El Athletic se olvida de sus virtudes

Los rojiblancos se resquebrajan en defensa en la segunda parte y permiten que el Real Madrid, con un Benzema estelar, les supere con facilidad

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Contra pronóstico, cuando la visita al Bernabéu se antojaba la menos temible de los últimos años, el Athletic ha sufrido este domingo el mayor disgusto de la era Garitano. Y no lo decimos porque cosechara su derrota más abultada sino por la pobrísima imagen que ha ofrecido. Ha sido una imagen extraña y contradictoria, como si el equipo hubiera perdido de repente, barrida por un temporal que nadie había detectado, la principal virtud que le ha sostenido en los últimos cuatro meses: su solidez defensiva. Si ya contra el Rayo algo empezó a oler a chamusquina, este domingo la cosa ha empeorado. Los rojiblancos parecen haber extraviado su escudo, su blindaje. Blandos, despistados e imprecisos, a lo largo de la segunda mitad han dado una sensación de vulnerabilidad y desconcierto que me ha hecho recordar aquella frase de Ernesto Sábato que decía que es más débil el hombre de guerra que es sorprendido sin su cota de malla que el insignificante hombre de paz, que por no haberla tenido nunca, tampoco siente nunca su carencia.

Al Real Madrid le ha bastado con un arreón tras el descanso y la calidad de Benzema, autor de un 'hat trick' al que ha contribuido Herrerín con dos regalos penosos, para sumar una victoria plácida; de las de coser y cantar. Las ha conseguido muchas otras veces ante el Athletic, que tiene en el coliseo merengue uno de sus principales mataderos, pero esta ha sido particularmente irritante por lo poco que ha necesitado para lograrla. A la espera de conocer qué acaba significando esta derrota en la lucha por la Europa League, el partido bien puede servir para madurar las valoraciones sobre algunos futbolistas y extraer las pertinentes conclusiones.

3 Real Madrid

Keylor Navas; Carvajal, Varane, Vallejo, Marcelo; Casemiro, Modric, Kroos (Isco, m.69); Lucas Vázquez (Bale, m.69), Marco Asensio (Brahim, m.84) y Benzema.

0 Athletic

Herrerín; Lejue, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Beñat, San José; Muniain, Raúl García (Aduriz, m.76), Córdoba (Unai López, m.76); y Williams.

Goles
: 1-0, m.47: Benzema. 2-0, m.76: Benzema. 3-0, m.91: Benzema.
Árbitro
: Melero López (colegio andaluz). Amonestó a Kroos (69) por el Real Madrid; y a Córdoba (3), Yuri (15), Raúl García (44) e Iñigo Martínez (53) por el Athletic.
Incidencias
: encuentro correspondiente a la trigésima tercera jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 59.150 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por Agustín Herrerín, 18 años delegado de campo del Real Madrid.

Una de ellas sería la que afecta a la pareja formada por Beñat y San José, cuya titularidad provoca desaliento cuando uno piensa en el futuro. En los quince minutos que Unai López ha estado en el campo -la pregunta es por qué ha tardado tanto en salir- ha hecho más que los dos juntos en todo el partido. Muniain, por su parte, ha tenido una aportación anecdótica, tanto por la derecha en la primera parte como por dentro en la segunda; Williams no ha podido con Vallejo -ni con Keylor Navas en una cabezazo picado en el minuto 87-; Yeray ha estado fallón y no ha visto a Benzema en los dos primeros goles; Herrerín ha estado hecho una calamidad y probablemente ha reabierto el debate sobre la portería, que si no se ha cerrado es porque no ha habido razones para hacerlo. En cuanto a Lekue, sin ayudas por delante, se puede decir que le han dejado vendido el día de su reaparición como titular. Hasta Aduriz ha fallado una ocasión clara de cabeza y nos ha dejado pringados de nostalgia. En fin, que la tarde no ha podido salir peor.

Y lo cierto es que nadie lo hubiera dicho al principio del partido. La primera imagen que ha ofrecido el Real Madrid podía pasar por la de un equipo de bañistas de los años veinte recién salidos de su casetas de baño. Lo cual ha hecho inevitable que los aficionados del Athletic coincidieran en una sugerente sospecha. «Si hoy no ganamos», se decían unos a otros, «no ganamos nunca». No les faltaba razón. Y es que no será nada fácil volver a encontrarse con un Madrid semejante, tan mediocre que uno imagina que hasta los turistas menos exigentes que había en las gradas del Bernabéu han tenido que sentirse estafados al llegar al descanso. Solo el gran Benzema parecía el de siempre, incluso mejor por comparación. El francés siempre ha sido muy suyo y esta temporada va más a contracorriente que nunca. En el actual Real Madrid vendría a ser como esa bella estatua que todavía sigue en pie, ajena al paso del tiempo, cuando todas las demás del templo ya se han venido abajo o sufren grandes deterioros. El solito se ha bastado para merendarse a un Athletic que solo ha estado a la altura en la primera parte.

Árbitro casero

Han sido 45 minutos sosos y aburridos, sin apenas oportunidades de gol. A los dos equipos les bastaba con aplicarse en defensa para no sufrir agobios y pasar el rato mientras la gente bostezaba en las gradas. El Athletic disfrutaba de esa igualdad, que no se vive todos los días en casa del Madrid, y solo tenía que preocuparse del árbitro, Melero López, casero como la mermelada de una abuela. A Berchiche casi le da un mal viendo cómo acumulaba errores de percepción y su rasero se inclinaba tanto hacia el Madrid.

A los aficionados del Athletic el mal les ha dado en la reanudación viendo viendo cómo su equipo se resquebrajaba tras encajar el 1-0 en la jugada posterior a un contragolpe en el que Vallejo, adelantándose a Williams, ha evitado in extremis lo que pudo ser el 0-1. El decorado cambió por completo. El Madrid se quitó las legañas y acabó generando varias oportunidades ante una defensa rojiblanca que no sabía por dónde le daba el aire. Su debilidad, no hace falta decirlo, ha recordado viejos tiempos felizmente pasados. La falta de puntería de los blancos supuso una ligera esperanza. A falta de un cuarto de hora, Garitano metió en el campo a Unai López y a Aduriz en lugar de Córdoba y Raúl García. Justo después del cambio, sin embargo, llegó el 2-0. El resto fue un toma y daca, con ocasiones en ambas porterías, antes de que cayera el telón del partido con una salida disparatada de Herrerín. Fue el 3-0. La guinda.

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