14 horas. Lawesome. Después de una intensa mañana en Spaces, Uriarte se fue a las instalaciones de Lawesome para preparar el programa económico. / pankra nieto

Elecciones a la presidencia

Un día con Jon Uriarte: cientos de mensajes, 30 llamadas, días sin horas

El líder de IZAN Athletic dice que la campaña es larga, dura y admite momentos de desgaste, pero está seguro de que «vamos a ganar»

Robert Basic
ROBERT BASIC

Jon Uriarte hizo 44 años el jueves. No hubo cumpleaños. Solo agenda y trabajo. Ni siquiera pudo sentarse un rato con sus seres queridos, tomarse un pequeño respiro y comer un trozo de tarta, simplemente dejó que el día pasara entre atenciones sociales y profesionales ligadas a una candidatura que pretende llevar a la planta noble de Ibaigane. «No me importa. Ya habrá tiempo de celebrarlo», dice sonriente mientras se cambia de ropa para la sesión fotográfica y de vídeo. El punto de partida de su jornada compartida con el EL CORREO es el edificio Spaces, centro de operaciones de IZAN Athletic, donde enseguida enciende 'modo aspirante' y se pone a la entera disposición del equipo multimedia que seguirá sus pasos. Son muchos, casi tantos que a veces le falta tiempo para cerrar el círculo. Necesitaría un día de más de 24 horas para cuadrar todos los compromisos.

El empresario bilbaíno suele ponerse en marcha a las siete de la mañana y regresa a la cama a la una de la madrugada del día siguiente. «Procuro dormir seis horas, aunque a veces son menos». Hasta hubo una 'gaupasa' en la noche de los avales, cuando tocaba ordenar, cotejar y clasificar los apoyos recibidos. «Me recordó a mis años en la banca de inversión -fueron tiempos en los que el sueño cotizaba caro en Morgan Stanley- y en mi primer proyecto 'Ticketbis'», un éxito empresarial vendido a e-Bay por 165 millones de euros. Le falta tiempo para atender todos sus compromisos, pero procura satisfacerlos y llegar a todo. Lo que le da pena es no poder hacer deporte como le gustaría. «Antes salía a correr seis veces a la semana, y ahora una o dos. Unos 28 minutos en siete kilómetros alrededor de la ría».

18.45. Mundaka. La tarde del jueves fue para estar con socios en Mundaka. / p. nieto

La cita con EL CORREO arrancó a las 10 de la mañana. Para entonces, Uriarte ya había tachado varios puntos de su agenda, siempre apretada. Entrevistas, encuentros con los socios, reuniones con su equipo de trabajo, producción del material audiovisual informativo, charlas. «Recibo cientos de mensajes y correos electrónicos y atiendo unas 30 llamadas al día, también videoconferencias -además de las que gestiona su grupo de colaboradores-. Algunas duran más de una hora porque hablo con gente a la que queremos fichar».

«No somos favoritos. Partimos de la línea de salida, el contador está a cero», sostiene el candidato con más avales

- ¿Tienen entrenador?

- Tenemos entrenador.

Sonríe cuando se le pide el nombre. Las cartas siguen boca abajo. Dice que son buenas. «La campaña dura mucho, más de lo necesario, así que debemos suministrar la información a cuentagotas». En el edificio Spaces, donde el aire acondicionado combate un calor sofocante, Uriarte reconoce que su candidatura ha pasado por momentos de «desgaste», pero que ha salido fortalecida. «No me ha gustado nada el tono de la campaña. Hay declaraciones públicas de limpieza por parte de todos, pero la realidad es distinta. Celebramos un comité de alineamiento entre los miembros del equipo. Sufrimos continuos ataques; no solo nosotros, sino también nuestros familiares. Hay ataques que se ven y que no se ven. Vimos que estábamos en el mismo barco y decidimos seguir. Vamos a ganar», expone el bilbaíno.

11.15. Uribitarte. Una carrera junto a la ría es uno de los placeres de Uriarte.

- ¿Quiénes les atacan?

- Buena pregunta. Como no dan la cara es difícil saberlo. Te lo puedes imaginar, pero no lo puedes probar.

Resueltas las obligaciones en Spaces, Uriarte fue a correr un poco y luego se trasladó a las instalaciones de Lawesome para grabar el vídeo con la presentación del programa económico. Entre medias, más entrevistas. Sin casi tiempo para comer, el líder de IZAN se marchó por la tarde a Mundaka y estuvo con un grupo de socios. A la noche, más atenciones mediáticas. «Si gano -resume-, lo tomaría como una oportunidad de reformar el Athletic; si pierdo, lo asumiría con entereza y caballerosidad, sin hacer locuras ni oposición». Falta menos para la cita con las urnas. Y va a por todas.