«Soy feliz aquí, vamos a ver qué pasa»

Iker Munian durante la rueda de prensa tras el entrenamiento de hoy./EFE
Iker Munian durante la rueda de prensa tras el entrenamiento de hoy. / EFE

Muniain elude pronunciarse con contundencia sobre su renovación con el Athletic, aunque deja entrever que en los despachos se trabaja a destajo para llegar a un acuerdo

ROBERT BASIC

Iker Muniain acaba contrato dentro de nueve meses y su futuro se está tratando dentro y fuera de los despachos de Ibaigane. En principio, las dos partes quieren darse la mano y firmar la renovación, pero de momento el jugador está a la espera de noticias y atento a los movimientos del club. «Cuando haya algo lo comunicaremos», ha comentado el navarro esta mañana en Lezama, donde el Athletic se ha entrenado a puerta cerrada -lo hará también durante los tres próximos días- para preparar el partido del sábado contra el Real Madrid. Ha evitado dar por hecha la ampliación contractual, aunque ha dejado entrever que los cimientos están puestos y que hace falta entenderse en asuntos concretos. Básicamente, la dimensión de la ficha y el tiempo de duración del nuevo documento. «De momento no hay nada, pero puede que lo haya dentro de poco», ha deslizado el mediapunta, quien ha enviado un mensaje con puntos suspensivos. «Estoy feliz aquí, vamos a ver qué pasa».

Al navarro se le ha cuestionado por la salida de Kepa Arrizabalaga, renovado en su momento hasta 2025 y con una cláusula de 80 millones, y por si él también podría protagonizar una fuga de estas características. Sin cambiar el tono de voz y con la mirada fijada en la mesa, Muniain ha hilvanado una respuesta positiva. «La gente se queda dolida con las marchas (de los jugadores), tocada en el orgullo. Necesita alegrías... a ver qué pasa. Soy feliz aquí, vamos a ver», ha reforzado su mensaje. Cuando se le ha preguntado directamente por si va a seguir en el Athletic, el canterano ha tirado de diplomacia envuelta en papel esperanza. «Las negociaciones son para ponerse de acuerdo entre las partes. No hay nada escrito. Las intenciones que tenemos el club y yo están encaminadas. Para eso están las reuniones, para hablar de cosas», ha redondeado su exposición. El contrato que se está tratando es de envergadura y definirá aún más el peso específico y la importancia del futbolista en el vestuario.

Con los despachos a pleno rendimiento, donde se cocina su futuro y su carrera, Muniain observa ahora con ambición la visita del Real Madrid y la posibilidad de protagonizar una noche memorable ante un equipo que ha ganado las tres últimas Ligas de Campeones. Un gigante que el navarro desea mandar a la lona y dejar los tres puntos en San Mamés, que debe ser una caldera el sábado y fuente de energía a la que enchufarse cuando falten fuerzas. «Hay que hacer casi todo bien para ganarles. Es una plantilla plagada de estrellas, con jugadores decisivos que pueden dar un golpe de efecto en mitad del partido. Iremos a ganar con todas nuestras armas», ha prometido el mediapunta, posición en la que por cierto se encuentra «cómodo» pero sin descartar que «en algún momento pueda escorarme de nuevo a la banda».

Sin Cristiano

Muniain no cree que el Madrid sea menos Madrid por el hecho de que Cristiano Ronaldo ya no esté en sus filas. «A lo largo de la historia han demostrado que son uno de los rivales más fuertes que existen. Los jugadores pasan, pero ellos tienen recursos para suplir a futbolistas como CR7». Está con ganas de mirarles a los ojos y discutirles la victoria, competir de tú a tú y partirse el alma en busca de los tres puntos. «¿Por qué no?», se ha mostrado confiado y también muy reforzado por las situaciones que le han tocado vivir y que le han hecho volverse más duro e impermeable a los contratiempos. «Con el paso de los años adquieres experiencia y madurez. Me siento muy bien, a gusto y con ganas de seguir creciendo personalmente y con el equipo». Totaliza 350 partidos con la camiseta rojiblanca, sin olvidar que se rompió las dos rodillas y pasó mucho tiempo rodeado de batas blancas. «He recibido golpes que me han restado partidos y temporadas, y también me han hecho más fuerte para continuar».

El navarro presiente que está ante una gran temporada -«puede ser mi año»- y que dará todo lo que tiene para mejorar y elevar su nivel de juego. «Quiero disfrutar del fútbol, de lo que me hace feliz», ha remarcado. Solo tiene 25 años y lleva una década en el primer equipo, en la élite. En la espalda, el número 10. Posición con la que le identifica Eduardo Berizzo, el técnico que ha centrado su ubicación en el ataque. Las lesiones le robaron horas y horas de fútbol; él opta por mirar hacia adelante. «Prefiero ver lo que me queda por hacer. Que sea mucho». Y de rojiblanco. Pero este tema está en los despachos, que echan humo buscando la fumata blanca

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