Un día con Iñaki Arechabaleta

«La campaña es agotadora, pero disfruto»

Dice que se lo pasa bien en sus contactos con los peñistas y con los medios. «Hablar en todo momento del Athletic me encanta»

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Aquí está, la llamada de mi madre». Con 91 años, Amali, se pone en contacto cada día con su hijo. «No hablamos de temas de campaña, sólo quiere saber si estoy bien». Son las 10.15 horas e Iñaki Arechabaleta degusta un café con hielo en un establecimiento cercano a su sede en la Plaza Campuzano. Se ha despertado hace tres horas y a las 8.30 ha comenzado a trabajar. ¿Cuándo acabará? Este miércoles es un día 'relajado'. Podrá cerrar la agenda a las 23.00 horas. Los ha habido peores. «La víspera acabé sobre las doce de la noche con una entrevista en 'El Larguero'».

La campaña es muy exigente. «Es todo el rato sin parar», resume. No parece algo apetecible para el común de los mortales. Sin embargo, Arechabaleta dice estar feliz. «Es agotadora, pero la verdad es que la disfruto porque no hay nada más bonito que hablar del Athletic cada día».

10.30

Sede en la Plaza Campuzano

Lo que más echa de menos son sus rutas en bici por Bakio y sus sesiones en el gimnasio del Club Deportivo

El ejecutivo bilbaíno se despide sonriente de los camareros del 'Estoril' y acude a su sede, donde le esperan sus colaboradores Fernando Aldámiz-Echevarría, Josetxu Basagoiti, Laura Miján y Alberto Etxeandia. Con ellos aborda aspectos de la agenda y del programa. «Hoy estoy de suerte. He quedado con mi esposa para comer en casa». Es el primer día en la campaña en el que lo hace. «Lo habitual es picotear algo y seguir hacia adelante». Eso sí, tiene claro que hay que cuidarse. «Nada de alcohol y comida equilibrada para estar en forma».

Lo que más echa de menos son sus rutas en bici por Bakio y sus sesiones en el gimnasio del Club Deportivo

Si hay algo que echa de menos es el deporte. La campaña le impide hacer sus tres días de ruta por los alrededores de Bakio en su bici eléctrica con itinerarios de 40 kilómetros y acudir al gimnasio del Club Deportivo un par de jornadas por semana.

A cambio, se consuela con una app de su móvil, la que le indica los metros recorridos cada día. «Bilbao tiene muchísimas cosas fantásticas. Una de ellas es que la puedes recorrer a pie y voy a todos los sitios posibles caminando». Mira la pantalla. «Hago cada día alrededor de diez kilómetros. Está bien».

16.60

Durangoko telebista

Con Kevin Doyle en el plató de la televisión. / MAika salguero

Apenas media hora después de llegar, sale de casa. La tarde arranca con entrevistas. A las 15.30 se ha citado con Juanma Velasco, de 'Marca', y a las 16.30 se presenta en Durango para intervenir en la televisión local con Kevin Doyle. «He trabajado décadas en el mundo de la comunicación, pero me llama la atención la de entrevistas que doy. Mi cálculo es que acabaré la campaña con entre sesenta y ochenta».

Hoy es un día especial. «Ha salido el nombre de Bielsa» como su próximo entrenador. «El teléfono y el WhatsApp me han ardido», suspira. Esta tarde, raro en su agenda, no tocan peñas. «He estado con alrededor de treinta. Me he recorrido Bizkaia, pero también he ido a Arrasate, Zarautz, Castro, Las Merindades en dos ocasiones... Desde el inicio teníamos claro que debíamos estar con ellos. El contacto con los peñistas me divierte».

19.00

Colegio Jesuitak Indautxu

Se dirige a intervenir en el auditorio. / pAnkra nieto

Las citas más emocionantes

Sale de la entrevista en Durango y enfila hacia la A-8. Le espera una de las citas más especiales. «Me emocionó intervenir en mi barrio, Deusto; en Algorta, donde vive mi madre, y en Leioa, de donde era mi difunto padre».

Esta vez la cita especial es en el colegio Jesuitak de Indautxu. «Aquí estaba el cuarto de los balones», dice mientras señala una puerta en su gran patio. «La de horas que pasé jugando al fútbol y al baloncesto aquí». Entró con ocho años y se fue con 30 como presidente del club Loiola Indautxu. Cien personas le escuchan en una intervención que presenta su amigo el periodista Jon Uriarte. Una ovación le despide. «Ha sido un momento tremendamente feliz. Ha sido como volver a la infancia». Son las 20.30 horas y aún le queda trajín. Se dirige con sus candidatos a directivos a su sede, donde muchas horas antes empezó una jornada repleta de citas.