Marcelino consuela a Unai López tras la derrota en la final. / Athletic Club

«El grupo está hundido, pero hay que levantarse y seguir», avisa Marcelino

El técnico rojiblanco considera que el deseo de ganar perjudicó a su equipo. «El exceso de obligación y responsabilidad fue nuestro gran problema»

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Demasiada carga moral, demasiado deseo de lograr una victoria para una afición que lo está pasando mal por la pandemia. Marcelino García Toral situó ayer en este punto una de las claves de una final en la que el Athletic se miró en el espejo y no se reconoció en ningún momento. Tocado, pero no derrotado, el técnico asturiano reconoció que su formación no mereció ganar y señaló al factor mental. «¿Qué le digo a la afición? Que queríamos con todas nuestras fuerzas, con todas nuestras ganas, ganar este partido. Y eso fue nuestro gran problema: el exceso de responsabilidad y obligación. Era hacerlo por la afición por darle esa satisfacción que todos sabemos lo que significa. Nos ha jugado una mala pasada. Nos hemos alejado mucho de nuestra mejor versión Y con pausa, lo más rápidamente posible, debemos ver en qué nos hemos equivocado y ofrecer soluciones a un grupo que está hundido, pero hay que levantarse y seguir», solicitó el técnico asturiano a sus futbolistas.

Que lloraban, como Villalibre. Que miraban al infinito. Que no encontraban consuelo. « Con el paso de las horas, la mayor frustración que vamos a tener es no haber sido nosotros mismos. Seguro que para los futbolistas, es el día más duro desde que ejercen su profesión», señaló Marcelino, que casi todas sus respuestas las redondeaba con una felicitación al ganador, a la Real Sociedad. Por cierto, dijo no estar «decepcionado». «Pero sí triste por no haber sido nosotros mismos».

«Muy, muy duro»

Eso sí, consideró que, en ningún momento, el nuevo campeón «pasó por encima» del Athletic. «El resultado es muy, muy duro. Nuestro juego estaba alejado de los que queríamos. Hubo un rival que nos ganó por 1-0. No nos ha desbordado. Reconocemos nuestros errores de no haber estado bien y no haber sido nosotros mismos. La Real, seguro, influyó en eso», admitió el preparador de Careñes, que rompió una lanza en favor de su tropa. « No podemos reprochar a este equipo intensidad. Otra cosa es que no hayamos ganado duelos o no hayamos estado fluidos. Al fútbol no se gana solo con intensidad. Hay que tener un plan de ataque», señaló.

Y pasó a buscar en el césped, en las claves deportivas de la derrota de una escuadra que perdió su personalidad. «Hemos tenido poca fluidez, hemos estado muy espesos con el balón. Creo que más con miedo a perderlo que con intención de jugarlo. Y no hemos salido de ese círculo vicioso negativo. Estaba igualado. La Real tampoco hizo gran cosa en ataque. Tuvo más el balón. No estuvimos dinámicos, nos costó crear, combinar, ganar duelos. El rival, con sus armas, nos superó y hay que felicitarlo», remató.