El Athletic gana en el caos

Video resumen del Athletic 3 -2 Rayo. Foto: / B. Agudo

El equipo de Gaizka Garitano entra en zona europea tras superar al Rayo Vallecano en un partido loco que tuvo al VAR como protagonista y fuente de suspense

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El Athletic de Garitano pasa por ser un equipo serio y estricto de espíritu, de esos que no se permiten licencias ni veleidades. El fútbol, sin embargo, te lleva a veces a terrenos insospechados, partidos locos en los que hay que saber actuar. Los rojiblancos han vivido este domingo uno de ellos y, visto el marcador, se puede decir que han salido airosos. Nadie discutirá que se han llevado con justicia los tres puntos ante un Rayo valiente que se acabó inmolando.

3 Athletic

Herrerín; De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri (Lekue, m.60); Dani García (Unai López, m.57), Beñat; Muniain (Kodro, m.89), Raúl García, Córdoba; y Williams.

2 Rayo

Alberto; Advíncula, Abdoulaye, Amat, Tito; Mario Suárez (Di Santo, m.79), Medrán (Medrán, m.69); Bebé, Pozo, Alex Moreno (Álvaro, m.74); y Raúl de Tomás.

Goles.
1-0, m.2: Williams. 1-1, m.45: Alex Moreno. 2-1, m.50: Williams. 3-1, m.72: Raúl García. 3-2, m.85: Raúl de Tomás.
ÁRBITRO.
Martínez Munuera (Comité Valenciano). Expulsó a Advíncula, en el minuto 52, por doble amonestación. La primera la vio el jugador peruano en el 49. Adems, mostró tarjeta amarilla al local Williams (m.94), y al visitante Abdoulaye Ba (m.68).
incidencias.
Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 38.732 espectadores, según datos oficiales. Los jugadores locales salieron al campo con camisetas de ánimo a Joaquín Caparrós, extécnico del Athletic que desveló la jornada anterior que sufre una leucemia. Realizó el saque de honor el pelotari vizcaíno Danel Elezkano, campeón del Campeonato del Parejas junto al guipuzcoano Beñat Rezusta.

A la mala suerte en los dos primeros goles del Athletic, ambos remates de Williams desviados en defensas, hay que sumar la tonta expulsión de Advincula en el minuto 52 y el gol que el VAR anuló a Mario Suárez por fuera de juego. Lo fue, pero por un pelo. Demasiados golpes, en fin, para un Rayo que nunca se rindió. San Mamés le despidió con aplausos y le deseó lo mejor de cara al futuro.

El partido no fue bueno. Sin embargo, se desató por completo tras el 2-1 y la segunda amarilla a Advincula, y acabó siendo una marimorena. Gaizka Garitano no la quería y, sin embargo, no pudo evitarla. Nadie podría haberlo hecho. Y es que el caos se impone a veces sin querer. De repente, surgen inercias arrolladoras y hasta el más cartesiano y formal de los equipos se acaba enredando en una juerga inaudita, y volviendo a casa al amanecer, con el pelo alborotado, la camisa abierta, unas maracas y una montera de torero en la cabeza que vaya usted a saber cómo acabó allí.

Algo de esto ha sucedido este domingo entre las dos y las cuatro de la tarde. El Rayo no tuvo otro remedio que jugársela y el Athletic, al que le vino muy bien el refresco que aportaron Unai López y Lekue, ambos con mucha hambre acumulada, se metió en la pelea encantado. Hubo un toma y daca de lo más entretenido. De haber estado un poco acertados al acabar las jugadas -solo lo estuvo Raúl García para hacer el 3-1 y Alberto le ayudó-, el partido se habría llenado de goles. Acaba 6-3 y no se extraña nadie.

Nadie podía esperarse esta diversión tras ver la primera parte. El Athletic se adelantó a los dos minutos con uno de esos goles de churro que uno no sabe a quién adjudicar, si al rematador, Williams en este caso, o al defensa que desvía la trayectoria del balón y lo envenena de tal modo que acaba en el fondo de la red. Justo en ese momento, tras el 1-0, un colega lanzó una de esas profecías cachondas y solemnes típicas del fútbol. «Bueno, esto ya se ha acabado». Sólo le faltó decir «ya podemos ir cerrando», como un tabernero resignado a que ya no entre ningún cliente más.

El desarrollo de la primera mitad le dio la razón, aunque no del todo. La actitud del Athletic fue, efectivamente, la de un equipo que, si fuera por él, se pondría a echar serrín y a barrer antes de bajar la persiana. Metido en su campo, se dedicó a intentar algún contragolpe y a esperar a que el tiempo fuera pasando entre bostezos y fueran muchos los que, mirando el reloj, se preguntaran qué estaban haciendo a esas horas tan raras en San Mamés.

Martínez Munuera

El fútbol, sin embargo, tiene sus propios códigos, muchos de ellos vinculados al azar y a los errores humanos. De manera que acabaron sucediendo cosas. Al cuarto de hora, una infantilada de Medrán descubierta por el VAR pudo suponer el 2-0 de penalti, pero Alberto se lució primero ante Raúl García y luego ante Yeray, que no fue capaz de embocar el rechace.

La jugada tuvo un doble efecto. Al Athletic le hizo volver a su zona de confort y su juego se fue deteriorando. Hasta hacer una sencilla pared parecía requerir de un rarísimo algoritmo, imposible de calcular, para los pupilos de Garitano. Muniain no aportaba nada por la derecha y el ritmillo de Beñat y su manera de flotar resultaban imposibles de entender. El Rayo, por el contrario, se sintió revivir después de haber tenido un pie en la tumba y empezó a jugar. Medrán y Alex Moreno se pusieron a tocar y el equipo de Paco Jémez se fue sintiendo más a gusto. Ahora bien, su dominio no lograba traducirse en ocasiones. A los más que llegaban los vallecanos era a intentar inquietar a Herrerín con disparos lejanos, sobre todo de Bebé, un futbolista a un cañón pegado.

El partido se estaba volviendo infumable, pero se acabó animando con el suspense del VAR y el del marcador. El primero tuvo al público en vilo varios minutos, lo que tardó Martínez Munuera en informarse de que Ba no había derribado a Williams sino que este se había dejado caer, de manera que no había penalti.

El suspense del resultado llegó en el minuto 44, cuando el Rayo empató tras una jugada muy bien elaborada a la que puso la guinda Alex Moreno con una gran volea cruzada. Se podía decir que el Rayo había hecho lo más difícil. Seguro que Paco Jémez y los mil hinchas del Rayo presentes en La Catedral se sintieron optimistas en el descanso.

Sus esperanzas no tardaron en saltar por los aires. Pronto se vieron de nuevo por detrás y la expulsión de Advincula les dejó demasiado expuestos ante un Athletic que entró con ganas en la pelea. Córdoba, Beñat en un gran chutazo al larguero, Williams, Unai López en un par de ocasiones, Muniain en otra clarísima en el minuto 85...

El desperdicio de ocasiones fue como para comer cerillas. Y, desde luego, como para tomar nota. Algunos, de hecho, seguro que la tomaron después de que, en el minuto 84, Raúl de Tomás firmara el 3-2 tras una gran jugada de Embarba por la izquierda. Menos mal que todo quedó así. Haber dejado escapar dos puntos habría sido tremendo.