San Bartolomé es agarrado por Álex Bergantiños en el transcurso del partido jugado este domingo en Riazor. / athletic club

El filial da señales de vida en la casa del líder

El Bilbao Athletic encadena su noveno partido sin ganar, pero arranca un punto de mucho valor ante un Deportivo superior

Robert Basic
ROBERT BASIC

El Bilbao Athletic entró ayer al matadero y salió con vida. Lo hizo magullado, roto por el esfuerzo y una encomiable actitud defensiva, pero supo sufrir y aguantar a un Deportivo superior para regresar a casa con un meritorio punto en las alforjas. Una pequeña pepita de oro que no sirve para acabar con una insoportable racha de nueve partidos sin ganar, más de dos meses sin levantar los brazos y bajar los cuadros de ansiedad, pero debe convertirse en gasolina que haga despegar por fin a los rojiblancos. En Riazor, bajo un diluvio universal y con más de 11.000 espectadores en las gradas, el filial hizo lo más difícil: adelantarse con un bonito gol de Artola en lo que fue el primer disparo entre los tres palos del equipo (m.59). Pero poco después tuvo mala suerte en forma de un tanto en propia puerta de Paredes. Y luego aguantó.

No era el mejor escenario para salir de una crisis de resultados que recorre el espinazo del Bilbao Athletic desde hace más de dos meses. El Deportivo, lider en solitario, había ganado cinco de sus seis partidos disputados en Riazor. El que falta lo empató ante el SD Logronés, un accidente al que añadió su muesca el filial rojiblanco. Necesitaba los tres puntos como el comer, una inyección de adrenalina directa al corazón, músculo con el que consiguó precisamente amarrar un valioso empate. Quinto en los últimos nueve encuentros, que con otras cuatro derrotas mantiene vigente un largo cíclo huérfano de victorias, pero con un valor importante porque fue arrancado de las manos de un rival que gobierna con autoridad el campeonato. Por eso la igualada debe convertirse en una plataforma de lanzamiento y en un punto de inflexión que tiene que alimentar la confianza de los 'cachorros'.

1 Dépor

Mackay; Víctor, Lapeña, Jaime, Héctor; Villares, Bergantiños (Doncel, m.61), Juergen, Quiles (Noel, m.61), Menudo (William, m.53) y Miku.

1 Bilbao Athletic

Julen; Núñez (Lorente, m.83), Paredes, Jaso, Kortazar; San Bartolomé (Naveira, m.69), Prados; Artola (Malcom, m.69), Diarra, Luis Bilbao (Guruzeta, m.25) y Serrano (Ewan, m.83).

  • Goles: 0-1, m.59: Artola; 1-1, m.65: Paredes (p.p.)

  • Árbitro: Fernando Román Román. Amonestó a los rojiblancos San Bartolomé (m.45), Paredes (m.46), Núñez (m.81) y Guruzeta (m.90).

  • Público: 11.093 espectadores en Riazor.

Lo tenían todo en contra en un Riazor inexpugnable: un rival temible, una racha que pesa, presión por sumar y hasta una temprana lesión de Luis Bilbao que le obligó a retirarse en el minuto 25 y dejar su sitio a Guruzeta. Para entonces, los gallegos habían llevado peligro al área bilbaína varias veces. Quiles no llegó a conectar un buen pase de Menudo, Bergantiños pidió penalti por un empujón de Jaso y Miku cabeceó fuera un gran centro de Héctor. El Bilbao Athletic defendía con orden y trataba de salir con el balón jugado por medio de Prados y Diarra, quien bajaba para construir. Al filial le costaba salir y todo su bagaje ofensivo de la primera parte se redujo a un centro de Serrano que no encontró rematador y un lanzamiento de Artola que se marchó desviado. Antes de irse a los vestuarios, al Dépor le dio tempo a desperdiciar una buena ocasión de Menudo y otra de Víctor.

El Bilbao Athletic salió con otro brío en la segunda parte. Una buena jugada colectiva entre Guruzeta, Prados y Nuñez terminó con un centro de este último que cabeceó a la red Artola. Fue llegar y besar el santo. Primer remate a puerta, gol. El Deportivo metió otra marcha y espoleado por un eléctrico William encontró el tanto de empate en una acción desafortunada de Paredes. Imanol de la Sota dio entrada a Malcom, quien se sacó un gran disparo (m.78) despejado con apuros por Mackay. El Dépor apretó hasta la asfixia, pero los 'cachorros' defendieron lo que era suyo: un punto de oro que no les saca del descenso, pero que debe tener un efecto revitalizante. La remontada comienza ante el Badajoz.