Una tontería desinfla a un gran Athletic

Susaeta se lamenta tras la expulsión./Fernando Gómez
Susaeta se lamenta tras la expulsión. / Fernando Gómez

Tocados por la absurda expulsión de Susaeta, los rojiblancos no pudieron defender el meritorio 0-2 con el que llegaron al descanso

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Estábamos preparados para un bochorno sahariano en el Benito Villamarín. Salvo el hombre del tiempo de la LFP, todos sabíamos que el retraso de dos horas en el horario del partido no iba a servir de nada y que habría que apechugar con 36 grados; una temperatura que, como todo el mundo sabe, en Sevilla sólo puede tolerarse a la sombra y con cerveza. ¡Y la primera es escasa y la segunda van y la prohiben en los estadios y dicen que lo hacen por nuestro bien! Para lo que no estábamos preparados era para ver cómo el Athletic, tras completar una primera parte magnífica, acababa perdiendo dos puntos por una de las mayores tonterías que se ha visto en este equipo en mucho tiempo: la incomprensible y merecida expulsión de Susaeta en el minuto 45, un disparate que dejó al equipo tocadísimo y permitió que el Betis acabara empatando en la segunda parte. Y no ganó de milagro.

Está visto que Sevilla da mala suerte a Susaeta. No veo al eibarrés, cuando se retire, frecuentando la bella capital andaluza y convirtiéndose en un asiduo de la Semana Santa o la Feria de Abril. Hasta la fecha, este jugador tenía un recuerdo nefasto del Sánchez Pizjuán, un error terrible que no cicatrizaba y todavía le desvelaba algunas noches: la clarísima ocasión que falló en 2016 en aquellos cuartos de final de la Europa League. Hubiera supuesto el pase del Athletic a semifinales. Desde ayer tiene otro fallo clamoroso en su libro negro: las dos tarjetas que se ganó de forma absurda. La primera tiene un pase. Con un poco de benevolencia, Estrada Fernández se la pudo haber evitado. Lo de la segunda, en los instantes finales de la primera parte, fue como para comer cerillas. Y más teniendo en cuenta que hablamos del capitán y del hombre más experimentado del equipo. ¿A qué vino esa derribo a Sidnei, que corría la banda como un bisonte, lo cual era casi una buena noticia para el Athletic?

2 Betis

Pau López; Francis (Inui, m.78), Mandi, Bartra, Sidnei, Junior (Tello, m.62); Canales, Guardado; Joaquín, Lo Celso (Loren, m.65); y Sanabria.

2 Athletic

Unai Simón; De Marcos, Yeray, Íñigo Martínez, Balenziaga; Susaeta, Dani García, Beñat (San José, m.73), Yuri Berchiche; Raúl García (Capa, m.56) y Williams (Muniain, m.81).

Goles
0-1, m.7: Williams. 0-2, m.18: Raúl García. 1-2, m.51: Bartra. 2-2, m.68: Canales.
Árbitro
Xavier Estrada Fernández (Comité Catalán). Expulsó al visitante Susaeta por doble amonestación (m.38 y 45). Además, mostró tarjeta amarilla a los jugadores del Athletic Yeray (m.40), Beñat (m.45), Yuri Berchiche (m.50), Íñigo Martínez (m.87) y Unai Simón (m.93), y a los locales Canales (m.53) y Sidnei (m.70).
Incidencias
Partido disputado en el estadio Benito Villamarín ante algo más de 51.000 espectadores. Antes del inicio se guardó un minuto de silencio en memoria de Antonio González Cordón, arquitecto que diseñó la remodelación del Villamarín, y por los exjugadores béticos José María Mellado y José Calle

Esa acción maldita tuvo consecuencias nefastas para el Athletic, cuya primera imagen en el partido de ayer fue fantástica y remitió a los tiempos más indómitos y sugerentes de Marcelo Bielsa. Según pitó Estrada Fernández, los pupilos de Berizzo se lanzaron a degüello. Ocuparon el campo rival y se pusieron a practicar una presión asfixiante. Los jugadores del Betis no supieron reaccionar. Tardaron un cuarto de hora en darse cuenta de que unos piratas les habían abordado y les estaban pasando a cuchillo. Para cuando se percataron del peligro ya iban perdiendo 0-2. Los goles tuvieron la misma raíz y en ambos fue fundamental Raúl García, un futbolista al que le encanta el olor a napalm por las mañanas.

Raúl García

La presión del Athletic angustiaba a los locales, que perdieron dos balones cerca de su área -un mal despeje de Junior y un pase defectuosos de Canales- y vieron cómo terminaban dentro de la portería de Paul López. En el minuto 7, fue Williams quien empujó a la red una asistencia de cabeza de Raúl García y en el 18 fue el propio centrocampista navarro el que descerrajó un soberbio disparo cruzado desde fuera del área. Lo cierto es que daba gusto ver al Athletic. Rebosaba personalidad, entrega y fe en el guión marcado por su técnico. Y no es fácil comportarse de esa manera ante un equipo como el Betis y ante los más de 50.000 espectadores que casi llenaban el horno del Benito Villamarín. Ilusionaba ver a los rojiblancos y era imposible no soñar un poco con el proyecto de Berizzo. El equipo ganaba, mandaba y apretaba las tuercas a la tropa de Quique Setién hasta el punto de no permitirle una sola ocasión digna de tal nombre.

Era impensable que el Athletic mantuviera la presión de la primera parte con uno menos y 36 grados Esfuerzo

En esta tesitura, mientras disfrutábamos de los nuestros como hace mucho tiempo que no lo hacíamos, y cuando ya nos preparábamos para echar los cohetes coincidiendo con la llegada del descanso, llegó el bajonazo, la gran tontería que iba a cambiarlo todo. Era algo evidente. Con 0-2 de ventaja, un jugador menos y desgastado por la presión asfixiante de la primera parte, había que dar por descontado que el Athletic se metería atrás en la reanudación para intentar defender su renta. Es lo que hizo y no le salió bien. Difícilmente podía salirle bien. Y no sólo porque los rojiblancos no son un grupo muy dotado para defenderse sino por la enorme dificultad que entrañaba ese repentino e indeseado cambio de papel en el partido. Si uno está feliz y confiado, con ganas de pelea, le cuesta tirar la toalla y esconderse en su esquina.

Canales y Joaquín

El Betis acortó distancias pronto, en el minuto 51, y eso le terminó de animar. Un zapatazo lejano de Bartra se encontró con una mano blanda de Unai Simón. Fue el único borrón en el expediente del portero alavés, que no pudo hacer nada en el 2-2 y evitó el tercero con una gran parada a Loren. El empate lo firmó Canales, el mejor de los locales. El gran Joaquín apareció sobre todo al final y pudo ser decisivo. De hecho, en el minuto 85 le puso en la cabeza a Sanabria el 3-2. El paraguayo lo desperdició con un cabezazo infame. Al final, en fin, hubo que conformarse con el empate, qué remedio. El Athletic sólo consiguió estirarse una vez en toda la segunda parte, en un buen robo de Williams que desaprovechó Berchiche, tan activo como impreciso. Sea como fuere, hay que quedarse con lo bueno: más allá de errores tontos y del disgusto de no poder ganar por tercer partido consecutivo, este Athletic tiene buena pinta.

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