El Athletic viaja a su campo maldito: 14 derrotas seguidas en el Camp Nou

Jugadores del Athletic terminaron abatidos el partido contra el Villarreal, pero ya piensan en el desafío de mañana en el Camp Nou. /EFE
Jugadores del Athletic terminaron abatidos el partido contra el Villarreal, pero ya piensan en el desafío de mañana en el Camp Nou. / EFE

Tras el palo ante el Villarreal, los rojiblancos se enfrentan a un Barcelona en crisis tras caer en Leganés

ROBERT BASIC

El Athletic luce una cicatriz fea en el rostro, pero no hay tiempo para lamerse la herida ni tampoco conviene entretenerse demasiado con el maquillaje. No es la primera ni será la última que se aloje en su cara; la convivencia con los golpes y las marcas que dejan es una constante en el fútbol y obliga a inmunizarse ante el espejo y mirar siempre hacia adelante. Es lo que les toca hacer ahora a los rojiblancos, doblados por el durísimo golpe propinado por el Villarreal y conscientes de que hay que incorporarse, sacudirse el polvo y pisar con determinación uno de los campos más complicados del mundo. Un matadero disfrazado de estadio de fútbol en el que los bilbaínos no ganan desde hace 17 años y en el que actuar es sinónimo de sufrir, para ellos y para todos, un lugar en el que el Barcelona se siente invulnerable. Pero al mismo tiempo no deja de ser una oportunidad de reivindicarse en la casa del coloso y hacerlo con descaro y valentía, es decir, ofrecer el perfil bueno, el mejor, ante un rival temible que viene de llevarse una sonora bofetada en Leganés.

Todavía le tiemblan los mofletes al coloso después del sopapo que se llevó en Butarque, donde besó la lona tumbado por uno de los humildes de la categoría. No está en su mejor momento el conjunto de Ernesto Valverde, de cuyo futuro se habla mucho en Barcelona y se coloca entre los signos de interrogación. Los azulgrana se han dejado cinco puntos en las últimas dos jornadas -Girona y Leganés- y un escalofrío recorre la espina dorsal del Camp Nou, que aguarda entre impaciente y desconfiado la visita del Athletic. Un Athletic que no supo jugar a lo que le propuso el Villarreal y que pese a su dominio de una hora se vio incapaz de traducir en algo positivo su fútbol posicional y de toque, eso sí, plano y desprovisto de un referente ofensivo, de un 'killer'.

Tanto los rojiblancos como los blaugrana encajaron el miércoles su primera derrota de la temporada y ahora buscan calmar su dolor. «Vamos al Camp Nou con la misma ilusión de cada partido y pensando en sacar un resultado positivo», escribió ayer Ander Capa. No hay tiempo para lamentarse ni analizar lo ocurrido ante el 'submarino amarillo', el cambio de guion que no supieron interpretar los bilbaínos, sino dar un paso al frente y recuperar las versiones agresivas y valientes acreditadas contra el Real Madrid y el Betis, en este último caso en los 45 minutos iniciales, antes de la expulsión de Markel Susaeta. Es la identidad propuesta por Eduardo Berizzo y asumida como válida por la plantilla, que ha dejado claro qué quiere ser y cómo conseguirlo. En este sentido, el aterrizaje en el Camp Nou, además de ser una de las pruebas más exigentes en el mundo del fútbol, debe servir para ordenarse, mancomunar una respuesta contundente, convertirse en una roca y actuar sin complejos frente al Barça. Presión alta y colectiva, intensidad, agresividad, marcajes ajustados, derroche físico, ideas claras y buen fútbol, con mordiente y veneno en los metros finales, son los principios que tiene que respetar el Athletic si quiere cazar algo positivo en el coliseo culé.

Los rojiblancos son conscientes de que afrontan un reto infinito. Enfrente estará un equipo con casi 900 millones de euros de presupuesto, con gente como Messi, Suárez, Dembélé, Busquets y Rakitic, que asustan e imponen, instalado en el éxito permanente y en el temor al fracaso, a lo que hará el eterno rival, y prácticamente ilimitado a la hora de reforzar la plantilla o de extender cheques sin reparar en ceros. Nada de esto debe impresionar a los hombres de Berizzo, que saben muy bien lo que hay y que están obligados a poner el foco en sí mismos y en su fútbol, en la forma en la que pretenden asaltar un campo que se les resiste desde el 24 de noviembre de 2001, cuando dos goles de Ezquerro y Urzaiz dejaron sin respuesta a los entonces dirigidos por Carles Rexach. A esta victoria le siguieron dos empates y luego 14 derrotas seguidas. 14. Una eternidad.

Camino señalado y acotado

La derrota ante el Villarreal dejó alguna que otra duda en el vestuario, más que nada porque el Athletic no supo responder al cambio del guion del 'submarino' y porque con el primer crochet se fe a la lona. Y no volvió. Pero no deja de ser solo un partido, quinto en lo que va de Liga, y el equipo ha enseñado qué quiere ser. El camino está acotado y señalado, exige mucho esfuerzo, compromiso y fe en lo que se hace, una adhesión ciega a las consignas de un hombre que no para de repetir que quiere un bloque duro, compacto, protagonista, valiente y dueño de los partidos. «Nuestra motivación no puede depender del equipo contra el que jugamos», advirtió después de la buena actuación frente al Madrid. Contra el Betis fue la misma, intensa y coral hasta que Susaeta enrojeció, y el Villarreal planteó otro partido que los rojiblancos no lograron descifrar, huérfanos además de un hombre gol que les diera aire cuando se asfixiaban.

El Athletic encadena 14 derrotas ligueras consecutivas en el Camp Nou, partidos en los que ha encajado 40 goles y metido apenas seis. Los jugadores conocen de sobra el grado de dificultad que encierra cada visita al Barcelona, del tamaño de un ochomil, pero también saben que si hacen lo que tienen que hacer tendrán su oportunidad. Aprovecharla daría mucho más que puntos, daría confianza y fe en lo que se hace.

 

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