Burgos y Athletic protagonizaron interesantes partidos en El Plantío. En la foto, Loren, entonces en el equipo castellano, y Andrinua, en un duelo en 1992. / EL CORREO

Aquel desastre del Athletic en El Plantío en la Nochevieja de 1972

El Burgos-Athletic que se disputará el 15 de diciembre para conmemorar el centenario del equipo castellano trae a la memoria algunos de aquellos duelos en El Plantío

Jon Rivas
JON RIVAS

Primero una nota didáctica para los lectores más jóvenes: en tiempos de las catacumbas, es decir, hace cincuenta años, los lunes sucedía que los periódicos de la mañana que se vendían el resto de la semana no salían a los quioscos. En su lugar se publicaba la Hoja del Lunes, un semanario editado por la Asociación de la Prensa. En teoría, era para que los periodistas descansaran.

La cuestión es que el 31 de diciembre de 1972 cayó en domingo, así que se juntaron el hambre y las ganas de comer, y como el 1 de enero los quioscos no abrían por la festividad de Año Nuevo, la Hoja del Lunes se publicó el martes, y los diarios salieron el miércoles, después de dos días de descanso, así que el desastre de Nochevieja que protagonizó el Athletic quedó bastante silenciado, entre las uvas y las campanadas de medianoche, el especial de Televisión Española y el mensaje de fin de año de Franco, al que sólo le quedaban dos más.

La debacle rojiblanca en El Plantío fue de época. El Burgos era último y los nuestros andaban por la zona media alta de la clasificación, pero en la capital castellana todo se torció. El Athletic no dio una a derechas. En una tarde fría, que no hace falta imaginar por aquellos parajes en aquellas fechas, aunque no desagradable, pues, según las crónicas y las imágenes de televisión lució el sol, los pupilos de Milorad Pavic hicieron uno de los peores partidos que se le recuerdan, indicaba la crónica de Francisco Echevarría, redactor de EL CORREO.

Sobre un césped embarrado, sobre todo en las áreas, el Burgos fue infinitamente mejor. Sucedía en aquellos años que el Athletic se transformaba a domicilio. Muchas veces se achacaba al estado de los terrenos de juego. Es cierto que San Mamés era uno de los mejores, pese al barrillo en algunas ocasiones, y que transitar por los campos andaluces y mediterráneos solía convertirse en una tortura, porque los jugadores se encontraban con campos duros como el asfalto de una carretera, donde la pelota daba botes imposibles, pero El Plantío, pese al barro, estaba en bastantes buenas condiciones aunque había nevado por la mañana.

Marcó Quirós firmó el primer gol del Burgos y desató la euforia en el graderío, casi lleno, y también la confusión en los jugadores del Athletic, que pidieron fuera de juego con insistencia. También las crónicas tardías de los enviados especiales bilbaínos. Uno de ellos se remitía a las imágenes de televisión. «Para quien lo dude, ahí está la película de TVE que lo deja más que claro». El comentario estaba escrito con gafas rojiblancas. Efectivamente, las imágenes, que se pueden ver en internet, lo dejan claro: no había fuera de juego ni por asomo.

Y después del primer gol, el desastre de Nochevieja, cuatro más, tres de ellos de Angelín, que ese día se unió al selecto club formado por Marianín, Marcial y García Castany, que con el Oviedo, el Espanyol y el Zaragoza le hicieron un hat trick a Iribar. El segundo que marcó, además, lo hizo después de regatear al Chopo, a Iñaki Sáez y meterse a la portería con el balón en los pies. El partido acabó 5-1, después del guisasolazo de última hora, desde fuera del área.

Además se lesionó Fidel Uriarte, retirado del campo a la silla de la reina entre Lasa y Rojo II, porque por allí no apareció ninguna camilla. El gran Fidel sufrió un doloroso calambre en el brazo después de una caída y tuvo el brazo dormido durante varios días. «Le pongo todos los despertadores de la tienda, pero hay manera», comentaba con humor el futbolista, que regentaba una joyería-relojería en Santurtzi. No fue el único inconveniente, ya que Daniel Astrain fue expulsado por patear a Pocholo, que le había pegado una patada previa.

Pocos bilbaínos acudieron a ese partido, tal vez por la fecha. Uno de ellos, Rafa Iriondo, lo hizo por razones profesionales. Entrenaba a la Real Sociedad, el siguiente rival del Athletic, y viajó en Talgo hasta Burgos.

Lo bueno de aquel partido nefasto, en un campo al que el Athletic se enfrentará el próximo día 15 en un amistoso, es que los rojiblancos se pusieron las pilas. Le ganaron a la Real (2-1), que se adelantó con un gol de Boronat. A final de aquella temporada, los bilbaínos levantaron la Copa en la final del Manzanares frente al Castellón.