Copa del Rey 2021 Real Sociedad Merino lidera el éxito de un grupo joven y atrevido

El centrocampista navarro, mejor futbolista de la final, desequilibró el partido con un enorme pase que originó el penalti de Iñigo Martínez

Igor Barcia
IGOR BARCIA

Mikel Merino, Cristian Portugués y Mikel Oyarzabal. Tres nombres para una Copa que se decidió en una jugada. El Athletic no había entrado bien en la segunda parte y la Real avisó primero y golpeó después. Un error en la salida de balón de Yeray dejó el esférico en los pies de Merino al borde del centro del campo. El navarro levantó la vista, vio el desmarque de Portu y no lo dudó. Envió un pase en profundidad magistral que rompió la defensa rojiblanca y superó a Inigo Martínez, que se vio obligado a derribar al delantero murciano. Desde el punto de penalti, el capitán donostiarra espantó los fantasmas de sus últimos fallos para dar el título a la Real.

Merino recibió el premio al mejor futbolista de la final, un reconocimiento a una progresión que le ha llevado a convertirse ahora mismo en uno de los mejores centrocampistas de Primera. Y eso con 24 años. Pero es que, después de debutar con Osasuna a los 18, pasó por Borussia Dortmund y Newcastle, y ese recorrido se nota en su comportamiento sobre el césped. La fortaleza que aporta en la sala de máquinas de la Real permite que jugadores como Silva, Oyarzabal, Portu o Isak estén atentos a sus maniobras y a pases como el que desequilibró el choque de anoche en La Cartuja.

Él es uno de los líderes de un equipo muy joven que ya es campeón. Y, como recordó el propio Oyarzabal, «es el primer título, pero esperamos que este grupo tenga más oportunidades». Algo en lo que incidió Imanol Alguacil al recordar que «muchos de los jugadores que saltaron al campo han estado conmigo en categorías inferiores. Poder celebrar con ellos un título lo hace mucho más especial». El técnico de Orio protagonizó una de las imágenes del derbi al permanecer en el banquillo entre lágrimas tras conquistar la Copa.

Dos piezas

A pie de campo, tras las celebraciones, otras dos piezas claves del crecimiento donostiarra abundaron en el rumbo que decidió tomar la Real después pasar por el infierno de Segunda. Uno, el presidente Jokin Aperribay, que asumió el cargo en 2008 con el equipo en una gravísima crisis económica e institucional y anoche vivió su segunda Copa, tras la lograda por el equipo femenino. «Es el triunfo del fútbol guipuzcoano y de una forma de hacer y de creer -valoró-. Espero que sea el primer título de muchos». Y luego se acordó de su rival en la final: «Quiero destacar el comportamiento del Athletic durante y después del encuentro. Sé que es complicado, pero, dentro de su tristeza, me gustaría que sus aficionados pudieran compartir de alguna manera nuestra felicidad».

Y dos, el director deportivo, Roberto Olabe. Recordó que «esta fue una apuesta de hace tiempo, de crecer, y este aquipo está aprendiendo a competir en partidos como este. Cuando regresamos a Primera y hablábamos de disputar finales y ganar títulos nos miraban con extrañeza, pero aquí estamos».