Caminos distintos

Juan Carlos Latxaga
JUAN CARLOS LATXAGA

Pudo convertirse en un derbi con todas las de la ley, pero el Athletic y el Alavés han transitado caminos distintos y sus trayectorias han acabado siendo dispares. Para cuando se fundó el Alavés, en las vitrinas del Athletic ya había nueve Copas y tres Campeonatos Regionales. No es extraño que el primer triunfo de los babazorros, ocho años después de su nacimiento, se celebrara como un acontecimiento. Fue en 1929 cuando el Alavés se proclamó campeón de Bizkaia, por delante del Athletic y el Arenas, los dos grandes, y es que los de Gasteiz militaban entonces en la segunda categoría de la Federación Vizcaína. Pudo haber sido un gran derbi, pero el 'Glorioso' de Ciriaco y Quincoces ya no lo fue tanto cuando ambos fueron traspasados al Madrid. El Alavés es prácticamente un recién llegado. Una larga travesía de 43 años, desde la temporada 55-56 a la 98-99, por el desierto de las categorías inferiores pasa factura. Desde aquel ascenso de finales del siglo pasado, el Alavés ha sufrido otros dos descensos; el último se ha prolongado 10 temporadas. Así las cosas, el Athletic se ha enfrentado al Alavés en tan solo 112 partidos, y 44 de ellos han sido amistosos. Difícilmente se puede hablar de extrema rivalidad. Podría decirse que los dos clubes se han visto más veces en los despachos que en los terrenos de juego. Han sido muchos los futbolistas que han vestido las dos camisetas y varios entrenadores se han sentado en el banquillo local de los dos campos. Sin olvidar aquella aportación económica del Athletic que evitó su desaparición. Para las últimas generaciones, la relación entre el equipo gasteiztarra y el Athletic se resume en la amistad que mantuvieron dos presidentes históricos: Juan Arregi y Pedro Aurtenetxe, que desembocó en el regalo de un león disecado que estuvo en el antepalco del viejo San Mamés y ahora en el museo, por parte del primero, gran cazador, al club rojiblanco cuando éste logró su octavo título de Liga. Arregi sostenía con ironía que la séptima Liga fue poco menos que una casualidad y le prometió el regalo a Aurtenetxe si el Athletic conseguía un nuevo título, lo que ocurrió la siguiente temporada. Eran otros tiempos para todos.