'Fair play' en unas elecciones que van caldeando Ibaigane

Manu Cecilio / Ignacio Pérez / Virginia Melchor

La sede del Athletic vive un momento de respiro a la espera de la llegada masiva de votantes a lo largo de la tarde

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Descafeinada o no, una duda que no ha dejado de planear durante toda la jornada, la gran celebración de la democracia rojiblanca arrancó en el palacio de Ibaigane con puntualidad británica. A las 9.00 horas, y en un ambiente todavía gélido en Bilbao, se formó una cola que pronto se disolvió delante de las 24 mesas dispuestas para la votación. Los dos candidatos a la presidencia del Athletic, Alberto Uribe-Echevarría y Aitor Elizegi, enseguida tomaron posiciones con sus colaboradores, mientras que los primeros socios con derecho de sufragio, de los 41.354 convocados a estas elecciones, se fueron dejando ver para votar. Genar Andrinua, Izaskun Larrieta y Silvia Muriel en el grupo de Uribe-Echevarría, y Manolo Delgado y Tomás Ondarra en el de Elizegi, departían y estrechaban manos. A media mañana llegaron otros hombres fuertes de cada plancha. Javier Aldazabal se unió a Uribe-Echevarría y Andoni Ayarza, a Elizegi. La contienda se desarrollaba con un 'fair play' que ojalá se viera en los estadios de fútbol. Y la llegada a eso de las 12.45 de los socios número uno y dos, este último en silla de ruedas, recordó a todo el mundo la larga historia del Athletic.

Los dos aspirantes -el que gane será el 32 presidente- se saludaron nada más verse y conversaron durante unos instantes ante los periodistas, los cámaras y los simpatizantes de cada plancha. Más tarde, transcurridas unas pocas horas desde el comienzo de la votación, Ibaigane ya era un hervidero de gente donde fueron asomando, además de Josu Urrutia, Dani, el expresidente Fernando Lamikiz, Iñaki Anasagasti y el consejero del Gobierno vasco Pedro Azpiazu, entre otros rojiblancos conocidos. A pesar de ello no faltaron quienes aseguraban que esta vez a la jornada le faltaba intensidad, algo debido en parte a la fecha escogida, en mitad de las Navidades y la víspera de los Santos Inocentes.

Hubo eso sí algunos socios madrugadores, los que prefirieron cumplir con su 'obligación' con el Athletic desde el primer momento, dejando el resto de la jornada para sus tareas o para seguir los resultados. Incluso los hubo que confesaban, por ejemplo, que iban a dejar la papeleta y salir de viaje para unos días de asueto. «Nos marchamos enseguida», recordaron. Pero no fueron muchos aficionados, la verdad sea dicha. Algunos habían anunciado que lo habían dejado para la salida de la oficina, hasta bien entrada la tarde. Es cierto que Ibaigane se llenó de aficionados, pero sobre las 16.00 horas apareció nuevamente un dato significativo de participación: un 24%, 9.959 votantes en números absolutos, un 9% menos que en las elecciones que dieron la victoria a Josu Urrutia en 2011.

Uribe-Echevarría había explicado al principio, tras conocerse los votos emitidos pasadas las diez de la mañana, que las jornadas electorales son diferentes y que en la menor afluencia de primera hora podían haber influido tanto el frío como el hecho de ser día laborable. No obstante, proclamó que «el Athletic está muy vivo» y él, en concreto, no se sentía «ni preocupado ni tranquilo, sino expectante». Elizegi elogió, por su parte, el «saber estar» de los socios, que «han podido elegir» entre diferentes proyectos. «La sociedad está aquí otra vez», resumió el cocinero bilbaíno, destacando a los jóvenes que ayer preguntaban qué había que hacer para votar. «Veo más gente joven entre la prensa que entre los socios».

A la expectativa estaba, a decir verdad, la masa social del Athletic, que a eso de la una de la tarde inundaba los aledaños de Ibaigane. La temperatura informativa fue aumentando a medida que el sol caldeó un poco el ambiente y por supuesto lo hará algo más tarde, cuando a partir de las nueve de la noche, se inicie el escrutinio del que saldrá el futuro presidente del Athletic. Entre tanto, la sede del club se ha convertido en un batiburrillo de viejos conocidos, un escenario abarrotado de gente, de donde en largos periodos parte una larga cola que abarca la manzana. Un lugar obligado para el reencuentro de antiguos compañeros -Rafa Alkorta, el designado por Elizegi para el área deportiva del Athletic, no dejó de saludar a amigos y aficionados. Se sucedían las entrevistas por radio y televisión, como la del concejal bilbaíno Iñaki Gil, que abogó ante las cámaras por «la comunión» entre los jugadores del Athletic y la grada, mientras Josu Urrutia hablaba para ETB y los expresidentes José Julián Lertxundi, Javier García Macua, José María Arrate, Ignacio Ugartetxe y Ana Urquijo también atendían a los informadores y conversaban con conocidos.

Andoni Goikoetxea se fundió en un abrazo con Manolo Delgado, con quien había compartido glorias deportivas en los años ochenta, y no pasó un minuto cuando Uribe-Echevarría se acercó al exdefensa rojiblanco para saludarlo. El exjugador del Athletic y segundo entrenador del Barça, Jon Aspiazu, también acudió a la cita. Y Javi Clemente no podía faltar a un ritual electoral que es igualmente un viaje emocional por los recuerdos del Athletic. Todo se desarrolló con afabilidad. Sobre las 13.30 horas llegó el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y más tarde el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria. También estuvieron presentes el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, e Itxaso Atutxa, presidenta del Bizkai Buru Batzar. Cruzado ya el ecuador de la jornada, la familia rojiblanca, preocupada por la marcha deportiva de su equipo, mantiene las formas, cada vez más cerca de conocer al nuevo inquilino de Ibaigane, fruto de un proceso singular y único en el mundo: la democracia rojiblanca.

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