Una derrota indigesta

Una derrota indigesta
efe
Juan Carlos Latxaga
JUAN CARLOS LATXAGA

Aunque Garitano haga cambios en la alineación, el equipo no cambia en lo esencial. La paradoja se explica porque aunque los futbolistas se intercambien, la idea permanece. Y la idea, a grandes rasgos, es procurar que pasen pocas cosas y cazar alguna al vuelo, objetivo de improbable consecución cuando los cazadores andan tan escasos no ya de puntería, sino de pericia.

El Athletic volvió a perpetrar un partido espeso, pesado, uno de esos espectáculos que exigen un amor incondicional a los colores para soportarlos. En estos casos suele ser el marcador el que inclina la balanza del juicio. Todo se da por bien empleado si se rasca algo, como ocurrió en anteriores salidas en las que vimos idéntico desempeño, no nos vamos a engañar; cuando, como ayer, el marcador es un pulgar apuntando al suelo, las miserias afloran sin compasión y al personal le da por contar las veces que ha rematado su equipo a puerta o los minutos que ha movido el balón con algo de propiedad. Y al personal se le ponen los pelos de punta con la cuenta, claro.

Gaizka Garitano cambió prácticamente un tercio de sus jugadores de campo, y lo hizo arriesgando. Balenziaga y Vesga debutaban esta temporada y De Marcos volvía al equipo después de la lesión que sufrió el 24 de agosto en el segundo partido de Liga. Hasta recurrió por fin a Sancet en el tramo final del partido, pero en esencia su equipo volvió a ser el grupo reservón que se ordena bien en defensa, que hace la vida imposible al rival en tres cuartos de campo, pero al que se le hace de noche cuando tiene que buscar la portería contraria.

El Athletic tiene un problema muy gordo en la creación y Vesga, un medio centro aseado pero que con el balón arriesga menos que un rentista en la Bolsa, tampoco parece la solución a sus males. Y es la tercera alternativa después de Unai López y Beñat. Que Dani García sea el único fijo en esa zona del campo, nos da una idea bastante precisa sobre cuál es la situación.

En Balaídos volvieron a fallar los que se tienen que responsabilizar de la creación. Muniain estuvo muy activo, sí, pero sigue sin marcharse de nadie y volvió a perder balones que obligan al equipo a correr hacia atrás. Williams tampoco es uno de esos delanteros que tiene los registros suficientes para resolver por sí solo. Para explotar su velocidad necesita buenos pases y piernas frescas; si no le alimentan de balones y se tiene que desgastar en labores defensivas, su rendimiento tiende a cero.

Este Athletic está construido para jugar así. El técnico tiene claro cuál es el camino, porque el año pasado le llevó a la meta prácticamente en tres pasos y no ve razón para cambiar. No ve razón, o no ve otras posibilidades con el material que maneja. El peligro que entraña este camino es que se convierte en un callejón sin salida cuando los resultados no acompañan.

La aparición de Sancet en el equipo, siendo una buena noticia en sí misma, nos ilustró sobre la complejidad que siempre entraña el proceso de relevo. El chaval fue el autor del único disparo a puerta del equipo en todo el partido. Fue un fogonazo nada más saltar al campo, un control orientado al borde del área y un disparo inmediato, que prueban que ahí puede haber madera. Lo malo es que Sancet también aparece en la foto del gol, mirando de cerca cómo remata Aspas. Nada que reprocharle, faltaría más, pero cuando un equipo juega a lo que juega el Athletic, es imperdonable que encaje un gol en un córner.