Nadie consigue detener a Guruzeta

El Athletic sigue en estado de gracia en su pretemporada invernal y firma en Burgos su tercer triunfo sin encajar gol

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Prácticamente 30 años después, el Athletic volvió a jugar en El Plantío, un estadio que no pisaba desde que en abril de 1993 empató a uno (Eskurza) con el desaparecido Real Burgos. Anoche regresó para participar en el centenario de la fundación del Burgos FootBall Club, el origen prehistórico del actual. La fría noche castellana sirvió para constatar que el equipo de Ernesto Valverde y Gorka Guruzeta siguen engrasados.

Nadie consigue hacer frente a los rojiblancos en esta pretemporada atípica. Ganaron en campo neutral (Miranda) al Valladolid por 2-0, repitieron resultado como locales ante Chivas y anoche se impusieron con holgura al Burgos. El balance anima, tres triunfos, siete goles anotados y ninguno encajado.

0 Burgos

Dani Barrio; Areso, Aitor Córdoba, Zabaco .Fran; Atienza, Rañul Navarro, Bermejo, Mumo, Saúl Berjón; y Artola. En la segunda parte salieron Marcos Gil, Borja, Mourad, Matos, López-Pinto, Del Cerro, Tito, Valcarce, Curro Sánchez y Sierra.

3 Athletic

Agirrezabala; De Marcos (Jon Cabo, m.64), Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Vesga (Dani García, m.72), Zarraga; Morcillo (Muniain, m.46), Sancet, Guruzeta; y Raúl García (Villalibre, m.64).

  • Goles 0-1. M.4. Guruzeta. 0-2. M.50. Guruzeta. 0-3. M.58. Raúl García.

  • Árbitro Pizarro Gómez

  • Incidencias Partido del centenario del Burgos. 9.000 espectadores. Muchos hinchas rojiblancos.

Era además un duelo al que Valverde concedía una especial importancia, como demostró con su alineación. El entrenador había avisado de que le resultaba lo más parecido a lo que se encontrará el martes en Copa en Sestao.

Y en un equipo de dulce, Gorka Guruzeta se encuentra en un estado de gracia que parece no tener fin. No hay quien consiga detenerle. Cerró la primera fase de la campaña con cinco goles en 210 minutos, a una asombrosa media de uno cada 42. Y en los amistosos sigue por el mismo camino. Lleva tres en 150, uno cada 50.

El guipuzcoano marca desde cualquier posición. Como sucedió en Miranda fue alineado de inicio como extremo izquierdo. Apenas se llevaban cuatro minutos cuando Raúl García, delantero centro, le buscó en el área. Ahí apareció su instinto de goleador. Sin pensárselo soltó un latigazo seco e imparable. Lo hace tan fácil que parece marcar sin despeinarse.

El gol tuvo un mal efecto sobre el Burgos, un equipo muy laborioso que está más a gusto agazapado que asumiendo el peso del partido. La ventaja en el marcador y el repliegue de un equipo local con casi todos sus titulares animaron al Athletic a un juego tranquilo.

Pero el paciente trabajo que lideraban Zarraga y Vesga desde la sala de máquinas no hizo quitar a los rojiblancos la vista de la portería castellana. Las ocasiones se sucedieron en la primera parte. Sancet tuvo tres y Raúl García, dos. En la otra portería, Agirrezabala no tuvo trabajo que le hiciera entrar en calor. Al Burgos, con muy poco que oponer, se le olvidó que estaba allí. Bastante alegría se llevó al llegar al descanso con 0-1.

La salida de Muniain al campo movió a Guruzeta a la banda derecha. Le dio igual. Estaba decidido a marcar la diferencia y en el minuto cinco de la reanudación firmó el segundo. Está en esa racha de los delanteros en los que les tiras un melón en el área y acaba en la red. El Athletic atacaba tras sacar un córner. La pelota llegó a Yeray, que soltó un gorrazo que cogió mucha altura y cayó encima de Guruzeta en el área. Controló y superó al portero local.

El Burgos de la segunda parte tenía sobre el campo muchos suplentes y chicos del filial. Raúl García cazó en el área pequeña un córner y marcó a bocajarro. Ante un Athletic desatado, el Burgos asumió su inferioridad y se entregó a su suerte.

El equipo de Valverde siguió insistiendo, pero no encontró más premio. Y el entrenador hasta dio al joven Jon Cabo el gustazo de hacerle debutar y darle la última media hora del partido. El bilbaíno estuvo decidido y llegó con peligró en un par de ocasiones al área. Fue el que más cerca estaba de Asier Villalibre cuando lanzó fuera a bocajarro un remate. El gernikarra es la cara opuesta a Guruzeta. A uno le sale todo y al otro nada.