Faltó finura para resolver

La apuesta de Valverde por la pareja Dani García-Vesga, tan denostada en tiempos de Marcelino, se reveló acertada porque en ese añadido de cemento extra por delante de la defensa se quedaron atascados Fekir y Canales

JUAN CARLOS LATXAGA

Había algo más que curiosidad por comprobar cómo sería el regreso del fútbol doméstico después del parón por el Mundial. Estamos ante una situación insólita así que, por mucho que hoy en día a la tecnología solo le falte decirnos quién va a ganar la Liga, nadie sabía a ciencia cierta el efecto que tendría y que tendrá para los equipos este corte en la competición.

Así que la visita del Athletic al Villamarín tenía un cierto aire de partido de agosto, aunque fuera con abrigo y castañas. Afortunadamente, podemos decir que los de Valverde han hecho un buen rodaje durante estas semanas y han regresado con un ritmo de competición más que aceptable, mejor que el Betis, desde luego, que solo amenazó en serio durante un ratito de la segunda parte, cuando Luiz Henrique ejerció de brasileño en un par de jugadas que Unai Simón se encargó de desbaratar.

Quizá porque era un partido de regreso a la competición, o porque los dos equipos se concentraron en nadar y guardar la ropa, lo cierto es que se echó en falta esa finura que se consigue con la rutina de la competición semanal. Sobre todo el Athletic, que de por sí ya suele tener problemas con la precisión en los metros finales. Su buena puesta en escena y su despliegue eficaz en el centro del campo, no tuvo la continuidad debida cuando el balón llegaba al área rival. Allí las jugadas que tanto prometían veinte metros atrás morían en un centro sin sentido o en un pase defectuoso. Fue una lástima porque los leones no pudieron plasmar en el marcador el buen trabajo que estaban desarrollando sobre el césped.

La apuesta de Valverde por la pareja Dani García-Vesga, tan denostada en tiempos de Marcelino, se reveló acertada porque en ese añadido de cemento extra por delante de la defensa se quedaron atascados Fekir y Canales, dos de los principales creadores del Betis. Luiz Henrique les tomó el relevo, pero no fue suficiente ante un Athletic que estuvo sólido salvo por un par de errores individuales.

Es cierto que fue uno de esos partidos que se pueden jugar sin porterías. Unai Simón se lució con un par de buenas intervenciones, una de ellas decisiva, pero el Betis no podrá recurrir a ellas para considerar escasa la cosecha de un punto. El Athletic no tiró a puerta ni una sola vez, no vamos a negarlo, pero el balón rondó con más peligro y más frecuencia en el área de Rui Silva. Ya está dicho que faltó calidad y finura para que alguien pusiera alguno de esos balones en dirección a la portería.

Tampoco el Athletic tiene suficientes argumentos para sostener que el punto se quedó corto para sus méritos. El empate acabó siendo el resultado más lógico para un choque tan igualado, en el que no hubo apenas espacio para ligar cuatro pases seguidos con intención. Todo el talento que acumula el Betis del centro del campo en adelante quedó diluido por el eficaz planteamiento del Athletic; los velocistas que presentó Valverde no pudieron retar a sus pares a una sola carrera porque no les concedieron el espacio imprescindible.

Teniendo en cuenta todas las circunstancias del partido y el nivel del rival, hay que considerar el punto como bueno porque, además, pudimos comprobar que el Athletic no ha perdido ni un ápice de la competitividad que le había situado en la cuarta posición de la tabla antes del parón. Los leones han retomado su discurso más o menos donde quedó interrumpido hace mes y medio.

La finura llegará a medida que las piernas vuelvan a activarse con regularidad y los protagonistas recuperen el ritmo, ese intangible del que todavía no nos dan una medida exacta como hacen con otros parámetros pero que a la hora de la verdad resulta tan decisivo.