Jon Uriarte se ha presentado bajo el puente de La Salve. / ignacio pérez

Uriarte: «Hay cosas más importantes que el fichaje de un chaval»

El candidato avanza con viene con ganas de «transformar y modernizar» al Athletic y se pronuncia sobre Julen Jon Guerrero: «Nosotros no vamos a meter a un niño en este debate»

Robert Basic
ROBERT BASIC Bilbao

Bajo el puente de La Salve y con la permanente amenaza de lluvia, agua que bendice las grandes noches en San Mamés, Jon Uriarte Uranga (Bilbao, 43 años) ha escenificado este miércoles en el emblemático emplazamiento de la Campa de los Ingleses su compromiso con la construcción de un Athletic fuerte y poderoso. «Es una decisión que me va a cambiar la vida», ha comentado el empresario bilbaíno en referencia a su decisión de meterse en la carrera electoral y pelear por el sillón presidencial de Ibaigane. Ha sido el último en presentarse en sociedad, después de Ricardo Barkala e Iñaki Arechabaleta, pero pese a la desventaja temporal confía en que será capaz de reunir las 2.016 firmas necesarias y convertirse en candidato a comienzos de junio. Tiene las ideas claras, un proyecto en el que lleva «trabajando años» y el convencimiento absoluto de que el club necesita evolucionar. «No está en una situación idónea. Sentimos que el Athletic nos necesita», ha expuesto durante una comparecencia en la que se ha comprometido «vincular contratos a objetivos» y firmar a un director deportivo «potente». Ha evitado dar su nombre y tampoco ha ahondado en la figura del entrenador, quien «todavía no está cerrado».

Uriarte, un empresario de éxito que se rodeará de personas de contrastada valía profesional y cuyas identidades se revelarán más adelante, ha explicado que entra en la batalla electoral por las fisuras que detecta en la estructura del club bilbaíno. No le gusta lo que ve, aunque admite que la institución cuenta con cimientos sólidos que pretende adaptar a las exigencias del siglo XXI. «Yo vivía muy cómodo en el anonimato y no tengo ningún afán de notoriedad. Me encantaría salir a la calle sin que nadie me conociera, pero lo hago -presentarse- por el deber y el sentido de la responsabilidad. La situación no es la idónea. Nos vemos obligados a tratar de cambiarla», ha deslizado el precandidato, quien ha abogado por «transformar y modernizar» una entidad que no puede correr el riesgo de quedarse atrás. «El resto de los clubes avanzan», ha advertido.

Durante su comparecencia, en la que se ha servido de un móvil para construir su discurso, Uriarte ha desgranado los 11 ejes sobre los que pivota su proyecto. Ha usado la alegoría de un equipo titular para hablar de «trabajar y no estar», comunicación, liderazgo deportivo cobijado bajo un paraguas único, remuneraciones en función de rendimiento, aumento de ingresos, fortalecimiento de la marca Athletic, optimización de los recursos de Lezama, arraigo social y Fundación. En todo momento, Uriarte ha incidido en la importancia de la dirección deportiva y ha explicado que está cerrando la incorporación de una figura de «primer nivel», cuya identidad se conocerá en los próximos días. Tampoco le ha temblado la voz a la hora de prometer que los contratos de los futbolistas serán «ligados a objetivos deportivos». Y ha ido un poco más allá: «Buscamos un relato ganador construido sobre nuestra filosofía única. Necesitamos ser exigentes, tener una ética de trabajo brutal y ser los mejores en cada cosa que hacemos».

«Alejarnos del circo»

El empresario bilbaíno ha insistido en la necesidad de un «cambio que modernice y transforme el club». De ahí que haya puesto el acento en la importancia de la gestión, un pilar sobre el que descansa buena parte de su proyecto institucional y deportivo. Se siente fuerte en este terreno, en su hábitat natural, avalado por una brillante trayectoria en el mundo de la empresa. Una vez más, ha expresado su satisfacción por la aprobación de los nuevos Estatutos, aunque ha recalcado que la eficiencia en la dirección del club es lo que llevará al Athletic al «siguiente nivel». Ha trasladado que su campaña tendrá dos bloques: el de la «limpieza, sin ruidos ni rumores», y el centrado en «evitar los fuegos de artificio». Ha avisado que quiere alejarse del «circo que a veces suponen este tipo de situaciones. Pensamos que el Athletic es diferente y que la carrera hacia la presidencia debe serlo también. Vamos a evitar situaciones como las de poner una lona al estilo Laporta en Madrid, Donosti o en La Concha».

Uriarte ha trasladado su deseo de que el socio le identifique con su «capacidad de gestión y aire fresco» que supone su irrupción en el tablero electoral. Ha defendido la fortaleza de su proyecto deportivo en el transcurso de toda su intervención y lo ha desligado de la figura del entrenador. «Es un trabajo durísimo. Nos hemos inspirado en los clubes referentes de Europa y Latinoamérica, pero teniendo en cuenta que lo que tenemos en casa es bueno y valioso. El técnico es una parte del proyecto deportivo, nada más. La clave es el liderazgo único, una persona que unifique todas las áreas del club», ha explicado el precandidato, quien ha confirmado la ausencia de contactos con Marcelino. «Por la forma en la que hemos hecho las cosas -entrar últimos en la carrera electoral-, no hemos podido hablar con él. Para nosotros era vital no interferir ni generar ruido, queríamos trabajar con discreción y exclusividad. Tampoco podíamos exponer a esta persona -en referencia al director deportivo- mediante una reunión con Marcelino por las filtraciones. No hubiésemos podido transmitirle otra cosa que íbamos a esperar hasta la finalización de la temporada». Una vez hecho el anuncio de la presentación, según ha precisado, conversaron con el asturiano pero «desgraciadamente la decisión estaba tomada. Nos hubiera gustado poder elegir». Eso sí, ha recalcado que las opciones que guarda en la cartera son de «primerísimo nivel, igual que la suya o mejor».

Por último, Uriarte ha sido cuestionado por la retención del talento y por Julen Jon Guerrero, hijo de un mito como Julen Guerrero, quien figura en la lista de los posibles fichajes de Arechabaleta. Uriarte ha dado una respuesta contundente: «Nosotros no vamos a meter a un niño en este debate. Hay cosas muchísimo más importantes que el fichaje de un chaval de 13, 15, 16 o 17 años. Hay que respetar a esa persona. Los proyectos que vamos a presentar tienen que estar muy por encima de una decisión así». En cuanto a la fuga de jugadores, el bilbaíno no detecta problemas en ese sentido. «No creo que haya fuga de talento de Lezama. No es un problema. Se han podido marchar algunas personas, pero nuestros jugadores están encantados de estar en el Athletic».