Balenziaga nunca se rinde

Balenziaga, en la rueda de prensa ofrecida en Alemania. /Juan Echeverría
Balenziaga, en la rueda de prensa ofrecida en Alemania. / Juan Echeverría

El lateral izquierdo promete dar «el máximo» para conseguir un puesto en el once del Athletic

Juanma Mallo
JUANMA MALLOEnviado especial. Marienfeld

Mikel Balenziaga nunca se rinde. A pesar de que la pasada temporada perdió el papel de titular que le colocó Ernesto Valverde desde que regresó desde el Valladolid, el lateral izquierdo de Zumarraga promete ofrecer «el máximo» en cada entrenamiento para volver a ver su nombre en el once inicial. El año pasado, de hecho, solo se encontró entre los elegidos en seis ocasiones, con 521 minutos en total, debido a que Yuri Berchiche llegó y se convirtió en el hombre de la banda izquierda. Él se toma con tranquilidad este nuevo rol y estima que lo importante es colaborar con el bloque. «Un jugador tiene que estar preparado para jugar todos los domingos, para hacerlo de ven en cuando, y para no jugar. Hay 25 jugadores, yo intento dar lo máximo cada semana. El año pasado tuve menos protagonismo, pero intento ayudar en todo lo que sea necesario para el equipo», indicó esta martes el futbolista de Zumarraga en el hotel Klosterpforte, sede del Athletic durante estos días en Alemania.

Trabajo y equipo. Dos de las consignas que pronunció el guipuzcoano, que no se plantea una salida para encontrar más minutos en otra formación. «Intentaré dar el máximo pero es el míster el que decide. Porque si uno da el máximo tiene que estar contento con eso», comentó el lateral izquierdo, que considera que no le falta nada para ser titular. «Yo diría que cada uno tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Muchas veces queréis sacar que este no juego por esto. Pero es que el míster tiene que elegir once de 25. Justo o injusto, el entrenador no tiene manía a unos u a otros. Él piensa en lo mejor para el equipo», subrayó un futbolista que sufrió la pasada temporada, como todos.

Dijo que fue la peor de su vida deportiva por la grave situación del equipo, un ejercicio de «mucha presión». Pero, gracias a la llegada de Gaizka Garitano, a la confianza que aportó en el vestuario y a que cerró la defensa, resumió Balenziaga, el Athletic resucitó. «Hicimos una segunda vuelta increíble y estuvimos a punto de conseguir lo que queríamos».

No lo lograron y compañeros como Dani García, lo reconoció el lunes, lo pasaron mal. De hecho, el centrocampista admitió que la ayuda de Balenziaga, su paisano, y Susaeta le sirvió para superar esa ansiedad. El lateral le restó importancia a su papel. «En el fútbol hay muchísima presión, momentos difíciles, duros... Cuando alguien te pide ayuda, le das consejos. Y en este club es mucho más fácil para esas cosas: siempre tienes alguien para darte consejos y ayuda», aportó un futbolista que echa de menos a su amigo Susaeta. «Desde el primer día que no estaba nos faltaba algo».