Álex Pallarés imparte instrucciones ante el Real Unión. / MIREYA LÓPEZ

El Bilbao Athletic se hunde sin encontrar remedio

El filial pierde contra un Real Unión con 10 durante 55 minutos y el discutido Pallarés sólo ha sumado dos de 21 puntos

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO ezama

Con el primer equipo del Athletic en su clasificación más baja desde la primera jornada, la situación que coloca más en entredicho a la junta directiva rojiblanca es la de su filial, un equipo que recibía al Real Unión en graves apuros y que ha quedado hecho trizas tras caer 0-1. Acumula ya trece jornadas sin ganar tras caer de forma cruel ante un rival directo por la permanencia.

0 Bilbo Athletic

Ispizua; Hugo Rincón, Mendibe, Eguíluz, Chasco (Pascual, m.87); Unai Gómez, Naveira (Riego, m46), Gerenabarrena (Quicala, m.65); Malcom Ares, Goti y Luis Bilbao (Cabo, m.46).

1 Real Unión

: Irazusta; Jon Mikel (Santos, m. 29, Agirre, m,90), Iván, Antonio, Azkue, Seguín (Jaso, m90); Oyarzun (Parada, m.90), Quique, Montoro; Nacho y Jon Ander (Beovide, m.76).

  • Gol: 0-1. M.79. Nacho

  • Árbitro: Álvaro López, cántabro. Amarilla al local Naveira y al visitante Iván. Roja a Montoro (minuto 35) por agresión a Luis Bilbao

  • Incidencias: 927 espectadores en Lezama

El equipo se hunde sin que se le ponga remedio. Se cesó a Bingen Arostegi a dos puntos de la permanencia. Sergio Navarro, el director de Lezama, impuso a su «gran amigo» Álex Pallarés. La salvación está ya a un océano, a diez puntos. Las posibilidades de caer a la cuarta división del fútbol español por primera vez en sus 59 años de historia son altísimas. Hay jugadores de futuro, como Hugo Rincón, Gerenabarrera, Adu o Luis Bilbao, pero el equipo protagoniza un ejercicio de impotencia tras otro.

Arostegi en verano el fichaje de Izeta (Amorebieta), pero el club le dijo que el objetivo era la formación, no el rendimiento, Ahora se asume buscar refuerzos. Llegó Quicala (Portugalete) y se negoció la pasada semana por Izeta, pero este delantero sigue en su club, con el que jugó ayer. La junta asume que es necesario traer nuevos jugadores, pero todo apunta a que ya será demasiado tarde.

Era un partido crucial, uno de esos en los que un equipo se juega la vida. Perder significaría quedar prácticamente desahuciado. Ganar era agarrarse a un hilo de vida. Para el entrenador era el momento de decir que su fichaje no fue un tremendo error. Sigue sin conocer la victoria. La junta debe decidir si mantiene la confianza en él o si le fulmina para no ser acusada de cruzarse de brazos en mitad del hundimiento.

Goti centra ante Antonio en Lezama. / mireya lópez

El Real Unión al que ha reactivado el vizcaíno David Movilla no era el rival más amable para despejar las dudas. El partido lo corroboró. Es un equipo que nunca pierde los papeles. No lo hicieron ni cuando se quedaron con diez por la roja al central Montoro por propinar un manotazo a Luis Bilbao en el minuto 33 con la pelota perdida por la línea de fondo ni cuando se vieron acorralados en su área por los rojiblancos en la segunda parte.

El Bilbao Athletic llegó al partido como un equipo bajo sospecha. En la segunda parte su autoridad fue incontestable. Fue mejor y arrinconó a los iruneses. Hubo tantas llegadas como incapacidad para encontrar remates claros. Se confirmó que uno de los graves problemas de esta formación es la falta de gol.

Sabía lo que le esperaba ante un rival con 10 y sorprendentemente se dejó cazar en una contra. Un simple balón largo desde la defensa colocó a Nacho ante Ispizua, a quien superó para anotar el 0-1. Lo que restaba fue un ejercicio de impotencia que sigue con su via crucis.