Los jugadores del Athletic celebran el gol de Williams en Balaidos, que sirvió al equipo para salir del descenso en el estreno de Elizegi. / efe

Athletic Club Las elecciones sientan bien al Athletic en el césped

La llegada de un nuevo presidente ha coincidido en el pasado con un título de la Liga, la clasificación para dos finales, con la salida del descenso y rozar Europa...

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Las elecciones a la presidencia del Athletic suelen sentar bien sobre el césped al equipo rojiblanco. Un título de la Liga (1982), una temporada con dos finales (2011-12), abandonar el descenso y rozar una clasificación europea (2018-19)... Esos han sido algunos de los resultados firmados por la escuadra vizcaína la campaña siguiente a la que los socios del club de Ibaigane decidieran la identidad de su nuevo presidente, como ocurre con el ejercicio que echará a andar en tan solo unos días.

Los comicios anteriores a los que han dado la victoria a Jon Uriarte se celebraron en diciembre de 2018. El Athletic, que un mes antes había destituido a Eduardo Berizzo, se marchó al parón en puestos de descenso, en la posición número 18. Pues bien, una victoria en Balaidos, ya con Aitor Elizegi en el palco, le sacó de esos tres lugares malditos y, poco a poco, el conjunto de Gaizka Garitano escaló en la clasificación hasta jugarse entrar en Europa en la última jornada, frente al Sevilla en el Sánchez Pizjuán. No lo consiguió –como este año–, pero lo rozó: solo el larguero lo impidió.

Si se mira a las elecciones de 2011, cuando Josu Urrutia superó a Fernando García Macua, la escuadra rojiblanca firmó una sobresaliente temporada tanto en la Europa League como en la Copa del Rey. Por segunda vez en su historia, la formación vizcaína se plantaba en dos finales 35 años después. Sin embargo, con Marcelo Bielsa en el banquillo, el equipo perdió ambos encuentros decisivos y, es verdad, en la Liga no mejoró la posición del curso anterior.

En 2007 también se produce un aumento del rendimiento de la formación bilbaína. Después del bienio negro, Macua y Joaquín Caparrós hacen que esos fantasmas del descenso que se habían acercado a San Mamés huyan para respiro de la afición: se pasa de sufrir un punto por encima del infierno a situarse en la zona media de la clasificación. Tres años antes, en 2004, Fernando Lamikiz entró en Ibaigane con la temporada empezada, se había disputado una jornada. Fue una de las pocas ocasiones en las que el conjunto bilbaíno no mejoró su lugar en la tabla: había finalizado quinto y ese ejercicio acabó noveno.

La comparativa en el resto de comicios deja unos resultados más o menos similares, tres posiciones arriba (con Javier Uria en 2001), o tres abajo (con José María Arrate en 1994). Aunque, sin duda, el mayor salto, el más potente, se produjo en 1982. El Athletic había terminado cuarto la campaña anterior, un buen resultado. Pero nada que ver con el título, la primera de las dos Ligas, que se recaudó con Pedro Aurtenetxe al mando.