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Elecciones a la presidencia del Athletic en 2018. Manu Cecilio
Filosofía y letras

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Domingo, 12 de junio 2022, 10:51

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Recientemente leíamos que la reforma educativa podría marginar la asignatura de Filosofía. Los socios respiraban tranquilos, sabían que no se refería a la del Athletic, donde los candidatos no van a plantar batalla en este epígrafe. Llegará en algunas elecciones futuras, en el multiverso, un socio que sea tan osado como para plantear un cambio. Antes entrará un león por el ojo del puente de San Antón. La cuestión es que nadie se atreve a mover una coma de un texto que no existe. Es una filosofía de pedestal. Intocable. Y si Platón no está de acuerdo, pues que se haga del Barça.

Lo bueno que tiene pertenecer a esta disciplina filosófica es que nos enseña a pensar diferente, a sacar conclusiones, a vivir de forma reflexiva lo que sucede en el Athletic. Nadie puede estar contento tras cinco años sin entrar en Europa, pero todos empujamos para que se consiga y en dos ocasiones hemos usado la interjección ¡Uy! En este sentido somos un club que da envidia al resto del mundo. Están locos estos romanos, como decía Asterix, que celebran un año y le ponen buena nota, aunque no ganen nada. Todo se debe a la paciencia de los socios que admiran que de la huerta de Lezama nos hemos traído una cesta con siete productos de temporada y nos sabe rico, rico. Pero esto, ¿cuánto nos cuesta?

Aquí sí tenemos debate electoral. Antaño para comprar una lavadora se hacía a plazos, por letras. Cada mes llegaba una. Si se juntaban las letras malo, y la cuenta corriente con los ingresos que llegan del Viejo Continente está más seca que la mojama, así que tenemos que estirar los presupuestos como si fuesen chicles. Vemos clubes con deudas multimillonarias pensando en fichajes y ponemos el grito en el cielo si en uno de nuestros balances llaman la atención un puñado de euros desviados a la compra de balones. Para los candidatos el dinero tiene que estar en el verde, pero con distintos puntos de vista. Uno quiere intentar negociar fichas por objetivos, otro no derrochar en directores deportivos porque para lo que compramos nos vale con tener centralita, y un tercero apuesta por dar continuidad a parte del proyecto anterior y aguantar con la cantera.

Hay todo un abanico donde elegir. Lo que se preguntan los socios es si todos los caminos llevan a Roma. Porque tal y como está el mercado tendremos que pagar un dineral por un entrenador, mantener las fichas siderales de jugadores que no son internacionales y contratar a un director deportivo o un jefe de Lezama, pónganle el nombre que quieran para después elegir, entre un abanico de caras conocidas de la plancha ganadora, a los que gobernarán nuestras filosofales instalaciones. El tiempo será testigo de las promesas de los candidatos que determinarán en qué ganará el Athletic con su presidencia.

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