Aitor Elizegi y Marcelino se fundieron en un abrazo. / i. pérez

Una despedida elegante

La negativa de Marcelino a renovar ha sido su último servicio al Athletic y hay que agradecérselo como se lo merece

Juan Carlos Latxaga
JUAN CARLOS LATXAGA

La primera reflexión que me viene a la cabeza después de escuchar la despedida de Marcelino es que hay que destacar por encima de todo su honestidad y su comportamiento profesional. Gracias a eso el Athletic se ha evitado una situación incómoda, como poco. Su negativa a aceptar la oferta de renovación del presidente saliente le honra y retrata

logo-correo-on2.svg
Este contenido es exclusivo para suscriptores