Sevilla - Athletic | Hoy, 16.15 h.

Beñat Etxebarria: «Meter al Athletic en Europa me quitaría la espina del penalti que fallé en el Pizjuán»

Beñat posa en Lezama el jueves después de la entrevista realizada a la conclusión del entrenamiento matinal./borja agudo
Beñat posa en Lezama el jueves después de la entrevista realizada a la conclusión del entrenamiento matinal. / borja agudo

El jugador aún lamenta aquella pena máxima ante el Sevilla que dejó al Athletic sin las semifinales de la Europa League 2016

Robert Basic
ROBERT BASIC

Beñat Etxebarria (Igorre, 32 años) entrará esta tarde en el estadio del que salió llorando en 2016. Todavía recuerda aquel penalti fallado ante el Sevilla que dejó al Athletic sin la posibilidad de seguir peleando por las semifinales de la Europa League. El Sánchez Pizjuán es un campo que le trae muchos recuerdos, malos y buenos, y siente que ha llegado el momento de sacarse la espina de la pena máxima errada con una clasificación continental. «Aquel día me sentí culpable de no poder pasar a la siguiente ronda y ahora quiero hacer todo lo posible para ayudar al equipo a meterse en Europa». El medio habla de todo en una entrevista en la que repasa su pasado y presente, confiesa su tristeza por la salida de su gran amigo Markel Susaeta y reconoce estar harto de las dudas sobre su estado físico. «Ya ni me afectan».

¿Qué sensaciones le despierta el Sánchez Pizjuán?

– No lo sé. La rivalidad que hay entre el Sevilla y el Betis –jugó tres años como verdiblanco–... He tenido la suerte de tener buenas experiencias allí, y también malas, pero me quedo más con los recuerdos positivos. Hablamos de una rivalidad fuerte. Es una ciudad pequeña y que tenga dos equipos de ese nivel es lo que hace que sea tan especial.

Hace tres años vivió un momento duro. Lloró aquel penalti.

– Sí. Fue una pena. Hicimos un grandísimo partido. Conseguimos ganar (1-2) y dar la vuelta a la eliminatoria –el Athletic había perdido por el mismo resultado en San Mamés y hubo que ir a la prórroga y a la tanda de penaltis–. Es una pena que una acción haya echado por la borda el trabajo del equipo. En aquel momento me sentí mal, culpable de la derrota.

«Lo habrá ido valorando en su día a día; unas cosas le habrán gustado más y otras menos»

Todavía lo recuerda.

– Sí. Tengo el recuerdo, pero en ningún momento me pongo a pensar y si... Sé que si volviera a pasar volvería a tirar el penalti. Intentaría que entrara. Es el fútbol, suele ocurrir y de esas cosas también se aprende.

Regresa para jugarse Europa. ¿Lo ve como una posibilidad de sacarse la espina que tiene clavada?

– Sí. Siempre que salgo a ese campo me fijo en la portería en la que fallé el penalti. Pero también recuerdo que hace ocho años tuve la suerte de marcar la falta de la victoria en el derbi. Sí que me gustaría sacarme esa espinita clavada con el Athletic. Aquel día me sentí culpable de no poder pasar a la siguiente ronda y ahora quiero hacer todo lo posible para ayudar al equipo a ir a Europa.

Lleva 16 años en Lezama y 227 partidos con el primer equipo. ¿Qué queda de aquel Beñat que comenzó a dar sus primeras patadas al balón en el Arratia?

– Queda todo. Soy el mismo. La gente que me conoce lo sabe. Soy la misma persona con la gente de mi clase, mantengo las mismas amistades e intento seguir así. Futbolísticamente he ido aprendiendo y mejorando cosas. He ido perfeccionando al jugador que soy ahora.

¿El fútbol de élite es tal y como lo imaginaba de pequeño?

– Solo se ve lo bonito, que son los partidos del domingo. Lo que no se ve es el sacrificio de entrenar todos los días, cuidarte, trabajar, intentar mejorar, aprender, fallar y volver a intentarlo al día siguiente. Te critican, te alaban... Hay que saber llevarlo y no es tan fácil como parece.

«El tiempo me ha dado la paciencia para aguantarlo. Me cuido como me tengo que cuidar y estoy feliz con mi rendimiento»

¿Desconfía más de la gente?

– No. Sigo teniendo las amistades de toda la vida en el pueblo y confío en ellas plenamente. Aquí también tengo amigos y los he hecho en Sevilla, con vínculos fuertes.

¿Hay amigos en la élite?

– Sí. El ejemplo más claro es 'Susa'. Llevo 16 años en Lezama y desde que he entrado he convivido con Markel. No es solo un compañero. Es mi amigo, alguien cercano, lo es todo. Es como de la familia.

Pena por el adiós de Susaeta

Lloró en su despedida.

– Sí, y no me escondo. Es mi amigo. Cuando llegué me acogió y cuando estaba en Sevilla nos íbamos de vacaciones. Tenemos vínculos creados que son irrompibles. No nos puede separar nada. Me da pena no tenerle aquí. Solo con mirarnos a los ojos sabemos si el otro está bien o mal. Voy a echarle muchísimo de menos.

¿Todo debería haber sido diferente?

– Diría que sí. Pero el fútbol es así y yo no puedo hacer nada.

Muniain ha dicho que algo se habrá hecho mal para que un jugador que lleva toda la vida aquí ni siquiera escuche la oferta.

– Sí. Es un cúmulo de cosas que él (Susaeta) habrá ido valorando en su día a día y durante todo el año. No solo esta temporada, sino la anterior también. Lo habrá consensuado con la familia, lo habrá hablado, unas cosas le habrán gustado más y otras menos. Ha tomado una decisión y le apoyo al cien por cien.

Acaba contrato el año que viene. ¿Qué se le pasa por la cabeza?

– Personalmente, me encuentro muy a gusto aquí, contento, al igual que mi familia. Físicamente me siento bien, aunque la gente diga que no. Seguir no depende de mí, ya se verá el año que viene.

«Empezaríamos antes, tendríamos más partidos y previas, pero no hay miedo»

¿Está harto de que se cuestione su estado físico?

– Sí. El tiempo me ha dado la paciencia para aguantarlo. Estoy cansado de todos estos años (en los que se le reprocha este aspecto). La temporada pasada no jugaba porque el míster lo decidía así, por el pubis o por lo que sea. Llega Berizzo y dicen que es exigente y que Beñat no aguanta. Al final termino jugando. Viene Gaizka Garitano y juego. Si el míster decide cambiarte es porque verá algo mejor para el equipo en ese momento. No es porque yo esté mal o bien. Juego partidos de 90 minutos y acabo entero. No tengo problemas de ningún tipo. Es...

¿Una etiqueta que lleva colgada?

– Sí. Ya no hago caso. Ni me afecta.

¿Se cuida?

– Sí.

¿Mucho?

– Lo normal. Si me preguntas: ¿Podrías cuidarte más? Sí. ¿Y menos? También. De verdad que me cuido como me tengo que cuidar. Me siento a gusto en el campo. Si me dices: 'Si durmieras 10 horas, estarías mejor'. Vale, muy bien, pero también tengo mi vida, mi familia. Estoy feliz con el rendimiento de mi juego. Yo, personalmente.

¿Le gustaría retirarse en el Athletic?

– Sí, me gustaría retirarme en el Athletic. Estoy en mi casa, con mis compañeros y estoy a gusto. Pero ya sabemos cómo es el fútbol e igual el club no cuenta conmigo. Son decisiones que hay que tomar en la vida y estoy a la espera.

Dice Yuri que si se clasifican para Europa pondría un 9 a la temporada. ¿Cómo lo ve?

– Pondría una buena nota porque sería cumplir con el objetivo. Si lo hacemos por etapas, al principio sería un 5 o un 4 y ahora lo hacemos de diez. ¿La media? Me dirá que un ocho, pero todos hubiéramos firmado en agosto estar en Europa. Ahora lo tenemos en la mano y no queremos dejarlo escapar. Queremos jugar muchísimos partidos en Europa, competir, estar bien en la Liga y hacer una buena Copa.

¿Un empate sería bueno?

– Creo que sí. Lógicamente, lo mejor es ganar. Pero si no se puede, empatamos y cumplimos con el objetivo. Sabemos que empezaríamos antes, que tendríamos más partidos, previas, pero no hay miedo. Hubo veranos con previas y ganamos la Supercopa y terminamos séptimos. Da igual, hay plantilla.

Han cambiado el miedo al descenso por la ilusión de Europa. ¿Cómo lo han hecho?

– Estando juntos y remando en la misma dirección. Al principio era todo nuevo y costaba encajar las cosas, pero al final nos miramos a la cara y dijimos: 'Esto no puede seguir así. Hay que cambiar, hacer algo y apretar todos'. Y para arriba.

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