En clave electoral

Por el juego limpio

Patxi Herranz
PATXI HERRANZ

Las elecciones serán finalmente a tres bandas, como los grandes campeonatos de billar, solo que en esta disputa presidencial dos harán una corbata y solo uno logrará la carambola perfecta. La carrera afronta su segunda etapa tras la victoria de Jon Uriarte en la meta volante de los avales, cuestión que no es baladí ya que se ha venido considerando como una suerte de primarias dentro. El resumen del primer acto hasta que ha llegado la validación de las candidaturas podría resumirse en tres escenas: 'Me presento sin rivales como candidato de consenso', Barkala dixit. Segunda escena, 'de eso nada, envido más a mayor', le replica Arechabaleta. 'Pues yo también me apunto, órdago', dice un ilusionado Uriarte al que no se le esperaba.

Desde la última vez que concurrieron tres socios a las elecciones ha llovido de lo lindo, corría el año 2007 y los protagonistas eran Macua, Ercoreca y González. La victoria de Macua fue ajustadísima. Analizando las ocasiones en que se presentó una terna de candidatos se observa que siempre hay un ganador, un perdedor claro y un perjudicado. La única excepción la puede marcar Lertxundi, hasta la fecha el presidente con mayor porcentaje de voto (59,20%). Aun así, le invadieron el palco a la primera de cambio.

Las planchas son eléctricas, sus miembros son en ocasiones tan cercanos que hasta comparten lazos sanguíneos. Como Bilbao es tan pequeño, somos capaces de criticar a quien se ponga delante del candidato al que defendemos buscando los trapos sucios en las diferentes listas, muy al estilo americano.

Deberíamos exigirnos subir el listón de concordia. El todo vale hasta el día 24 menos hacerse daño sería maravilloso y poder disfruatr así del juego limpio postelectoral. Lo realmente mágico sería que los menos votados apoyasen al nuevo presidente y le dejasen trabajar. Porque en el fondo ¿quién no tiene amigos comunes en las tres candidaturas?