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Jon Uriarte se ha convertido en el presidente 33 del Athletic. /

Jon Uriarte se ha convertido en el presidente 33 del Athletic.

Jon Uriarte, nuevo presidente del Athletic

El empresario bilbaíno obtuvo 10.979 votos (46,78%) de los 23.506 emitidos frente a los 7.927 de Arechabaleta (33,91%) y los 4.262 (18,11%) de Barkala

IVÁN ORIO

Jon Uriarte (Bilbao, 44 años) es el nuevo presidente del Athletic, el número 33 de la historia de la centenaria entidad rojiblanca. El empresario vizcaíno, ganador hace dos semanas de la batalla de las firmas y por tanto eventual favorito en las urnas, ha convencido durante la campaña a la mayoría de los socios con su permanente imagen del cambio y con la necesidad de eliminar fórmulas del pasado para situar a la institución en la vanguardia y en la autopista del futuro.

El nuevo inquilino de Ibaigane después de tres años y medio de mandato de Aitor Elizegi logró esta noche 10.979 apoyos frente a los 7.927 de Iñaki Arechabaleta y los 4.262 de Ricardo Barkala en las elecciones celebradas por primera vez en San Mamés. El triunfo fue incontestable y transversal. Venció en todas las mesas, desde la de los veteranos a la de los más jóvenes.

La mayoría de los socios han comulgado con los mensajes de renovación de la plancha encabezada por Uriarte, convencido de que el Athletic necesita un electroshock que agite las ventanas de la sede de Alameda Mazarredo para abrirlas de par en par a ideas revolucionarias. La junta directiva entrante, doce hombres y seis mujeres muy cercanos a él y con puestos de alto nivel vinculados al sector empresarial y al ámbito jurídico, quieren modificar el sistema tradicional en las decisiones de índole económico y social. Para lo deportivo, sin embargo, ha apostado por un experimentado hombre de la casa, Ernesto Valverde, que iniciará su tercera etapa en el banquillo de un equipo al que ha dirigido en más de trescientos partidos.

En la plancha del ya presidente no figura ni un solo nombre vinculado antes con la gestión del Athletic, una decisión muy meditada con la que buscó transmitir modernidad. La campaña de Uriarte ha sido singular, en las antípodas de lo que se había visto hasta ahora. No hubo acto de presentación en sociedad -divulgó su lista en un comunicado y a través de las redes sociales-, no ha participado en debates con sus contrincantes y el gran tronco sobre el que debía pivotar su proyecto futbolístico, un plenipotenciario director deportivo, se vino abajo en quince horas cuando se confirmó que el elegido, el mexicano Carlos Aviña, difundió hace tiempo en la Red mensajes machistas, racistas y homófobos. No ha designado un sustituto, pero este hándicap no le ha pasado factura en las urnas.

La victoria del empresario corrobora que el espectro sociológico de la masa social ha experimentado un vuelco sustancial por el mayor peso de las nuevas generaciones. Las urnas han reflejado esta lenta transformación, aunque ya habían surgido en los últimos años algunos signos que apuntaban en esta dirección.

Reinos de taifas

El primer indicador, aún tímido, fue el triunfo de Elizegi en 2018, cuando se impuso al que todos consideraban vencedor, Alberto Uribe-Echevarría. El segundo, muy reciente, fue la aprobación de la reforma de los Estatutos, un documento pensado para eliminar los reinos de taifas en los diferentes estamentos del club y que da mayor poder de decisión al socio.

La jornada que estrenó San Mamés como sede electoral discurrió con normalidad, más allá de las confusiones por el cambio de escenario cuando los socios accedieron al interior del estadio. Sin embargo, la tensión bullía en los cercanos cuarteles generales de los tres candidatos, enfrascados en un cruce de acusaciones por la instalación de una txosna por parte de Barkala en la zona central de la explanada de La Catedral, las duras declaraciones de la víspera de Uriarte, que activó el ventilador en su última entrevista como aspirante en un intento de desacreditar a sus adversarios, y la contundente respuesta de Arechabaleta al flamante nuevo timonel de la nave rojiblanca.

Los aledaños del campo eran un trasiego constante de socios mientras los tres aspirantes en liza aguardaban su destino en estos comicios. El empresario ha confirmado su favoritismo y la baza de Marcelo Bielsa, un técnico con mucho predicamento, ha permitido al ejecutivo deustoarra remontar hasta la segunda posición -había sido último en el número de avales-. El gran derrotado ha sido Barkala, el primero que dio el paso en la carrera hacia Ibaigane. Da la sensación de que sus colaboradores, viejos conocidos por anteriores tareas de gestión en el club, son ya pasado de cara a próximas citas electorales.

Uriarte ha salido indemne de todos sus tropiezos durante la campaña. Tampoco le ha penalizado el hecho de haber compartido técnico con Barkala. Los análisis previos sugerían la posibilidad de que esta coincidencia dividiera el voto entre ambos y que Arechabaleta pudiera beneficiarse de ello con su apuesta por Bielsa. Pero si esa dispersión se ha producido no ha tenido una repercusión determinante en los resultados.

El sufragio se ha concentrado en torno a la propuesta de un Uriarte que pidió desde el principio una campaña limpia y que sorprendió al sacar toda su artillería en las horas decisivas de la campaña para arremeter contra sus rivales. Sus manifestaciones han abierto heridas que pueden tardar en cicatrizar cuando la 'legislatura' acaba de echar a andar.