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Manu Cecilio
El cuento con final feliz de los Williams que no podrían vivir en otro club

El cuento con final feliz de los Williams que no podrían vivir en otro club

El caso de los dos futbolistas rojiblancos es también una lección moral de dos chicos con unos padres que, como todos los inmigrantes, se la jugaron en busca de una vida mejor

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Jueves, 25 de enero 2024, 12:30

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El Athletic se clasificó para semifinales en un partido memorable, de esos que se recuerdan durante años, pero no me podía quitar de la cabeza a Iñaki Williams y el avión. Como cuando se nos pega una canción y no conseguimos dejar de tararearla mentalmente. La entrada de Iñaki, su aventura africana, el aeroplano, su incorporación a la tropa cuando ya no lo esperábamos, procedente del continente y de la selección del país de sus padres, donde no tuvo suerte...

En la gran victoria ante el Barcelona de nuevo han sido fundamentales los dos hermanos. Nico, que siempre llevó peligro, dio asistencias y marcó el gol definitivo, pegando al balón con el exterior, apuntando y colándolo por el palo largo, pero yo, en medio del alborozo por la victoria, no dejaba de pensar en Iñaki y el avión. Había una historia ahí, un relato moral. La entrada de Iñaki fue el momento del despegue. Con el partido en contra, Valverde metió a Unai Gómez, es decir, jugó con un solo medio centro puro, Prados, y dos volantes de ataque, pero sobre todo metió al fin a Iñaki Williams, que salió como una moto, incluso un punto ansioso, pero el Athletic de pronto se convirtió en otra cosa. La retroalimentación anímica de los hermanos es ya proverbial, pero todo el equipo se transfiguró.

A mí me parece que hay alguna lección que extraer de la aventura, como de Tintín, de Iñaki y el avión. El fútbol es voluble, y nadie sabe cómo será el futuro, pero difícilmente los hermanos Williams podrían paladear en ningún otro equipo, por brillante que sea, por muchos títulos que pudiera ganar, por muy supermillonarios que los pudiera hacer, noches como esta, emociones tan extraordinarias. Dónde podrían sentirse tan queridos por la afición, disfrutar de tanta alegría en otra parte.

El avión que el club fletó para Iñaki no tiene nada que ver con el avión que podría comprar Nico fichando por otro club, pero para qué le serviría esa sobreabundancia, tal vez a cambio de la melancolía que muestra Laporte, por ejemplo. A veces es tentador que te paguen tanto, porque eso significa que te valoran, pero el dinero y el afecto no son cosas homogéneas. El Athletic no va a pagar nunca para que un futbolista se pueda comprar un jet privado, pero para qué se necesita algo así. Tal vez por todo eso a mí me pareció tan conmovedor que el Athletic se gastara una modesta cantidad en traer a Iñaki desde Costa de Marfil, la mejor inversión de los últimos tiempos.

Hace unos cuantos años, en una temporada difícil, nos pidieron artículos sobre las soluciones posibles para el futuro. Y recuerdo que, aceptando el descenso demográfico, las cohortes decrecientes y tal, entre las soluciones posibles imaginé la incorporación al equipo de los hijos de los inmigrantes. No podía imaginar entonces hasta qué punto era una premonición sobre los Williams, cuyos padres, como todos los inmigrantes, se la jugaron en busca de un futuro mejor. No podían imaginar hasta qué punto se haría realidad su sueño. El caso de los Williams tiene algo de cuento con final feliz, y también es una lección moral.

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