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La emoción del navarro al comunicar su marcha a sus compañeros: «Espero haberos ayudado a entender el sentimiento Athletic»

Iker Muniain se ha dirigido a sus compañeros instantes después de que se haya hecho pública su salida del club

Helena Rodríguez y Juanma Mallo

Miércoles, 24 de abril 2024, 11:41

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Es un vídeo de poco menos de cuatro minutos. Pero en él, Iker Muniain, en el día de su adiós, muestra ante sus compañeros su emoción al dar un anuncio tan importante, el de su marcha del Athletic. En círculo, en el interior de las instalaciones de Lezama, todos escuchan con atención al capitán, al futbolista que elevó al cielo de Sevilla la Copa del Rey de 2024. Hay momentos en los que se ponen los pelos de punta por la trascendencia de las palabras de un profesional que ha respirado en rojo y blanco desde que era un niño.

Pero arranca con una confesión. Con algo que, es cierto, ya había deslizado en alguna ocasión. No obstante, se lo confirma a sus compañeros en la caseta. Lo hace con una batalla interior por aguantar las lágrimas, por no romperse. «Al final creo que es la mejor decisión para mí y para el club. Como he reflejado muchas veces lo que yo tenía pensado, lo que me había imaginado en mi cabeza, era una cosa, estar mucho más tiempo aquí, retirarme aquí... Eso es lo que yo tenía pensado. Pero, chicos, a veces la vida como el fútbol tiene una circunstancias a las que debemos adaptarnos y es lo que estoy tratando de hacer. En esta ocasión, no está siendo nada fácil. Esta decisión conlleva muchas cosas, no solo en lo deportivo, sino también en la familia».

En este momento, el navarro pierde la batalla con las lágrimas. Se rompe. Se agacha. Llora. No puede seguir. Sus compañeros, en el vídeo se ve a un Iñaki Williams también roto por la emoción, a Raúl García, a Ander Herrera y a un De Marcos, el otro capitán, que se acerca, le consuela, le abraza. Muniain se tapa la cara.

Y trata de continuar. Lo hace. «Estoy cerrando un círculo en un buen momento, donde hemos pasado muchísimas cosas juntos, ¿no? Dentro, fuera... Hemos vivido un montón de cosas maravillosas, otras no tanto, pero las hemos afrontado como siempre hemos podido».

A partir de ese momento, habla de lo que supone portar una camiseta como la de la formación vizcaína, el peso, la responsabilidad... «Con unos llevo mucho tiempo, con tros menos, pero da igual. Es lo mismo. El sentimiento es el mismo. Lo único que deseo es que ojalá haya podido ayudaros a todos aunque sea un poco en lo humano y en lo profesional a crecer. Con eso me conformo. También haberos ayudado a entender un poco más el sentimiento Athletic, lo que conlleva ponerse esta camiseta todos los fines de semana -se toca el pecho y el escudo-, cada vez que entrenamos, la responsabilidad, el compromiso, de ser buen compañero, de respetar al rival, de saber ganar, de saber perder... Es la batuta de un club tan grande como éste...».

Para terminar, les lanza un mensaje, les hace una petición. A compañeros como De Marcos, que debe renovar, Williams, Herrera, que también debe prolongar su relación... «Y os pediría una cosa. Que cuando ya no esté pues vosotros seáis capaces de seguir transmitiendo esto a los nuevos chicos que vengan, a los nuevos jugadores, a los nuevos empleados. Porque esto es de generación a generación, no solo de abuelos a padres a hijos. Sino en el vestuario a la gente, hay que mandarles mensajes y ayudarles a entender todo lo que conlleva llevar este escudo aquí en el pecho», va terminando el navarro.

Y remata. Ya casi sin fuerzas para sostener las lágrimas. «Así que os voy a querer siempre y aquí para lo que sea. Ha sido un placer». Y se acercan Herrera y Williams. Los tres se funden en un abrazo. De fondo, los aplausos del resto de compañeros. Más tarde, un manteo.

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