Luis Enrique da la lista de convocados para el Mundial de Qatar. / EFE

La gala de los Goya de Luis Enrique

La presencia de Simón y Nico Williams en la lista de La Roja, unida a la convocatoria de Iñaki Williams con Ghana, indica que en Lezama se siguen haciendo bien las cosas

Jon Rivas
JON RIVAS Bilbao

Hubo un tiempo en el que las cosas del fútbol se tomaban con más normalidad. Me remito a los sorteos de Copa. Pongo dos ejemplos cercanos de equipos que ahora militan en categoría regional como el Getxo y el Erandio. Ambos tuvieron que jugar entre los años setenta y ochenta, eliminatorias contra clubes de Primera. Casualmente se enfrentaron los dos al Celta y al Sevilla, y sus seguidores se enteraron del sorteo que les emparejaba, en los periódicos del día siguiente. En 1980, el Barakaldo recibió al FC Barcelona y sucedió algo parecido. Esos vídeos que se estilan ahora, con las plantillas de los equipos modestos celebrando que les toque el Valencia, por decir algún Primera, como si fuera el día más importante de sus vidas, han pasado a ser algo cotidiano.

Como el anuncio de las listas de los jugadores que irán al Mundial. Los brasileños, tan expansivos, han publicado los vídeos de cómo vivieron su convocatoria, dando saltos de alegría y pegando gritos. Uno de ellos, Pedro, futbolista del Flamengo, aprovechó para pedirle la mano a su novia. Tal vez el más comedido en su celebración fue, paradójicamente, Neymar, siempre tan festivo y que apenas movió un músculo. Entre que sabía casi seguro que estaría, y que tal vez le vino a la cabeza el 'maracanazo' contra Alemania, aquel 1-7 en el que no jugó, aunque se exhibió su camiseta, prefirió no mostrarse demasiado alegre.

De la lista de Luis Enrique no hay ninguna manifestación pública al margen de las que los clubes, entre ellos el Athletic, han publicado con las declaraciones de los seleccionados. Cuando el asturiano hizo oficial el listado, en una ceremonia que parecía sacada de la gala de los Goya, supimos que, posiblemente, sean tres los jugadores rojiblancos que estarán en Qatar, porque a Unai Simón y Nico Williams, se unirá, salvo error u omisión, Iñaki con la selección de Ghana.

Y es una buena noticia para el club. Significa que las cosas se siguen haciendo bien en Lezama, porque no hay que olvidar que en la lista de Luis Enrique también aparece Aymeric Laporte. Que el seleccionador, al que se le supone una visión imparcial, por muy particular que sea, fije su mirada en Nico, en Simón y en Laporte, certifica, entre otras cosas, una forma de trabajar que no puede relajarse en absoluto para seguir siendo efectiva.

Claro está que aparecerán los agoreros. Esos que dicen que si el pequeño Williams se sale en Qatar, le empezarán a llegar cantos de sirena, proposiciones presuntamente deshonestas; ofertas que no podrá rechazar, como en el Padrino. Tal vez sí, pero, honestamente, prefiero que en el Athletic jueguen futbolistas contrastados, brillantes, que despierten la envidia y la codicia de otros clubes, a tener una plantilla anónima, de futbolistas grises, de clase media, sin aspiraciones de ningún tipo. Sólo con buenos jugadores se juega bien al fútbol y se ganan cosas. El Mundial es un escaparate, ya se sabe, pero es mejor para el Athletic tener allí a un portero brillante y serio, y a un delantero eléctrico y con talento, a que se queden en Bilbao porque no les alcanza el nivel.

Por cierto: en la lista del seleccionador no apareció el nombre de Iñigo Martínez. Luis Enrique prefirió a otros centrales que, así, a simple vista, parecen tener un nivel inferior al futbolista del Athletic. Con 31 años, puede estar perdiendo el último tren a una cita de esta enjundia. No sabemos las razones íntimas del seleccionador para prescindir de Iñigo, pero basta recordar que en el último partido, frente al Valladolid, también Ernesto Valverde prefirió a Yeray y Vivian antes que al internacional. Pesan muchas cosas: la renovación de la que no se habla, esa presunta oferta del Barça, la lesión que le mantuvo fuera muchas semanas o los errores que ha cometido en algunos partidos. Da la sensación de que Iñigo está mucho más disperso que en temporadas anteriores, y para un central, la dispersión no es un buen síntoma, cuando es uno de los jugadores que más concentrado debe estar en el campo. Esperemos que dentro de mes y medio regrese a su mejor versión, renueve o no a final de temporada.