Vista área y nocturna del estadio de San Mamés, que será sede del Mundial 2030 si lo organiza España. / el correo

La Federación evaluará la próxima semana San Mamés como sede del Mundial 2030

Una delegación examinará el estadio del Athletic y valorará la infraestructura de la ciudad y sus accesos

Robert Basic
ROBERT BASIC

Una delegación de la Federación Española de Fútbol (FEF) tiene previsto evaluar la semana que viene San Mamés con el objetivo de cotejar sus características con los estándares exigidos para el Mundial 2030, competición que el organismo presidido por Luis Rubiales aspira a acoger junto con Portugal y Ucrania. El estadio del Athletic y Bilbao conforman una de las 15 sedes que pretenden albergar la Copa del Mundo casi medio siglo después -la capital vizcaína lo hizo en 1982- si la FIFA otorga el evento a Madrid, Lisboa y Kiev. Tal y como había avanzado este periódico, el campo rojiblanco será objeto de una primera inspección en este mes de noviembre, aunque todas las fuentes consultadas coinciden en que La Catedral es uno de los cinco recintos fijos en la hoja de ruta federativa junto a los del Santiago Bernabéu, Camp Nou, Metropolitano y La Cartuja. Siempre y cuando, claro está, la candidatura salga adelante y se imponga a la ya oficial de la CONMEBOL compuesta por Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile. Marruecos valora concurrir en solitario, mientras que Grecia, Egipto y Arabia Saudí estudian una propuesta conjunta.

Existe un convencimiento absoluto en el seno de la candidatura ibérica de que resultará adjudicataria de la Copa del Mundo, una decisión que tomará la FIFA en el marco de la celebración de su 74º congreso programado para mayo de 2024. España y Portugal consideran que tienen las mejores instalaciones y condiciones para organizar el campeonato, que cogerá el testigo al que tendrá lugar dentro de cuatro años en Estados Unidos, México y Canadá. Si esto ocurre, San Mamés y Bilbao serían una de las 11 sedes nacionales y acogerían 48 años después una nueva edición de la Copa del Mundo. La adhesión de Kiev conlleva un valor añadido porque un país ahora en guerra tendría la oportunidad de restañar sus heridas gracias al deporte más popular del planeta. La ampliación de la candidatura tiene una fuerte carga simbólica y explora realidades más allá de la futbolística.

Hoteles, rutas, aeropuertos

Varios son los requisitos que se piden a las 15 aspirantes. Los campos tienen que tener un aforo mínimo de 40.000 espectadores, además de contar con estadios 'satélite' que sirvan de apoyo al principal. Las ciudades deben acreditar una determinada capacidad hotelera y contar con un cierto número de establecimientos de cinco estrellas -exigencia FIFA-. Se valorarán también las infraestructuras y accesibilidad de las sedes, como los aeropuertos y las vías de conexión. La capital vizcaína ha reforzado en los últimos años su perfil de anfitriona de los grandes eventos. Ha acogido el Mundial de baloncesto, finales de rugby, galas MTV y The 50 Best -restauración-, la Final Four de la Basketball Champions League y en 2024 tendrá la final de la Champions femenina y en 2025 la de la Europa League.

Todas las ciudades han entregado a la FEF la documentación pertinente que les acredita como aspirantes a una de las 11 plazas que tendría España como anfitriona -Portugal dispondría de tres, en Lisboa y Oporto, y Ucrania de una, en Kiev-. Todavía no hay una fecha para el veredicto de la Federación, que sigue los criterios y los tiempos marcados por la FIFA, pero todo indica que la decisión sobre las sedes se tomará después del Mundial de Catar, previsiblemente en los primeros meses de 2023. Entonces quedarán conformados todos los escenarios, que serán remitidos a la organización que rige el fútbol planetario