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Athletic Club
Athletic y Barça salen al campo en una imagen captada por los noticieros de la época y que TVE rescató.
Athletic y Barça salen al campo en una imagen captada por los noticieros de la época y que TVE rescató.

#aurtenbai

Cuando el Barça nos birló la primera Copa

  • El Athletic perdió su primera final contra el Barcelona (2-0) en mayo de 1920 en el Molinón de Gijón

La fatalidad y el árbitro, y no precisamente en ese orden, tuvieron mucho que ver en el infeliz desenlace. Pichichi estrelló un balón en el palo y el trencilla anuló un gol de penalti a los bilbaínos y permitió que subieran al marcador dos tantos marcados en dudosa posición. El Athletic caía derrotado 2-0 en el Molinón de Gijón por el Barcelona, que se proclamaba campeón de España de 1920. Era la segunda final entre ambos equipos. Irún fue el escenario del primer encuentro, en 1914; el triunfo se decantó del lado rojiblanco, que se impuso por 2-1 a los culés.

Las crónicas de los diarios bilbaínos eran coincidentes. Cargaban las tintas sobre el colegiado Beltrán de Lis. Incluso hubo quien, sin disimulo alguno, reprochaba al ganador que se hubiera fijado en jugadores foráneos para formar el equipo. "Es verdaderamente triste que al foo-ball (sic) catalán representen footbalistas (sic) que no son catalanes; y luego no vale decir que los campeones de España son catalanes solos, sino que los hay que no lo son", clamaba 'El Pueblo Vasco' en su edición del 4 de mayo de 1920. "Ganaron valiéndose de medios ¿lícitos o ilícitos? (eso no importa o al menos así parecen dar a entender los encargados de velar por la observancia del reglamento), al formar un team (sic) compuesto de jugadores de pueblos distintos y aunque algunos de ellos no dieron el resultado apetecido para formar el team ideal de los catalanes, obligando a los directivos del Barcelona a buscarlos de muy lejanas tierras, y oyendo por parte de algunos preciosas contestaciones, consiguieron sí un buen equipo que es el que lleva la representación del equipo catalán. No crean los catalanes que esto lo decimos en la desesperación o sentimiento, como quieran, producida por la derrota".

Lamentos y ayes eran generalizados en los periódicos vascos. 'El Liberal', 'Euzkadi', 'La Tarde', 'La Gaceta del Norte', 'El Pueblo Vasco', 'El Nervión' y 'El Noticiero Bilbaino' mandaron a Gijón a sus mejores cronistas para relatar a sus lectores cuanto de interés aconteciera en este partido que había levantado grandes expectativas. "El árbitro ha cometido un verdadero atropello", clama 'Niágara' en 'El Liberal', que se mostraba indignado con el resultado. "Los dos goles adjudicados al equipo catalán fueron dos 'orsays' (sic) clarísimos, particularmente el segundo", escribía en su crónica remitida por teléfono a la publicación de Gabriel María Ybarra de la Revilla. Claro que para 'La Vanguardia' el triunfo catalán fue "bien merecido". "Vencieron encontrando por parte de sus temibles adversarios una resistencia heroica, pero vencieron al fin, no por la chiripa que supone un solo goal (sic), aunque fue entrando con el pecho, valientemente a goal, sino que remataron su solemne, su grandísima victoria, con dos tantos, sin permitir que sus enemigos, nobles y caballerescos, pudiesen burlar nuestra puerta nada más que por un penalty (sic), y éste efectuado en condiciones no reglamentarias, y, por lo tanto, anulado".

El Athletic llegaba a la final de Gijón como favorito. No en vano ya había conquistado siete galardones en esta competición -otros tres se le habían escapado-. "A la final llegan siempre el Athletic y otro más", se decía ya por entonces. No es de extrañar, por tanto, que el diario del conde de Godó afirmara que "el Barcelona, el equipo representativo de Cataluña, en la lucha suprema por la conquista del campeonato de España, ha vencido allá en tierras de Asturias al famoso Athletic, tantas veces campeón del futbol asociatión (sic)". El Barça se presentaba con tres galardones coperos.

Expectación

El tren que llevaba a los aficionados bilbaínos a Gijón iba lleno. Alegres y confiados, no querían perderse un nuevo triunfo de su equipo. "Automóviles, motos, etc. llegaban conduciendo a muchísimos aficionados, sobre todo chimbos, advertidos siempre por ese humor que nos caracteriza a todo bilbaíno, y que, a pesar de los reveses, no decae, estoy por decir, lo más mínimo, como así lo notamos después del partido, a pesar de la impresión tan enorme que en todos causó la derrota vasca; demostramos una vez más la nobleza con que sabemos perder, rasgo que tanto honra al público de la Villa". Así describía el ambiente el cronista de 'El Pueblo Vasco', que destacaba la concurrida presencia de forasteros rojiblancos que se hacían ver en cafés y demás establecimientos, como en paseos y calles.

Los periódicos locales también se hacían eco del partido, por ejemplo 'El Noroeste'. "De todos los pueblos de la provincia vinieron infinidad de aficionados, ávidos de presenciar la lucha entre catalanes y vascos. Oviedo, sobre todo, y la cuenca minera, dieron un contingente grandísimo. De Bilbao, Santander, Madrid y Barcelona fueron muchas las personas que se trasladaron a Gijón. El domingo, en la calle Corrida, en los cafés, en todos sitios, se oiría el característico acento vasco; tan considerable fue el número de bilbaínos que nos honró con su visita".

Según describía el diario gijonés desaparecido tras la Guerra Civil, neutral en la contienda futbolística, la animación fue extraordinaria, no superada en un día de toros del mes de agosto, a pesar de que el tiempo se mostró inclemente. El día amaneció con viento y lluvia "de lo más molesto", pero a la hora precisa de dar comienzo el partido, el desagradable aire cesó "y las nubes nos dejaron tranquilos". El Molinón ofrecía un aspecto magnífico, con todas las localidades ocupadas por multitud de espectadores; más de diez mil personas asistieron al encuentro. Las entradas se cotizaban a cinco y diez duros la general. La mayoría de los espectadores se inclinaban a favor de los vascos. No se registró el más leve incidente, ni en el campo de juego ni entre el público, aseguraba el periódico asturiano. "Debe servirnos de satisfacción, que tanto de labios de vascos como de catalanes, sólo se oyeron palabras de encomio y agradecimiento hacia nuestro pueblo". 

El partido no respondió a la enorme expectación que había causado, según reconocía 'El Comercio' de Gijón. Abundó mucho el juego duro y violento y fueron escasas las jugadas de verdadero mérito, decía el cronista asturiano, imparcial a priori en el desenlace vasco-catalán. "Estamos segurísimos de que el Athletic y el Barcelona no jugaron, ni con mucho, todo lo que saben y pueden. El partido fue de verdadero campeonato: juego sucio, duro y arrollador".

El Athletic sale al campo con el equipo formado por Amann, Acedo, Hurtado, Eguiluz, Pacho Belauste, Sabino, Sena, Pichichi, José Mari, Laca y Germán; William Barnes entrena de nuevo a los leones, como en 1914. El once del Barcelona lo forman Zamora, Coma, Galicia, Torralba, Sancho, Samitier, Viñals, Sesúmaga, Martínez, Alcántara y Plaza.  Los dirige desde el banquillo Jack Greenwell. Arbitra Beltrán de Lis y actúan de jueces de línea Colina y Puente, y de jueces de goal (sic) Nieto y López García. Escoge campo el Barçá, que lo hace a favor del viento. A las cuatro en punto de la tarde da comienzo el encuentro.

El partido

El Athletic se encuentra a los cuatro minutos con un penalti a su favor, por una mano de un defensa culé en su área. Los rojiblancos se las prometen felices; la final no puede comenzar mejor. Laca ejecuta la máxima pena con precisión y el balón acaba en la red; para sorpresa de los vascos, el árbitro anula la jugada porque Germán se ha adelantado al lanzamiento y les castiga invalidándola. "¿Quiere decirnos el árbitro por qué no se repitió el penalty? El reglamento lo dice bien claro: cuando no se verifica esta jugada con arreglo a lo establecido, debe repetirse", afirma categórico y académico 'Niágara', que firma su crónica en 'El Nervión'. El resto de diarios vascos también es unánime: manifiestan su incomprensión y lamentan el error arbitral.

La primera parte es para los rojiblancos. Pero no consiguen batir a Zamora. Los cronistas aseguran que el Athletic ha sido el mejor en los 45 primeros minutos; y señalan que el público tiene idéntica opinión. Los neutrales asturianos destacan al mítico portero catalán, al que definen como el mejor 'goal keeper' de España "tiene gran seguridad en las paradas y posee una vista admirable". También creen que los jugadores de Bilbao se han empleado con cierta dureza, aunque los dos equipos intercambiaron golpes. "El referée (sic) contribuyó mucho a esta dureza del juego, pasando por alto faltas de uno y otro", dice 'El Noroeste'.

El Barcelona logra sacudirse de la presión rojiblanca y llega con peligro a la meta de Amann en la segunda parte. Los defensas del Athletic adelantan demasiado su posición, lo que aprovecha Sesumaga que lanza un pase sobre la misma puerta donde Martínez recoge la pelota con el pecho y logra batir al meta vasco por primera vez. "Este gol fue bastante dudoso; Alcántara está en off-side (sic), pero no es sancionado", señala con resignación 'Niágara'.

El cronista de 'El Nervión' relata que el gol espolea a los rojiblancos, que atacan la meta de Zamora. "Se suceden varias jugadas donde el árbitro es abucheado por el público por su manifiesta parcialidad", asegura el periodista. Zamora, por si acaso, desbarata los chuts de los jugadores vascos, hasta que Alcántara recoge un pase de Viñals, con la defensa descolocada, y de un 'shoot raso' bate de nuevo a Amann. "El público, unánime, abuchea al árbitro por no ver el off-side, pero éste...que si quieres. ¿Habrá comido fabes?", escribe muy enfadado 'Niágara', que asegura que ambos jugadores catalanes estaban en fuera de juego, lo que "no deja lugar a dudas".

El Athletic domina más que nunca y tiene a los catalanes en un puño; pero Zamora vuelve a parar un 'shut' y un zambombazo de Pichichi da en el palo. "Y al poco termina este partido tan desgraciado para los de casa" , señala 'El Pueblo Vasco'. El diario bilbaíno asegura que los delanteros vascos dominaron más, pero no supieron aprovechar la circunstancia y actuaron con poca cabeza. Unicamente salva a Pichichi, que chutó tres o cuatro tiros muy buenos, pero demasiado alto. También se pregunta cómo el árbitro validó los goles del Barça, pese a marcarlos en sendos fueras de juego. "No pudo ser. Flaqueó el centro del campo, no hubo shut, hubo un árbitro que no sabe y mala suerte", concluye. Para su colega de la tarde, el Athletic jugó bien en el primer tiempo, pero decayó en el segundo, aunque dominó mucho más que los catalanes. ¿Y qué contaban estos a sus lectores? La crónica de 'La Vanguardia' destaca a Acedo y Laca, y describe el juego vasco como apático. Del Barcelona deja a todos a gran altura y alaba "su enorme codicia y amor propio". "El encuentro tan deseado ha carecido de aquel interés que había despertado. El árbitro pudo hacerlo mejor", rubrica.

La derrota escoció, y mucho, a los de casa, que confiaban en un equipo campeón muy acostumbrado a llegar a las finales y ganarlas. El Athletic comenzaba a firmar su leyenda; y sus seguidores sufrían lo indecible con el fracaso de los suyos. "Reconocemos con toda sinceridad la derrota de los nuestros; ahora bien, hubo causas que influyeron en este triunfo de los catalanes y que no fueron el juego que desarrollaron los mismos; causas que, de no haber existido, quizá tampoco hubieran dado la victoria a los nuestros, pero nunca, nunca, la derrota", sentencia 'El Pueblo Vasco'