Regalos navideños en el Villamarín

Betis y Athletic./
Betis y Athletic.

El Athletic se sitúa en mitad de la tabla tras ganar un Betis que se condenó con un penalti y una expulsión de Amat en el minuto 34

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El partido del Benito Villamarín se presentaba como uno de los duelos de estilos más radicales que se pueden ver en la Liga española. En un lado, el Betis de Quique Setién, obsesionado por tratar al balón con delicadeza, como si fuera un osito de peluche. En el otro, el Athletic de Ziganda, que acostumbra a tratarlo a patadas, dicho esto de forma literal. En un lado, un equipo con tendencia al despiste y a una cierta alegría flamenca. En el otro, un grupo serio y abnegado que no se baja del andamio ni para comer el bocadillo. Así pintaba la teoría. Es lo que decían los carteles anunciadores. Al final, sin embargo, el duelo de estilos quedó en un segundo plano. Lo que distinguió este viernes el partido es que el Athletic jugó casi una hora con un hombre más tras la expulsión de Jordi Amat en el minuto 34. El central bético intentó agredir a Laporte y vio cómo Martínez Munuera le sacaba la roja y le pitaba penalti. A eso se le llama hundir a su equipo.Rául García transformó la pena máxima y puso la primera piedra en una victoria que sitúa a los rojiblancos en la zona media de la tabla.

Como venimos diciendo toda la temporada cada vez que el equipo de Ziganda suma tres puntos, mejor no ponernos puntillosos con las formas. Este equipo se dedica básicamente a picar piedra y a aprovecharse del buen trabajo de sus porteros, como el de este viernes de Herrerín, por ejemplo. Esa es su línea argumental, al menos hasta que su situación sea un poco más desahogada. Y no se sale ni a tiros de ese guión, un auténtico manual de supervivencia en casos de naufragio de juego. De tener su fútbol un poco de vuelo y continuidad, el Athletic tenía que haber goleado este viernes un Betis ya destartalado en la segunda mitad. Sin embargo, falló tres o cuatro ocasiones magníficas y sólo pudo tranquilizarse cuando el equipo de Setién se marcó un gol en propia puerta a cinco minutos de final. Fue el segundo regalo navideño de los locales, el definitivo. Hay que agradecérselo.

0 Betis

Adán; Barragán (Nahuel, m.84), Mandi, Feddal, Durmisi; Jordi Amat, Fabián; Joaquín, Camarasa (Boudebouz, m.70), Tello (Julio Gracia, m.84); y Sergio León.

2 Athletic

Iago Herrerín; Lekue, Unai Núñez, Laporte, Saborit; De Marcos, Mikel Rico, Iturraspe, Susaeta (Córdoba, m.90); Raúl García (Beñat, m.84) y Williams (Aduriz, m.70).

goles
0-1, M.36: Raúl García, de penalti. 0-2, M.85: Feddal, en propia puerta.
árbitro
Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano). Expulsó al bético Jordi Amat (m.34) con roja directa por darle una patada a un rival dentro del área y a su entrenador, Quique Setién, en el 79, por protestar. Además, amonestó a los visitantes Unai Núñez (m.15) y Saborit (m.16) y al local Joaquín (m.78).
incidencias
Partido de la decimoséptima jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Benito Villamarín ante cerca de 43.000 espectadores. Antes del inicio del choque se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del argentino Felipe Mesones, quien fuera entrenador del Real Betis, y del guardia civil gaditano Víctor Jesús Caballero, aficionado bético que fue asesinado la pasada semana en acto de servicio en Aragón por un delincuente

El Athletic salió sin Aduriz, lo que siempre provoca un punto de inquietud. Sin su delantero de referencia, el equipo se siente raro, sufre la presencia de lo que ya no tiene, una especie de síndrome del amputado. Y no es de extrañar porque, sin el donostiarra en el campo, la posibilidad de hacer gol se difumina considerablemente. Esta inquietud inicial se fue agrandando a medida que pasaban los minutos. La tropa de Ziganda volvía a su lamentable versión de tantos y tantos partidos: una mezcla diabólica de simpleza y falta de ideas, un encefalograma plano en toda regla. Toda la estrategia de los rojiblancos pasaba por estar bien metidos en su campo, presionar de vez en cuando la salida del balón del Betis, que siempre corre el riesgo de liarse, y soltar balones largos para que corriese Williams. Como propuesta, la verdad, no podía ser más deprimente. Era inevitable preguntarse, como Zavalita se preguntaba en ‘Conversación en La Catedral’ cuándo se jodió el Perú, cuándo se había jodido el fútbol de este Athletic.

Más información

Sólo hubo una buena noticia a lo largo de la primera media hora y es que los rojiblancos tuvieron suerte y no encajaron ni un gol. Mereció marcarlo el Betis, que jugaba con estilo y dinamismo, aprovechando la energía de Camarasa, el desborde de Joaquín y de Tello, que dio muy mala vida a Lekue, y la calidad de Sergio León. Las gradas del Villamarín empujaban a su equipo como en las grandes ocasiones. Aquello pintaba mal para los visitantes, pero ahí apareció Herrerín con su traje de superhéroe. En el minuto 15, el castreño salvó a su equipo con una grandísima parada a un disparo de Sergio León. Desvió lo suficiente como para que el balón se fuera al poste. Poco después, volvió a lucirse sacando sobre la raya, ya casi dentro, un balón que rebotó en De Marcos.

Reacción

El Athletic se estaba condenando. Él mismo se estaba atando la soga al cuello y colocando la cuerda en el árbol. Era imposible de entender que no exigiera algo más a la defensa del Betis, una de las más débiles de la Liga. Alguien se debió dar cuenta de ello porque, pasada la media hora, el equipo se fue hacia arriba. Y cómo sucede a veces cuando uno sale de casa en busca de aventuras, hizo un gran descubrimiento: a su rival se le podía hacer mucho daño si se le apretaba. El Cádiz, sin ir más lejos, le había metido cinco en el Villamarín. Estar en el área de Adán podía provocar, por ejemplo, que a Jordi Amat se le pelaran los cables en un momento dado, intentara agredir a Laporte tras una sucesión de agarrones y lo hiciera, además, delante del árbitro. Ahí llegó el 0-1 y un nuevo partido, radicalmente distinto.

No hace falta decir que el Athletic agradeció la nueva situación. Terminó la primera parte a punto de marcar el 0-2 en una llegada de Williams y continuó dominando con claridad tras el descanso. Había espacios de sobra. Susaeta disfrutaba. Era una oportunidad perfecta para pegarse un atracón de goles, o al menos dar una bonita exhibición ofensiva, pero no hubo manera. En el caso de Raúl García, fue por mala suerte ya que envió un balón al larguero y otro se lo sacó en defensa cuando iba dentro. En el caso de Williams o De Marcos, sobre todo del primero, fue cuestión de impericia. El caso es que el Betis no se rindió, Sergio León tuvo dos buenas ocasiones y no hubo manera de estar tranquilos hasta el minuto 85. A falta de un rojiblanco con puntería -y eso que Aduriz ya estaba en el campo- fue Feddal el que tuvo que marcarse en propia puerta. Gracias, señor Feddal. Y feliz Navidad.

 

Fotos

Vídeos