Arturo Gallén, su hijo Pascual, su nieta Elisabet y su bisnieta Leyre, hoy en La Vilavella. / JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Villarreal-Athletic, hoy a las 18.30 horas

Cuatro generaciones del Athletic en Villarreal: «Es un orgullo que el sentimiento pase de padres a hijos»

Todos los Gallén son rojiblancos, desde el abuelo Pascual, de 87 años, a la pequeña Leyre, de cinco

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO Enviado especial. Villarreal

«¿Mis jugadores favoritos? Zarra, Panizo, Gainza, Mauri y Maguregi», recita de carrerilla Pascual Gallén, de 87 años. Es uno de los 22 miembros de la peña Athletic Club de Vila-real y se ha acercado desde su localidad natal a La Vilavella a participar en los actos que conmemoran el 25 aniversario de la peña La Plana Baixa. Junto a él están su hizo Arturo, su nieta Elisabet y su bisnieta Leyre, de cinco años. Todos del Athletic. «El sentimiento pasa de padres a hijos. Es un orgullo para nosotros», destaca Arturo.

«El Athletic me empezó a gustar porque jugaba sin extranjeros, y sigue igual», se felicita el patriarca de la saga, que se confiesa un admirador de Marcelino. «Me gusta cómo les hace jugar». Al hijo, Arturo, «la pasión se me disparó» a partir del año del Centenario, 1998. Desde entonces, el Athletic ha sido un asunto central. «Estuvimos en la final de Bucarest, en las de Copa y he visto ganar la Liga al Athletic femenino en San Mamés», destaca. ¿Puedo decir una cosa?, pide. «Desde luego». «Quiero resaltar la cercanía del presidente Elizegi con las peñas».

Elisabet tiene referencias distintas a las de su abuelo. Su favorito es Julen Guerrero. Llegó a estar cuatro horas de guardia a pie de campo en Lezama hasta que logró hacerse una foto con el portugalujo. «Cada vez que le he visto nos trata muy bien», elogia.

Esta tarde irán todos al estadio de La Cerámica. «Hay que ganar. Hay que pasar al Villarreal», reclama el bisabuelo. El domingo que viene las tres generaciones más jóvenes estarán en San Mamés en el Athletic-Celta. Será el primer partido en el estadio para la pequeña Leyre. «Mi ilusión es que se hiciera una foto con los jugadores», se esperanza su madre.