«Estoy muy convencido de que triunfaré en el Athletic»

Cristian Ganea posa en en la plaza Mayor de Soria a mediodía del martes./Carlos Gil-Roig
Cristian Ganea posa en en la plaza Mayor de Soria a mediodía del martes. / Carlos Gil-Roig

Ganea vuelve a disfrutar del fútbol en el Numancia y evoca las dificultades que ha superado para llegar a la élite. «Siendo profesional tuve que pedir dinero a mi madre»

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

«Os llevo a comer al sitio al que vamos la mayoría de la plantilla del Numancia». Restaurante La Candela. Un excelente menú del día por 12 euros. El exrojiblanco Viguera comparte mesa con tres compañeros. Saludan a Cristian Ganea, que pide agua, garbanzos con pulpo y pollo. Joven muy atento, felicita a la cocina y se dirige a la barra para invitar al periodista y al fotógrafo. «Estoy muy feliz en Soria», explica mientras disfruta de una soleada mañana por la Alameda de Cervantes, a pocos metros de su piso. «La vida aquí es sencilla. Entrenamos por la mañana, un par de días subo a Los Pajaritos al gimnasio por la tarde y otros dos salgo un rato a correr por esta alameda con mi novia María (rumana como él)».

El lateral está convencido de que Soria, una ciudad en la que pasan muy pocas cosas, es el lugar ideal para reivindicar su valía. «Estoy muy convencido de que triunfaré en el Athletic. Es algo que siento dentro», se sincera tras explicar durante más de una hora el duro camino que le ha llevado de su Transilvania natal al Athletic.

La ficha

El DNI.
Telceu (Rumanía). Llegó a los 11 años a Basauri. Cumple 27 años en mayo.
Sus equipos.
Inter Viisoara, Basconia, Indartsu, Mallorca juvenil, Santayí, Targu Mures, Universidad Craiova, Sageata Navodari, Brasov, Viitorul, Athletic y Numancia.
Internacional.
4 veces.
Su temporada.
2 partidos con el Athletic, 5 con el Numancia.

Los orígenes. Transilvania «Sesenta kilómetros para entrenar con nevadas»

Nació en Telceu (6.700 habitantes) una pequeña localidad de Transilvania (Rumanía). «Mi padre (Viorel) quiso ser futbolista profesional, pero las necesidades de la familia le obligaron a trabajar. Es un loco del fútbol. Me cogió de la mano y me dijo 'tú vas a jugar a fútbol porque tienes cosas'». Le llevó al Inter Viisoara, el equipo de un barrio de Cluj, a 60 kilómetros de su casa. Los viajes eran una epopeya. «Muchas veces recorríamos toda la distancia con carreteras nevadas y en alguna ocasión nos quedamos tirados e hicimos autostop en mitad de la nevada». Eso sí, su padre le inculcó un gran sentido de la responsabilidad. Nunca faltó a un entrenamiento.

La llegada a Euskadi. Basauri «Mi madre vino engañada por una oferta de trabajo»

Adina, su madre, leyó en 2004 un anuncio en un periódico rumano. Un trabajo en una fábrica de bolígrafos en España a cambio de 500 euros. «Llegaron siete mujeres a Bilbao tras un viaje de dos días en autobús. Nadie las esperaba. Era un timo. Se metieron las siete en una habitación en una pensión del Casco Viejo». No se rindió. Mes y medio después comenzó a limpiar casas.Hoy regenta con éxito el Kanela Kafe que abrió hace cuatro años. Ocho meses después llegó a Euskadi el padre, camionero en una empresa riojana. Cristian y su hermana Ionela, cuatro años mayor, se quedaron en Rumanía. «El dueño del equipo en el que jugaba, Aurelian Babatan, me metió en su casa a vivir con ellos», recuerda.

Cuatro meses después de que el matrimonio se reuniera en Basauri llamaron a sus hijos. «Tenía 11 años. Veníamos para un mes de vacaciones, pero mis padres dijeron que debíamos vivir juntos. Mi hermana aceptó encantada. Yo era más reticente por el tema del fútbol, pero mi padre me convenció al decirme que me buscaría equipo».

Primeros clubes. Basconia e Indartsu «El Athletic me quiso, pero había fichado por el Mallorca»

Su padre cumplió su palabra. Un día que regresaban de la playa le llevó a las instalaciones del Basconia y pidió una prueba para su hijo. La superó.Se integró en el infantil. «Estaba muy feliz en Basauri. Nunca me sentí discriminado. Estuve unos años en el Basconia y luego pasé al Indartsu, con el que jugué en la División de Honor juvenil y en la selección de Euskadi. Fui a entrenar un par de veces a Lezama», pero el Athletic no se decidió a hacerle un sitio en Lezama. «Fui a un torneo con Euskadi a Melilla y me llegó una oferta del Mallorca para el último año juvenil. No me lo pensé. Fiché por dos años y a las pocas horas me llamaron del Athletic para decirme que me querían. 'Lo siento, pero ya he firmado', les respondí».

Abandona Basauri. El Mallorca «Me lesioné y acabé en Tercera por 300 euros al mes»

Ganea creía que había alcanzado la cara buena del fútbol, pero Mallorca le da su primer disgusto. El club le incorpora a su equipo juvenil y Cristian llega a la isla junto a su hermana, a la que buscan trabajo en un Eroski. Sus miras son altas. De hecho, la primera campaña es buena y le suben al filial, aunque finalmente es cedido al Santayí, de Tercera.Deslumbra con 18 goles. El club le ofrece renovar, pero a final de campaña sufre una grave lesión y se olvidan de él. Ganea sigue en la isla como jugador del Santayí. «Me pagaban 300 euros al mes. Ni para el alquiler del piso. Mi hermana ganaba más y mi madre nos ayudaba enviando dinero», algo que el furtbolista recuerda como un momento complicado de su carrera. «Es duro. Tuve dinero antes, luego no y que de nuevo te tenga que dar dinero tu madre con 20 años no gusta».

Regreso a los orígenes. Rumanía «Sufrí impagos y viví de lo que mandaba mi madre»

Ganea no cumplió en Mallorca su sueño de saltar a un equipo profesional. Su destino era incierto. «No me podía quedar allí por 300 euros, pero no me salía otra cosa en España». Aurelia Babatan, al que considera un segundo padre, le ofrece regresar a Rumanía para jugar en Segunda. En diciembre de 2013 firma por el Targu Mures. Los apuros económicos siguen. «En seis meses sólo me pagaron medio mes, 500 euros. Vivía con el dinero que me mandaba mi madre».

Su rendimiento le permite saltar a un buen equipo, el Universidad Craiova. Logran el ascenso y queda como su segundo máximo goleador con siete dianas. «Estaba todo ilusionado. Por fin en Primera». Pero a los seis días de pretemporada llega el gran golpe. «Me dicen que no cuentan conmigo».

Ganea sufre, pero no se viene abajo. A los pocos días firma por el Sagaeta Navodani, de Segunda. Sufre de nuevo por los impagos. «A los cuatro meses encarcelaron al presidente y no nos pagaban». En ese mercado de enero salta al Brasov.Por fin en Primera, pero la felicidad no es completa. «Tampoco cobrábamos», una costante en aquella etapa.

El resumen es que durante tres años ha estado en cuatro equipos rumanos y en tres le han dejado dinero a deber. Y su madre siempre ahí. «Me ha ayudado económicamente durante mucho tiempo como jugador profesional. Intentaba pedirle lo menos posible, pero la necesitaba para pagar el alquiler y la gasolina», agradece.

carlos Gil-Roig

Aparece Giga Hagi. Viitorul «Me dijo que me quería de lateral, que extremos tenía»

Sus dos últimos partidos con el Brasov los jugó de lateral izquierdo por la lesión de un compañero. Gica Hagi, el mejor jugador que ha dado Rumanía, es dueño del Viitorul. «Me llamó. '¿Quieres venir?, pero tiene que ser de lateral porque extremos tengo seis o siete'. Me lo pienso porque nunca había jugado ahí. A los cuatro días le dije que sí. Tenía todo lo que había deseado, un buen equipo, un buen salario y garantías de pago y buenas condiciones para trabajar. Por fin dejé de pedir dinero a mi madre». En su segunda campaña ganan la Liga. «Fue un bombazo. Se llevó el título un equipo joven con sueldos de 4.000 o 5.000 euros al mes frente a los 30.000 del Steaua o Cluj». Su excelente rendimiento hace que le reclute la selección, con la que juega cuatro partidos.

Regreso a Bizkaia. El Athletic «Con sacrificio los sueños se cumplen»

Ganea llama la atención. El Lech Poznan polaco, Málaga y Getafe le siguen. Nadie da el paso. De repente, su agente, de la empresa Harrobi, le dice que «hay posibilidades de ir al Athletic, que siguiera haciendo las cosas bien y que llegaría».

«Ni me lo creía. Mi sensación era que si trabajas todo se cumple. Era demostrar que el sacrificio merece la pena. He vivido en Basauri y allí no hay otra cosa que el Athletic. Cuando nos decían que Yeste estaba por el pueblo todos los chiquillos corríamos a buscarle. Si te daba un autógrafo eras el niño más feliz del mundo». En febrero de 2018 firmó por tres años con los rojiblancos.

La suplencia. Berizzo «Lo pasé mal, pero nunca dudé de mí»

«Lo que más me chocó fue el vestuario, con gente que te ayuda en todo, el mejor en el que he estado nunca». Berizzo le coloca como lateral, pero en la pretemporada «me dijo que tenía cosas de extremo y que me iba a probar ahí». Una inoportuna alergia le pasa una grave factura. «Estábamos en Alemania en julio. Se me llenó el cuerpo de granos. Lo pasé fatal y me costaba hasta dormir». Un freno. «No dejé de entrenar, pero en los partidos que jugué me limitaba a intentar cumplir porque no estaba bien».

Pasaron las semanas y Berizzo no le convocaba. «Lo pasé mal porque venía de jugarlo todo, pero nunca dudé de mí. Me veía entrenando y daba el nivel». Debutó en Copa ante el Huesca con media hora y jugó el último partido del argentino, el 3-0 en el campo del Levante en el que comete una falta que cuesta el 1-0. «Hice una falta tonta. Si no acaba en gol, nadie se acordaría de ella, pero después de cinco meses fue un partido normal sin más errores que ése. Jugué y pensé 'joder, puedo'. Y cuando tenía la sensación de que iba a contar para Berizzo, le cesan».

La cesión. Garitano «El entrenador fue sincero conmigo»

Llega Garitano y Ganea regresa al ostracismo. Se abre el mercado en enero y le llaman de Rumanía. «Ir allí no me ayudaba en nada. Ya había pasado por eso. Lo que necesito es experiencia en la Liga y Segunda tiene es un nivel exigente». El jugador habla con Garitano y Alkorta. «El mister fue sincero conmigo. Me dijo que me fuera a jugar al Numancia porque con él lo iba a tener complicado. Apuesta por los que conoce. Yo haría lo mismo. Me costó dejar a los compañeros porque estaba muy a gusto con ellos, pero sabía que debía dar este paso. Lo que me gustó es que le vi sincero y se puso en mi situación».

La titularidad. El Numancia «Aquí me siento más útil. Allí todos los días eran iguales»

Ganea se ha convertido en pieza indispensable para el basautitarra Aritz López Garai, con el que ha sido titular en sus cinco partidos. «Es mejor jugar y que te vean en Segunda a no jugar en Primera. Aquí me siento más útil. Allí hubo un momento en el que todos los días parecían iguales». Ganea regresó a despedirse de los compañeros en el partido ante el Betis. Se cruzó con Garitano. «Me dijo 'te estoy viendo'».

Ganea quiere aprovechar la oportunidad. «Soy muy del Athletic. Es mi casa. Estoy muy convencido de que un día triunfaré en el Athletic». «Es algo que siento dentro», dice mientras se toca el pecho. La fe de Ganea sigue intacta.

«Es muy bueno con el balón. Estar aquí le vendrá muy bien»

«Teníamos un problema en el lateral izquierdo. Ripa y Valcarce estaban lesionados. Con Marc Mateu hacíamos encaje de bolillos, pero no nos funcionaba». Así explica el entrenador del Numancia, el basauritarra Aritz López Garai, la situación previa a la llegada de Ganea. «En cuanto vimos que se abría la posibilidad de que viniera Cristian no lo dudamos, nos tiramos sobre él».

Ganea ha sido titular en todos los partidos. El entrenador está encantado. «Es un jugador muy bueno con el balón, sobre todo para ser un lateral. Estamos trabajando los aspectos defensivos, pero es un chico que casi siempre elige bien con el balón. Es rápido y tiene un gran golpeo. Está en un periodo de adaptación. Va a ir a más. Su paso por el Numancia le va a venir bien. Es algo que necesitaba antes de volver al Athletic la próxima campaña».