegan -recalcó- no estamos muchas veces finos en los últimos pases y no encontramos el camino al gol».

La hoja de ruta de Berizzo exige un importante despliegue físico. Si hay alguien dispuesto a asumir la orden de que el partido se debe jugar a mil revoluciones es De Marcos. Barcelona dejó otra satisfacción al vestuario. Ante el Betis, Madrid y Villarreal sufrió un evidente bajón físico en la segunda parte. No sucedió lo mismo en el Camp Nou.

«Veníamos de una semana muy exigente después de jugar con diez ante Betis y de tener mucho desgaste ante el Villarreal. Estuvimos bien en un campo enorme como el del Barça y ante un rival que te exige muchísimo. Trabajamos para estar a tope los 90 minutos. Este cuerpo técnico hace hincapié en el trabajo físico», relató el defensa alavés. El partido de Barcelona no solo dio impulso al estado anímico del Athletic, sino que le ha hecho reafirmarse en que la apuesta valiente de Berizzo es el camino.

Messi al árbitro: «Me estás amenazando, siempre lo mismo con vos, siempre lo mismo»

A Leo Messi no le sentó nada bien el resultado contra el Athletic. El argentino fue suplente y salió en la segunda parte para enderezar un partido que se le había torcido al Barcelona, y solo lo consiguió en parte. Al final del encuentro, el astro rosarino buscó al árbitro Jaime Latre y no paró de reprocharle su actuación. «Mira todas las boludeces que les cobrás a ellos», dijo al colegiado en referencia a los rojiblancos. Y no paraba de hablarle. La cadena ESPN logró captar el audio del diálogo que se alargó y conllevó una tarjeta amarilla para el '10'. «Hago lo mejor que sé y trato a la gente lo mejor que puedo», le replicó Jaime Latre, quien le insistía en que abandonara el campo. «Me estás amenazando, me estás amenazando. Siempre lo mismo con vos, siempre lo mismo», prosiguió Messi, y entonces fue amonestado. El delegado del Barça, Carlos Naval, tuvo que llevárselo y evitar que prosigan las protestas.

 

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