«Estoy feliz de estar aquí»

Concentrado con sus compañeros en De Lutte, Yeray recuerda su batalla contra el tumor./Juan Echeverría
Concentrado con sus compañeros en De Lutte, Yeray recuerda su batalla contra el tumor. / Juan Echeverría

El central de Barakaldo Yeray Álvarez habla del tumor que sufrió, la recaída, un tratamiento «jodido» y su nueva visión de la vida

JUANMA MALLOEnviado especial. De Lutte

Yeray Álvarez se sienta en un sofá del bar del cuartel general del Athletic en De Lutte y se abre para hablar del tumor que padeció en el testículo derecho con la misma entereza con la que afrontó la terrible enfermedad. Echa la vista atrás y recuerda aquella llamada de su médico, a las 7.30 de un día de junio de 2017, que portaba una frase maldita. «Tienes que someterte a tratamiento». Estaba con la selección Sub'21, a las puertas del Europeo, y le dieron la opción de aplazar la quimioterapia. No se lo pensó. «Ahora», le dijo el central de Barakaldo (23 años). Fue «jodido», sobre todo al final, con sesiones de nueve de la mañana a tres de la tarde, los cinco días de la semana. Él, sin embargo, a pesar de la dureza, del cansancio, nunca dejó de dibujar esa sonrisa que le caracteriza. Luchó, no pensó en abandonar, y ahora convive con sus compañeros en De Lutte. «Estoy feliz de estar aquí», confiesa.

-Ha llegado Berizzo, que compartió con usted enfermedad y al que mandó apoyo. ¿Tiene un feeling especial con él por esta circunstancia? Ayer bromeó con usted durante la sesión matinal.

-No. He mandado mensajes a mucha gente, como a él. Sirve de apoyo. Tenemos un míster que es bromista pero no solo conmigo, con todo el mundo. No es que tengamos un feeling especial. ¡Es que bromea con todo el mundo! Y es la mejor forma de llevar el día a día.

-Hace tres días, Muniain aseguró que las dos graves lesiones le habían hecho madurar. ¿Ve la vida de otra manera después del tumor en el testículo?, ¿ha notado que en dos años ha crecido?

- Te pilla muy joven y no es lo más normal de la manera que yo lo asimilé. Es verdad que valoras otras cosas, no tanto el fútbol.

- Cualquier pequeño detalle toma más relevancia.

-Poder estar hoy aquí lo agradeces. No tener que estar encerrado en esa habitación y poder estar aquí con tus compañeros, ya sea con 25 grados o con 32, te da igual: estás feliz de estar aquí.

-Y además por cómo le han tratado. ¿Todavía se emociona cuando se acuerda de su gesto de raparse?

-Lo he agradecido mil veces y lo seguiré agradeciendo toda la vida, ese gesto es para recordarlo siempre.

«Me llamó el médico a las 7.30, tenía que volvera a Bilbao y recibir tratamiento»

Primero en Navidad

-Volvamos al 23 de diciembre. En plenas Navidades, se anuncia que está enfermo. ¿Fueron las peores de su vida o las recuerda de una manera distinta por el apoyo que encontró: de su chica, su familia, los amigos, el mundo del fútbol?

-Cuando me pasa en Navidad el proceso fue rápido. En poco más de un mes (del 23 de diciembre al 4 de febrero) estoy otra vez de vuelta jugando en el Camp Nou.

-Es peor lo de junio de 2017.

-Sí. Cuando te dicen que vas a recibir el tratamiento ya es tema más serio, que vas a perder mucho tiempo, que vas a perder mucha capacidad física, muchos entrenamientos, pretemporada, y el Europeo Sub'21, para el que estaba concentrado. Me hacía muchísima ilusión. Y todo eso es lo que realmente te duele.

-¿Notó algo raro en esa segunda ocasión?

-No, no, no. Para nada. Son dos ganglios pequeños y no notas nada ni por fuera ni por dentro. Es algo que encuentran los médicos, que para que no vaya a más tienes que recibir este tratamiento.

-¿Y en qué piensa primero: en el fútbol o en la vida?

-La verdad es que en ese momento recibo 20.000 llamadas. No quieres hablar con nadie, quieres estar solo. Contestas a tus padres, a tu novia, a tu familia, más que nada para tranquilizarles...

-Y es que está solo en Madrid con la Sub'21.

-Estoy en Madrid, me dicen que tengo que coger un vuelo para volver a Bilbao en una hora y te llama todo el mundo.

-¿En esa llamada ya le comunican que ha recaído, o solo le dicen que debe volver a Bilbao?

-Es a las 7.30, una llamada del doctor: habían encontrado una pequeña cosa y que tenía que volver a Bilbao a hacer más pruebas, pero que tenía que hacer tratamiento y tenía que elegir entre acabar el Europeo y recibirlo, o volver directo y hacerlo ya.

-Y se decantó por lo segundo.

-No necesitaba pensar nada, quería dármelo ya.

-¿Le duele recordarlo? ¿O le emociona?

-No es la primera vez que lo hablo. No es dolor, es un aprendizaje para cada persona recordar esos momentos. No todo el mundo lo hubiese podido llevar de la misma manera que yo.

«El dinero no da la felicidad. Tenemos ciertas facilidades, pero lo importante es la salud»

Siempre sonriente

-Nunca perdió la sonrisa.

-No. Llegaba todas las mañanas al IMQ de Zorrozaurre a las nueve y algo. Era el primero. El tratamiento era largo y duro. Todos los días llegaba con una sonrisa. Había días que llegaba más cansado, otros días menos, pero incluso cuando perdí el pelo, aunque no tuviera ganas, siempre sacaba esa sonrisa.

-Y nunca se le pasó por la cabeza rendirse.

-Imposible. Ninguna persona, nunca, puede decir que se rinde ante algo así, y menos con el apoyo y el cariño que tenía.

-¿Se siente como un ejemplo para los niños, para los jóvenes?

-Ejemplo son todas las personas que lo superan y más las que no lo consiguen e intentan hacerlo por todos los medios. Soy un personaje público y mucha gente se ve reflejada: 'mira Yeray, cómo lo ha superado' o 'mira Yeray, qué bien lo llevaba'.

-¿Qué es lo que más le sorprendió de todo el proceso? ¿El apoyo, la entereza...?

-El Athletic es diferente y el apoyo de la gente sabía que lo iba a tener, pero sobre todo el apoyo de mi familia, el que no quisieras, sinceramente, recibir visitas... Estás enchufado a una máquina y lo único que quieres es descansar y estar tranquilo.

-¿Cuántos días recibía tratamiento?

-Estaba cinco días a la semana, de nueve de la mañana a tres de la tarde.

-¿Y aún así se dejó ver por Lezama?

-Recibía una semana tratamiento, y los cuatro primeros días estaba bastante tocadillo, pero luego iba a Lezama. El médico me dijo que era bueno intentar hacer deporte, y en cuanto podía iba.

-Estar en el vestuario como uno más le serviría también como estímulo.

-Me trataron como un lesionado más. ¡No hay más! Era una lesión más grave, por así decirlo, pero te tenías que sentir como un lesionado más que iba a volver a los terrenos de juego en breve.

-¿Pensó que tenía que abandonar el fútbol?

- No.

-¿El médico le puso ejemplos como Penev o Sergio Aragoneses?

-Esta enfermedad tiene dos salidas: seguir, o no seguir. Se te pasan por la cabeza mil cosas, pero con el apoyo que tuve y con las palabras de los médicos en ningún momento pensé en dejarlo.

-¿No tuvo tiempo, entonces, de pensar un plan B; estudiar una carrera, por ejemplo?

- No. Lo único que pensaba era en volver, y hacerlo cuanto antes. Y siempre preguntaba: '¿y cuándo va a acabar?' '¿y cuánto va a durar?'. La última sesión también se retrasó, yo me la quería dar una semana antes, para volver cuanto antes.

-¿Qué lección ha sacado de todo esto? Porque a su alrededor tendrá gente con otros problemas, amigos en el paro...

-Eso de amigos en el paro... El dinero no da la felicidad. Es verdad que nosotros tenemos ciertas facilidades y se agradecen pero el fútbol, el dinero y todas esas cosas están aparte. Lo primero es la salud y ya está.

- ¿Y ese primer partido en San Mamés, cuando sale a calentar y la gente le ovaciona?

-Muy emocionante. Fue una pena no haber jugado, el público lo recibió de aquella manera (pitó a Ziganda por no sacarle ante el Alavés).

-¿Es mejor futbolista ahora?

- ¿Mejor futbolista? Soy una persona diferente. Cada entrenador y cada preparador te exige unas cosas y tú respondes ante ellas. El año pasado nadie pudo dar su mejor nivel, y no te puedo decir que estuve al mejor nivel ni mucho menos. Pero este año, tal y como ha empezado, cada uno vamos a subir un peldaño para crecer como futbolistas.

«El míster quiere que juguemos rápido, a pocos toques, con una circulación rápida»

Yeray espera algo grande del Athletic este curso.

-Es su primera pretemporada 'normal'; con Valverde estaba con los nervios de ganarse el puesto, y el curso pasado no estuvo con sus compañeros por la enfermedad.

-Estoy con muchas ganas. La pretemporada del año pasado fue de otra manera. La primera pretemporada también era jugarme el puesto a ver quién se quedaba... Y ésta la hemos cogido con muchas ganas y con mucha fuerza.

-Llevan más de dos semanas de trabajo sin un día de descanso.

-El cansancio se acumula, y las piernas lo notan, pero si nos meten esta caña y este ritmo es porque quieren algo de nosotros y van a intentar sacarlo como sea.

-Nuevo entrenador, otro manera de jugar, otro sistema, y los centrales con mayor protagonismo para el balón jugado.

-Lo llevo bien. El míster quiere que juguemos rápido, a pocos toques, con una circulación rápida y eso es lo que nos exige: que juguemos a una velocidad mayor de lo que estamos acostumbrados y que tengamos el balón poco en los pies.

-También están más exigidos, porque los laterales van mucho para arriba.

-Cuando un equipo quiere apretar arriba y quiere ir para arriba el mínimo error lo va a cometer el defensa, por eso tienes que estar muy concentrado y saber en todo momento a lo que juegas.

-¿Le han dado muchas vueltas a lo sucedido el año pasado?

-Fue un año diferente. También había míster nuevo, todo nuevo. Cuando las cosas no salen se achaca sobre todo a ellos, y al final sí que la gente no está a gusto, el mister tampoco está a gusto, y al final el año sale como uno quiere.

-El miércoles tuvieron una prueba de nivel ante el ADO y se le vio sólido atrás, junto a Núñez.

-Estamos cómodos. Somos dos chavales que a pesar de la edad confiamos en nuestra capacidad, sabemos lo que tenemos y que lo aprovechamos.

-Y dos chavales que están en la lista de la selección.

-A cualquiera le gratifica que le llamen con la selección y estar ahí en esa lista.

-¿Cuál es el objetivo?

-Intentar estar lo más arriba posible, este año solo tenemos dos competiciones, e intentar llegar la Copa lo más lejos porque es una competición que nos encanta. Y en la Liga volver a entrar en la UEFA y si se puede en Champions.

 

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