Moncayola y Odriozola militan en Osasuna y Fiorentina respectivamente. / efe

Por el mismo camino

Salvo sorpresa, el Athletic volverá a comenzar la próxima temporada sin apenas refuerzos y con la progresión del equipo en manos de su nuevo entrenador

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Cada vez que termina una temporada, especialmente cuando ésta no deja ningún éxito que celebrar, hablar de refuerzos es algo automático. Lo es incluso en el Athletic, donde los futbolistas interesantes están en boca de todos -no hace falta ser un sabueso gascón o un experto en Big Data para localizarlos- y las posibilidades de encontrar alguna joya o ganga en un mercado tan reducido son siempre muy escasas.

Las tres últimas campañas han sido las más contenidas de la historia del Athletic en materia de fichajes. Sólo han llegado cuatro: Ibai Gómez y Kodro, que ya no están en la plantilla, Berenguer y Petxarroman. Durante este tiempo, la renovación de la plantilla se ha producido básicamente con lo que podríamos llamar -y lo hacemos con satisfacción- producto de la casa: Vivian, Sancet, Vencedor, Zarraga, Nico Williams, Nico Serrano, Aguirrezabala... Y todo indica que las cosas van a seguir por este mismo camino, el del autoabastecimiento, a pesar de que el Athletic lleva ya cinco temporadas sin entrar en Europa.

Salvo sorpresa, a primeros de julio, cuando la plantilla se presente en Lezama, los fotógrafos no podrán pedir un año más la foto clásica de grupo con los nuevos fichajes. Se limitarán a a reunir y retratar a los chavales que suben del Bilbao Athletic para hacer la pretemporada. No se puede decir que esto sea una buena noticia. Y es que, aunque esta plantilla puede progresar en la medida que lo hagan los futbolistas jóvenes que la integran, sin la incorporación de dos o tres jugadores contrastados se hace muy difícil confiar en un verdadero salto de calidad.

Quizá el nuevo presidente haga alguna tentativa tras ver las existencias que quedan en los mostradores. Al fin y al cabo, un golpe de efecto siempre es bienvenido en los primeros días de mandato. Dependerá, se supone, de lo que le pida su entrenador. En este sentido, tampoco puede haber muchas sorpresas. Las habas son tan contadas para el Athletic que en los buenos fichajes posibles coincidirían todos los técnicos del mundo, independientemente de su estilo y prioridades.

Siendo esto así, es obligado consignar que las habas se van reduciendo. A finales de abril, en una de esas informaciones sobre posibles fichajes que los periodistas hacemos con el valor de un torero que recibe 'a porta gayola', sabiendo que vamos a salir revolcados por vendehumos, nos referimos a Odriozola, Herrera, Moncayola, Guillamón y Julen Jon Guerrero. Pues bien, la lista ya cuenta con algunas bajas. Ander Herrera anunció hace unos días que continuará en el PSG. Odriozola, ese donostiarra al que uno siempre imagina saliendo de una caseta de baños de La Concha en los años veinte, está cada vez más cerca del Inter. Lo de Julen Jon, bien atado por el Madrid, se antoja una quimera. De Guillamón, al que le queda un año de contrato y tiene una cláusula de 80 millones, no se sabe nada. Su futuro depende de lo que quieran Peter Lim y su última apuesta curiosa para el banquillo ché, Gennaro Gattuso.

Queda Jon Moncayola, que aunque sea difícil -22 millones de cláusula nos contemplan- se antoja la incorporación con más opciones de prosperar. Habrá que verlo. Sea como fuere, hay algo que está muy claro. Teniendo en cuenta que la plantilla será la misma, la progresión del Athletic la próxima temporada dependerá de nuevo del entrenador, de su capacidad para mejorar a los jugadores y con ello, al equipo. No es extraño que los aficionados tengan tanta curiosidad por saber quiénes pueden llegar a serlo.